Este artículo se publicó originalmente en el blog Investing in Health del Banco Mundial.
La cobertura sanitaria universal, pilar del desarrollo sostenible, se destaca en Agenda 2030, con el fin de promover la salud y el bienestar para todos. Impulsado por las Naciones Unidas y por socios mundiales, el movimiento por la cobertura sanitaria universal ha cobrado impulso e insta a los países a intensificar sus esfuerzos para que todas las personas, especialmente las más marginadas y vulnerables entre nosotros, puedan acceder a una atención asequible y de calidad.
A pesar de la movilización internacional, 400 millones de personas aún carecen de acceso a servicios básicos de salud. Cada año, unos 150 millones de quienes sí tienen acceso a la atención sanitaria sufren la ruina financiera, y casi el 6 % de la población de los países de ingreso bajo y medio se ve empujada, o hundida aún más, en la pobreza extrema a causa de los gastos sanitarios de bolsillo.
A medida que comenzamos a poner en marcha la nueva agenda de desarrollo, debemos actuar para cerrar estas brechas; de lo contrario, los más pobres del mundo, y en particular las mujeres, los niños y los adolescentes, corren el riesgo de quedarse atrás. La cobertura sanitaria universal va de la mano del fortalecimiento y la resiliencia de los sistemas de salud, áreas clave de acción del movimiento Every Woman Every Child y de su Global Strategy for Women’s, Children’s and Adolescents’ Health, puesta en marcha por el secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, junto con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
El aumento de la conciencia mundial sobre la importancia de la cobertura sanitaria universal sigue a hitos importantes en materia de desarrollo. Las mejoras en la salud pública, entre ellas el saneamiento, que junto con los avances médicos han contribuido a controlar enfermedades como la viruela y la poliomielitis, reduciendo las muertes prematuras. Para tener un impacto aún mayor en la salud pública, debemos cambiar ahora la forma en que se financia la salud y la forma en que se organizan los sistemas sanitarios.
Durante mucho tiempo, obtener atención sanitaria ha significado, primero, pagar una tarifa, una práctica que grava a los enfermos y a quienes más la necesitan. Para muchos, también significa tener que elegir entre su propia salud y la ruina financiera.
A medida que más países avanzan hacia la cobertura sanitaria universal, debemos encontrar mecanismos de financiación que reduzcan al mínimo los gastos de bolsillo. Se han propuesto como alternativas el prepago y la mancomunación de fondos, así como un uso más eficiente de los recursos disponibles. Al repartir los costos entre toda la población, todos contribuirían, aunque mucho menos. Quienes requieren tratamiento para enfermedades graves quedarían libres de costos extremadamente elevados. La enfermedad ya no provocaría de forma regular una catástrofe financiera.
El Global Financing Facility en apoyo de Every Woman Every Child (GFF), una plataforma de financiación clave para la implementación de la Global Strategy for Women’s, Children’s and Adolescents’ Health, también puede ayudar a los países a priorizar a los más vulnerables. Al combinar recursos nacionales e internacionales, públicos y privados, alineados con planes dirigidos por los países, el GFF representa una forma innovadora de aumentar la financiación para la salud de las mujeres, los niños y los adolescentes.
No existe un modelo único para lograr la cobertura sanitaria universal: los pasos pueden darse de distintas maneras. Cada país debe trazar su propio camino, pero adaptar, en lugar de adoptar, lo que hacen otros tiene más sentido en un mundo en el que las finanzas nacionales son cada vez más importantes.
La comunidad mundial también debe pensar y actuar para garantizar que haya atención de calidad disponible en crisis y emergencias. Las mujeres, los niños y los adolescentes soportan cargas extraordinarias en estas circunstancias. Como personas desplazadas, refugiadas o migrantes, y sin acceso a los sistemas de salud y otros sistemas de apoyo, rara vez se satisfacen sus necesidades.
Dentro de quince años, esperamos que toda persona tenga acceso a una atención sanitaria de calidad y asequible, en todas partes. Las mujeres, los niños y los adolescentes sanos, instruidos y empoderados pueden impulsar el cambio para crear un futuro más sostenible y pacífico para todos. Para que esta visión se haga realidad, debemos redoblar nuestros esfuerzos por garantizar sistemas de cobertura más equitativos, que sean verdaderamente universales.
La publicación no implica el respaldo de las opiniones del Foro Económico Mundial.
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Autor: Nana Taona Kuo es gerente sénior de Every Woman Every Child en la Oficina Ejecutiva del secretario general de las Naciones Unidas.
Imagen: la enfermera titulada Rebecca Moak posa para una fotografía en el centro de traumatología del Centro Médico de la Universidad de Mississippi. REUTERS/Jonathan Bachman.

