¿Cómo puede Sri Lanka incorporarse a la economía del conocimiento?

¿Cómo puede Sri Lanka incorporarse a la economía del conocimiento?
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Dado que la innovación ocupa un lugar central en el impulso de los mercados, los países buscan cada vez más invertir en innovación y cambio tecnológico para ser competitivos y mejorar la productividad. La innovación se nutre del talento y la creatividad. Sin embargo, la demanda de trabajadores altamente cualificados, especialmente en los campos de la ciencia y la tecnología, está aumentando en todo el mundo.

Sri Lanka también aspira a sumarse a la innovación. El programa Mahinda Chinthana – Vision for New Sri Lanka, anunciado en 2010, pone énfasis en las actividades económicas basadas en el conocimiento, que requieren trabajadores cualificados. Estos trabajadores son necesarios no solo para desarrollar nuevas tecnologías, sino también para identificar usos de las tecnologías existentes y aplicarlas en los lugares de trabajo. El número de trabajadores cualificados con las credenciales necesarias en el país es limitado. Muchos trabajadores que realizan tareas propias de trabajadores cualificados no cuentan con títulos formales para los empleos que desempeñan. Un estudio reciente del IPS muestra que solo el 15% de las personas que trabajan en puestos especializados de ciencia y tecnología tienen un título universitario (véase la figura 1).


Fuente: cálculos del IPS basados en datos de la Encuesta sobre la población activa de 2009

Aumentar el número de trabajadores cualificados en el país resulta difícil por varias razones. En primer lugar, la población activa de Sri Lanka está envejeciendo. En 1990, solo el 35% de los trabajadores tenía 40 años o más; para 2012, esa proporción había aumentado al 52%. Esto tiene graves consecuencias para el patrón, establecido desde hace mucho tiempo, de escolarización, formación y trabajo. Incluso hoy, la mayoría de los programas de formación del país están dirigidos a quienes terminan la escuela y a los jóvenes. Solo hay unas pocas oportunidades de formación para los trabajadores adultos. Como cada vez menos jóvenes se incorporan a la población activa y los trabajadores de más edad reciben poca formación formal, el número de trabajadores cualificados no aumenta.

En segundo lugar, las oportunidades de formación avanzada son limitadas en el país. Solo una proporción muy pequeña de los jóvenes que terminan la escuela ingresa en la universidad (véase la figura 2). Una proporción igualmente pequeña de personas recibe formación profesional. Solo el 17% de los jóvenes de entre 20 y 24 años participa en la educación. Esta proporción cae a menos del 3% entre las personas de 25 a 34 años y a menos del 1% entre las de 35 a 44 años.

En tercer lugar, no hay suficientes graduados de secundaria con formación en materias relacionadas con la ciencia y la tecnología para que puedan acceder a programas de formación en esos campos. La escasez de trabajadores en ciertas industrias ha llevado al Gobierno a ampliar las oportunidades de formación en algunos sectores. Sin embargo, la demanda de esos programas es limitada, ya que muchos no cuentan con los requisitos básicos de educación general. Parte del problema es la falta de graduados de secundaria con formación científica. Esto se debe, a su vez, a varias deficiencias del sistema, pues el acceso a la educación científica es limitado en el país. Además, la baja calidad de la educación en las escuelas primarias impide que los niños obtengan, a edades tempranas, las calificaciones necesarias en matemáticas y ciencias para acceder a la educación científica en los niveles superiores.

Figura 2: participación en la educación por grupo de edad


Fuente: cálculos propios basados en la Encuesta sobre la población activa de 2009

En cuarto lugar, muchos trabajadores cualificados de ciencia y tecnología emigran. Esto se debe en parte a las agresivas campañas de contratación que llevan a cabo los países desarrollados para atraerlos. Muchos jóvenes que emigran temporalmente a otros países para estudiar acaban quedándose de forma permanente. Los bajos salarios para los trabajadores cualificados y la falta de oportunidades laborales estimulantes son los principales factores que los impulsan a emigrar. Muchos padres que aspiran a ofrecer mejores oportunidades a sus hijos también optan por vivir en el extranjero para facilitarles el acceso a buenas escuelas y universidades.

Si Sri Lanka se toma en serio la transición hacia una economía basada en el conocimiento, deben ocurrir varias cosas al mismo tiempo. La calidad de la educación debe mejorar desde el jardín de infancia hasta el nivel de posgrado. Si la atención se centra únicamente en el sector universitario, no habrá suficientes jóvenes cualificados para las universidades. El sector educativo debe prestar especial atención a la promoción de la educación científica y al fomento de la creatividad. Por último, es necesario promover inversiones que creen oportunidades de empleo mejor remuneradas para retener a los trabajadores con talento en el país.

Esta publicación apareció originalmente en The World Bank Jobs and Development Blog.

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Autora: Nisha Arunatilake es investigadora asociada y directora de investigación sobre trabajo, empleo y desarrollo de recursos humanos del IPS.

Imagen: Estudiantes corren durante su visita a Galle Face Green, en Colombo. REUTERS/Dinuka Liyanawatte

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