¿Cómo pueden las ciudades ayudar a acabar con el desempleo juvenil?

¿Cómo pueden las ciudades ayudar a acabar con el desempleo juvenil?
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En toda África observamos las tendencias alentadoras y citadas con frecuencia del rápido crecimiento demográfico, el crecimiento económico sostenido y el aumento de los niveles de educación juvenil. Pero también observamos altos niveles de desempleo juvenil y la dificultad para incorporarse al mercado laboral. De los 1.100 millones de habitantes del continente, aproximadamente la mitad tiene menos de 25 años y cerca del 20 % tiene entre 15 y 24 años. Se espera que esta realidad de una población juvenil numerosa se mantenga a medida que crezca la población; las proyecciones indican que, para el año 2100, el 41 % de la juventud mundial será africana, frente a solo el 15 % en 2000.

A pesar de esta población juvenil numerosa y creciente, y del crecimiento económico sostenido en todo el continente, la creación de empleo ha sido insuficiente para absorber a los jóvenes que se incorporan al mercado laboral : las tasas de desempleo juvenil en la mayoría de los países africanos son aproximadamente el doble de las tasas de desempleo adulto, y la OIT estima que solo 16 millones de los 73 millones de empleos creados entre 2000 y 2008 fueron para jóvenes.

Ante una crisis inminente, gobiernos, el sector privado y ejecutores de programas de todo el continente están experimentando con diversos modelos para frenar el desempleo juvenil. Los modelos pueden centrarse en la demanda —con el objetivo de aumentar las oportunidades de empleo o emprendimiento—; en la oferta —con el objetivo de mejorar la preparación de los jóvenes para estas oportunidades—; en la intermediación —con el objetivo de equilibrar la oferta y la demanda de mano de obra—; o ser integrales, abarcando dos o más de estas dimensiones. Una investigación reciente de Dalberg identificó al menos 130 iniciativas en todo el continente.

Harambee Youth Employment Accelerator (Harambee) es uno de estos modelos, que opera en Sudáfrica. Desde 2011, Harambee ha colocado a más de 12.000 jóvenes en situación de riesgo en empleos sostenidos y aspira a que, en el futuro, coloque a 10.000 jóvenes al año. Alcanzar esta escala presenta dificultades que afrontan casi todas las iniciativas en este ámbito.

Como parte de Impact Journey, mis compañeros Young Global Leaders y yo pasamos una tarde en Harambee, trabajando con el equipo para idear posibles soluciones a un desafío crucial para el crecimiento, la escala y el impacto de Harambee, y también clave para la escala y el éxito de las iniciativas centradas en la juventud en todo el continente:

¿Cómo pueden los ejecutores de iniciativas de empleo juvenil aprovechar mejor las alianzas con los gobiernos municipales para lograr un mayor impacto en el empleo juvenil?

Sabemos que hay al menos tres ámbitos posibles con gran potencial para aprovechar una alianza de este tipo: las cadenas de suministro de productos y servicios; el crecimiento y desarrollo de las pymes; y el crecimiento y desarrollo de las empresas privadas.

En los tres pilares identificamos desafíos similares y posibles puntos de intervención para aliviar estas limitaciones. Es importante considerar el posible efecto catalizador de las alianzas con las ciudades, más allá de incorporar jóvenes a puestos en la administración municipal: es decir, ¿qué posibilidades hay más allá del «gobierno municipal como empleador directo»?

Los gobiernos municipales como creadores de incentivos

Podrían crearse incentivos financieros dirigidos a distintos grupos de población para abordar las limitaciones específicas de cada uno:

  • Para los grandes empleadores, cuyo desafío puede ser el alto costo de capacitar a jóvenes para que estén «preparados para trabajar» y luego retenerlos, podría diseñarse un subsidio o incentivo fiscal que fomentara estas inversiones y aliviara la carga financiera del empleador.

  • Para los empleadores pequeños y medianos, cuya limitación puede ser el crecimiento de la propia empresa, el acceso a financiación en condiciones favorables mediante un fondo creado o administrado por la ciudad podría facilitar inversiones en crecimiento que, a su vez, harían necesario contratar personal; el empleo juvenil en esa etapa podría incorporarse como condición del acceso inicial al capital.

  • Para los jóvenes, cuyo costo de transporte limita tanto su capacidad para buscar empleo como para mantenerse empleados, el acceso al transporte público subvencionado mediante un programa específico podría reducir las dificultades de «intermediación» y mejorar la retención.

Los gobiernos municipales como reductores del riesgo

En particular para los empleadores pequeños y medianos, aunque también para los grandes, el riesgo percibido de contratar a jóvenes sin experiencia laboral comprobada y con una red de referencias limitada es muy alto, y se ve agravado por las dificultades para despedir al personal una vez contratado. Como resultado, las prácticas de contratación concebidas para minimizar este riesgo terminan excluyendo a jóvenes que buscan trabajo por primera vez. Los gobiernos municipales, cuyo mandato es proporcionar bienes de interés público, podrían ayudar a reducir los riesgos mediante mecanismos innovadores:

  • Facilitar mayores oportunidades de trabajo compartido mediante experiencias laborales y prácticas, así como empleos de corta duración, temporales o estacionales, para un grupo de talentos bien preparado para el mercado laboral. Al coordinar este grupo, la ciudad reduce el riesgo que los empleadores perciben al ofrecer un empleo a tiempo completo, al establecer un período de prueba, y también garantiza que los jóvenes adquieran experiencia y referencias.

  • Además de facilitar un mercado laboral de menor riesgo, las alianzas con las ciudades podrían aprovechar las lecciones de otros mercados y desarrollar sistemas de calificación que ofrezcan una evaluación sencilla y fácil de usar tanto de empleadores como de empleados en este nuevo mercado; podrían ser pertinentes ejemplos como Uber o eBay.

Los gobiernos municipales como facilitadores de redes

Además de crear incentivos financieros y reducir los riesgos para los empleadores, los gobiernos municipales también cuentan con activos no financieros que podrían ser valiosos en una alianza para reducir el desempleo juvenil:

  • La confianza y el reconocimiento de que goza el gobierno municipal en la comunidad pueden aprovecharse para movilizar tanto a los jóvenes como a los empleadores.

  • Una estructura de «Salón de la Fama de la Ciudad» podría fomentar un espíritu de competencia sana entre empleadores, con nominaciones, reconocimientos o premios basados en la cantidad de jóvenes empleados, las calificaciones y percepciones sobre la empresa como empleador favorable a los jóvenes, la participación en programas de experiencia laboral u otras dimensiones. Para las empresas cuyos productos o servicios se ajusten a las adquisiciones municipales, el premio podría vincularse además a incentivos contractuales, etc.

Autor: James I. Mwangi, director ejecutivo de Dalberg, Sudáfrica

Imagen: Vista general de la localidad de Bambari, 22 de abril de 2014. Fotografía tomada el 22 de abril de 2014. REUTERS/Emmanuel Braun

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