¿Qué es la prosperidad común y cómo la está impulsando el sector filantrópico de China?

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  • En un contexto de creciente desigualdad mundial, la prosperidad común de China propone una visión de un sistema económico y social más inclusivo y equitativo.

  • Con un crecimiento excepcional de los ingresos y la riqueza durante la última década, China ha allanado el camino para liberar el potencial de la filantropía como motor de cambio social.

  • Aunque las perspectivas son enormes, el impacto de la filantropía por sí sola sigue siendo limitado. Los gobiernos, las empresas y la filantropía tienen una oportunidad única para aprovechar el poder de las alianzas público-privadas y lograr resultados en materia de prosperidad común.

En los últimos meses, China ha demostrado su firme compromiso con el camino hacia la «prosperidad común». Los gigantes tecnológicos chinos, como Tencent y Alibaba, respondieron rápidamente y se comprometieron cada uno a aportar 100.000 millones de yuanes (15.500 millones de dólares) a la innovación social sostenible. Poco después, se movilizaron el conjunto del sector empresarial y la sociedad. Detrás de este momento decisivo está la determinación de China de avanzar hacia un sistema económico y social más inclusivo y equitativo.


¿Qué es la prosperidad común?

La prosperidad común no es un concepto nuevo y tiene sus raíces en la historia del desarrollo moderno de China. En su artículo sobre las «medidas concretas para promover la prosperidad común», el presidente Xi Jinping describió esta última como «un concepto general que abarca todos los aspectos de la sociedad, […] la prosperidad común que perseguimos es para todos, con abundancia tanto en la vida material como espiritual, pero no para una pequeña parte ni como igualitarismo uniforme». Esto establece el principio rector de que el crecimiento de China debe centrarse en las personas y que nadie debe quedarse atrás en la búsqueda del desarrollo económico.

Con el objetivo de abordar las relaciones fundamentales entre «eficiencia y equidad» en la asignación de recursos, la prosperidad común busca avanzar hacia una estructura de distribución más equitativa que promueva la justicia y la equidad sociales mediante la creación de estructuras institucionales y cambios en las políticas en tres niveles de distribución de recursos:

  • Un primer nivel a través del mecanismo de mercado, basado en el principio de eficiencia (denominado primera distribución);

  • un segundo nivel a través de los impuestos y las transferencias fiscales, basado en el principio de equidad (denominado segunda distribución);

  • y un tercer nivel a través de la caridad y la filantropía, basado en principios éticos (denominado tercera distribución).

En las últimas décadas, China ha logrado avances notables en la reducción de la pobreza al reducir en cerca de 800 millones el número de personas pobres. Tras erradicar la pobreza extrema en el país en 2020, el principal foco social está pasando de abordar la riqueza y el bienestar en términos absolutos a hacerlo en términos relativos.

Aumento de la desigualdad mundial en las últimas dos décadas Image: Informe sobre la riqueza mundial 2021 de Credit Suisse

Maximizar la creación de valor a largo plazo para todas las partes interesadas

La visión de China sobre la prosperidad común se enmarca en un contexto de creciente desigualdad mundial, en el que la COVID-19 dejó al descubierto la aceleración de las fracturas sociales en todas las economías. La cuarta revolución industrial y la innovación tecnológica contribuyeron enormemente al progreso económico, pero también tuvieron un profundo impacto en las personas y el empleo al cambiar la naturaleza de los trabajos y las competencias. Existe una necesidad urgente de reequilibrar los sistemas sociales y abordar las desigualdades.

Como se observa en muchas partes del mundo, ciudadanos comprometidos y consumidores conscientes impulsan el cambio hacia la creación de valor para las partes interesadas en todos los sectores de la sociedad. China está afrontando ahora estos desafíos desde una perspectiva descendente, configurando y perfeccionando progresivamente su marco regulatorio y jurídico.

Thomas Piketty sostuvo en su obra El capital en el siglo XXI que, a largo plazo, la tasa de rendimiento de la riqueza supera la tasa de crecimiento de los ingresos y, por tanto, fomenta la desigualdad. La abundancia de liquidez resultante de la flexibilización cuantitativa en las principales economías acentuó la disparidad y, en la etapa actual, ninguna fuerza del mercado puede revertir de forma concreta la creciente brecha de riqueza y la polarización social.

La curva del Gran Gatsby: una mayor desigualdad suele ir acompañada de una mayor inmovilidad económica y social entre clases.Image: Matthew O. Jackson

El presidente Xi Jinping quiere «oponerse a la expansión ilimitada del capital […] y promover el desarrollo estandarizado y saludable de todo tipo de capital». La prosperidad común es un llamamiento a reorientar la búsqueda de la maximización absoluta de los beneficios hacia las responsabilidades sociales, garantizar la creación de valor a largo plazo para las personas, el planeta y la sociedad, y optimizar el bienestar de todos; gran parte de esta filosofía, en el plano conceptual, está próxima a los principios de las partes interesadas.

Muchas de las aspiraciones ya se han puesto de manifiesto: hacer que los recursos sociales y los servicios públicos sean más accesibles para todos; volver a capacitar y mejorar las competencias de los trabajadores para ofrecer igualdad de oportunidades; fortalecer la regulación del mercado y reformar la legislación. Estas aspiraciones se han reflejado en medidas recientes del Gobierno chino, como la regulación de los sectores inmobiliario y de las clases particulares, la aplicación de la protección de la seguridad social de los empleados en las empresas de plataformas, así como el fortalecimiento de la ley antimonopolio y de la regulación de los mercados financieros.

Liberar el potencial de la filantropía para el cambio social

Aunque el núcleo de la prosperidad común consiste en destacar el papel del mercado y la regulación, la filantropía ha recibido gran atención como tercer nivel complementario de redistribución. Los esfuerzos para sacar a la población de la pobreza absoluta y el importante crecimiento de los ingresos durante la última década han contribuido enormemente al avance de la filantropía en China.

En los últimos años, los florecientes empresarios chinos y las empresas familiares han impulsado considerablemente la filantropía y se han destacado como una fuerza indispensable en el país. En los últimos 10 años, las donaciones totales en efectivo de los 100 principales filántropos aumentaron un 200%. En 2021, los 39 principales filántropos donaron un total equivalente a 30.000 millones de yuanes (4.700 millones de dólares) en efectivo y acciones.

Crecimiento del sector filantrópico chino en la última década.Image: Jiawei Ye y Hao Gao

Estos son algunos de los ejemplos más destacados:

  • Lu Weiding, presidente de Wanxiang Group, la mayor empresa china de componentes para automóviles, donó el 100% de la participación accionaria de su filial Sannong Group —incluidas participaciones de control en dos empresas cotizadas, por un total de 11.170 millones de yuanes (1.750 millones de dólares)— a un fideicomiso benéfico en 2018. Un año después, anunció que donaría la totalidad de Wanxiang Group a un segundo fideicomiso benéfico.

  • Yeung Kwok Keung, fundador de Country Garden, uno de los mayores grupos inmobiliarios de China, realizó una donación récord de 2.200 millones de yuanes (340 millones de dólares) a la Universidad Tsinghua para apoyar la investigación científica de vanguardia.

Las empresas están en el centro del sector filantrópico en China, pues originan el 80% de las donaciones (más recientemente, el 60%, según el Informe anual sobre el desarrollo de la filantropía en China (2020)), frente a Estados Unidos, donde el 69% de las donaciones provienen de particulares. Por ello, la prosperidad común alienta a quienes tienen mayor capacidad a contribuir a la sociedad.

  • Entre los casos destacados, Tencent Holding invirtió 50.000 millones de yuanes (7.700 millones de dólares) para crear una Organización de Valor Social Sostenible (SSV) e integrar la creación de valor social sostenible en su estrategia empresarial. Posteriormente, creó un fondo específico de 50.000 millones de yuanes (7.700 millones de dólares) para la prosperidad común, además de aportar 5.000 millones de yuanes (780 millones de dólares) en su jornada anual 99 Giving Day para el desarrollo del sector filantrópico.

  • Cho Tak Wong, presidente de Fuyao Glass Industry Group, uno de los mayores fabricantes de vidrio para automóviles de Asia, que en 2011 prometió donar acciones por valor de 3.550 millones de yuanes (560 millones de dólares) a la Heren Charity Foundation, dona ahora 10.000 millones de yuanes (1.560 millones de dólares) para crear una universidad pública centrada en el talento técnico y el desarrollo de competencias.

  • Dang Yanbao, presidente de Ningxia Baofeng Group, un conglomerado diversificado centrado en los productos químicos y las energías renovables, aporta desde 2011 el 10% de sus beneficios anuales a la Ningxia Yanbao Charity Foundation. Junto con su esposa Bian Haiyan, vicepresidenta de la fundación, se comprometió a donar 6.000 millones de yuanes (940 millones de dólares) en forma de becas universitarias y subsidios para familias de bajos ingresos de la región de Ningxia.

Las empresas privadas son las mayores beneficiarias de la reforma y la apertura de China. Debemos asumir un papel más importante y contribuir más. Insistimos en el beneficio mutuo entre los empleados y la empresa, en hacer negocios con el corazón y en hacer obras benéficas con amor.

Dang Yanbao

Las empresas y las personas con patrimonios ultraelevados (UHNWI) no son los únicos actores en este ámbito: la prosperidad común también ofrece ahora las condiciones para movilizar a toda la sociedad en torno a la filantropía. Desde la promulgación de la «Ley de beneficencia» de China en 2016, las organizaciones filantrópicas han florecido y desempeñado un papel importante en la configuración activa y conjunta del panorama filantrópico y en la revisión de la «Ley de beneficencia» para responder a nuevos desafíos.

Por último, pero no menos importante, el auge de las plataformas benéficas en línea ha facilitado considerablemente las donaciones individuales. La recaudación de fondos en línea representó el 20% del total de las donaciones a organizaciones sin fines de lucro en 2019. En 2021, la iniciativa filantrópica de Tencent movilizó, a través de su reconocida jornada 99 Giving Day, a 68,7 millones de personas y recaudó donaciones por valor de más de 3.570 millones de yuanes (560 millones de dólares). Esto representa un aumento del 330% en el número de participantes y del 200% en el importe de las donaciones desde su inicio, hace 7 años.

Oportunidades para la cooperación entre múltiples partes interesadas

Aunque la prosperidad común abrió un capítulo prometedor para el sector filantrópico chino, este todavía se enfrenta a numerosos desafíos y limitaciones. Los líderes filantrópicos y las organizaciones sin fines de lucro instan ahora a los legisladores a acelerar la mejora y la aclaración adicional del marco jurídico, así como la reforma de las políticas fiscales relacionadas con las organizaciones benéficas.

La filantropía es un catalizador extraordinario del cambio y aporta soluciones reactivas, flexibles e innovadoras para abordar los desafíos sociales y de desarrollo mundiales, pero no puede resolver los problemas por sí sola. En 2019, el PIB de China fue de 99 billones de yuanes (15,5 billones de dólares) y sus ingresos fiscales ascendieron a 19 billones de yuanes (3 billones de dólares), pero, según el Informe anual sobre el desarrollo de la filantropía en China de 2020, solo se recaudaron 0,133 billones de yuanes (0,02 billones de dólares) en donaciones sociales. La filantropía representó apenas el 0,14% del PIB de China en 2019; en realidad, su impacto es limitado en comparación con la enorme fuerza del mercado y las políticas fiscales.

Ante la situación actual del mundo y la magnitud de nuestros desafíos, el Foro Económico Mundial se compromete a colaborar con los gobiernos, las empresas y el sector filantrópico para aprovechar el poder de las alianzas público-privadas y promover la prosperidad común.

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