Este artículo se publica en colaboración con Quartz Africa.
Durante los últimos cinco años, África ha registrado la mayor tasa de crecimiento demográfico, de alrededor del 2,5% anual, y para 2050 una cuarta parte de la población mundial vivirá en el continente.
Dicho de otra manera, de los 2.400 millones de nuevas personas que habitarán el planeta en 2050, 1.300 millones procederán del continente, según datos de UN World Population Prospects (PDF).
El aumento de la población, que también irá acompañado de tasas de mortalidad más bajas, supone para el continente una oportunidad enorme, similar a la que vivió Asia Oriental en la segunda mitad del siglo XX. Según los economistas, el llamado dividendo demográfico también ha llegado ya a África. Para 2050, diez de los países más jóvenes del mundo se encontrarán en el continente.

La nueva población en edad de trabajar que generará semejante explosión podría dar lugar a un crecimiento del PIB de entre el 11% y el 15% en el continente, según sostienen los analistas del Banco Mundial. Esto equivale a duplicar la tasa de crecimiento actual de la región.
La reducción de la pobreza que acompañará a este crecimiento será transformadora. La tasa de pobreza, calculada para quienes viven con menos de 1,25 dólares al día, que en 2007 afectaba a alrededor del 52% de los africanos, podría reducirse un 17% para 2030, lo que supondría hasta 60 millones de personas pobres menos.
¿Podrán los países africanos aprovechar esta oportunidad? La creciente población en edad laboral deberá encontrar empleo para generar la riqueza que pueda impulsar este tipo de crecimiento económico. Actualmente, la evidencia sugiere que el continente ha tenido dificultades en este sentido. Como Quartz ya ha informado anteriormente, en los últimos 23 años, por ejemplo, la participación laboral juvenil en África ha sido insignificante. El continente ha tenido dificultades para crear empleo, en particular para los jóvenes más educados. En general, entre 2000 y 2007, la población en edad de trabajar en África creció a una tasa anual del 2,6%, generando 96 millones de personas en edad de trabajar en el proceso. Pero durante ese periodo solo se crearon 63 millones de empleos. Se trata de una brecha significativa. Además, entre 10 y 12 millones de jóvenes se incorporan cada año al mercado laboral. Pero se enfrentan a un sector privado demasiado pequeño para absorberlos, según señalan los analistas. La región ha registrado algunas de las tasas de inversión más altas en los últimos tiempos. Sin embargo, todavía existen dudas sobre si la región puede generar empleo suficiente para satisfacer el crecimiento demográfico. Tampoco ayuda que el continente sea uno de los lugares más difíciles para hacer negocios , lo que dificulta aún más que surja un sector privado sólido capaz de absorber la creciente fuerza laboral.
Pero el potencial existe. Para aprovecharlo, los países africanos deben crear las condiciones necesarias para que se haga realidad. En primer lugar, crear mejores incentivos para que el sector privado prospere y pueda generar los empleos tan necesarios. En segundo lugar, profundizar la inversión en una fuerza laboral cualificada capaz de ocupar esos empleos. Las proyecciones sugieren que la educación podría ser la solución milagrosa para el continente. «En un escenario en el que se supone que mejora el nivel educativo, de modo que la proporción de mano de obra cualificada en la oferta laboral de África se duplique para 2030, la tasa de pobreza de África podría llegar a ser tan baja como el 13%», afirma el Banco Mundial.
La publicación no implica el respaldo de las opiniones por parte del Foro Económico Mundial.
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Autor: Omar Mohammed es periodista de Quartz especializado en África Oriental, con sede en Dar es Salaam, la capital comercial de Tanzania.
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