Hay personas esclavizadas en su cadena de suministro. Sí, ha leído bien. Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), hoy hay más de 20 millones de personas sometidas a trabajo forzoso en todo el mundo. Y es probable que algunas de ellas trabajen para usted o sus proveedores. Casos recientes de gran repercusión han revelado trabajo forzoso en casi todos los sectores: desde minerales de zonas de conflicto del Congo que han llegado a nuestros dispositivos tecnológicos más comunes hasta la servidumbre por deudas en la pesca comercial de Nueva Zelanda , los niños trabajadores en las industrias del cacao y del café de América Latina y África.
El trabajo esclavo no conoce fronteras. Y ocurre en los lugares más sorprendentes, incluso en nuestro propio entorno. Un ejemplo: una de las mayores empresas de servicios alimentarios del mundo rompió relaciones con uno de sus principales proveedores de tomates en Florida al descubrir que retenía a trabajadores sin pagarles y contra su voluntad entre temporadas de cosecha, para impedir que los trabajadores migrantes se marcharan.
El trabajo forzoso afecta a todos por igual. Y no se puede ignorar. La Ley Dodd-Frank , promulgada en 2012, obliga a las empresas a determinar si sus proveedores de niveles inferiores obtienen minerales esenciales como tantalio, estaño, oro o tungsteno de zonas de guerra de África central. Funcionarios del Reino Unido ya han empezado a procesar a quienes infringen las normas contra la «esclavitud moderna» que aprobaron en 2010. La Casa Blanca se ha comprometido a intensificar la aplicación de las medidas contra la esclavitud ya vigentes y a actualizar la normativa federal sobre adquisiciones (FAR). Y el Departamento de Estado organizó recientemente un evento en el que se pidió a dirigentes de algunas de las marcas más reconocidas del mundo que compartieran soluciones para erradicar y mitigar lo que el secretario de Estado de EE. UU., John Kerry, describió como «el mayor desafío de nuestra generación».
¿Qué pueden hacer las empresas para erradicar el trabajo esclavo? Mucho. Es muy probable que esté leyendo esto en un dispositivo móvil, después de encontrarlo en uno de los canales de noticias a los que está suscrito. Quizá incluso viaje en un taxi que pidió con Uber, tras pagar la cuenta con su cartera móvil en un restaurante que reservó mediante OpenTable. No cabe duda de que las redes han facilitado nuestra vida personal. También pueden ayudar a abordar algunos de los problemas más apremiantes de nuestro tiempo. Por ejemplo, las redes sociales que usamos para estar al tanto de las noticias y actividades de nuestros amigos y familiares se han utilizado para derrocar regímenes corruptos e instaurar la democracia.
Gracias a redes empresariales abiertas y transparentes, las empresas pueden erradicar el trabajo forzoso de la cadena de suministro. El poder de las redes reside en su capacidad para conectar a las personas y permitir que compartan información a gran escala. Del mismo modo que Amazon o Netflix utilizan la información de sus redes para ofrecer a sus miembros calificaciones y orientación sobre qué libros, productos o películas comprar, las redes empresariales pueden recomendar qué adquirir, cuándo y a qué proveedores, y ofrecer un nuevo nivel de transparencia sobre las capacidades y el rendimiento de los proveedores, así como sobre sus prácticas de responsabilidad social y ambiental.
Por ejemplo, las empresas que utilizan estas redes pueden recibir alertas sobre posibles riesgos futuros en su cadena de suministro al triangular una gran variedad de datos, como calificaciones de rendimiento, historial de pagos, etc. También ofrecemos fuentes de suministro alternativas para ayudar a mitigar estos riesgos.
Pueden conocer qué se incorpora a sus productos a través de organizaciones sin fines de lucro como Made in a Free World. Esta organización, dedicada a eliminar el trabajo forzoso de todas las cadenas de suministro, ha creado una base de datos extraordinariamente potente que cartografía la lista de materiales de innumerables productos y servicios —desde teléfonos móviles y dispositivos electrónicos portátiles hasta pescado y productos agrícolas—, hasta llegar a las materias primas y los insumos de mano de obra, y cruza esta información con zonas donde existe una alta probabilidad de trabajo forzoso y trabajo infantil.
Y, lo que es más importante, pueden acceder a un marco para actuar al respecto. En colaboración con Ariba, una empresa de SAP , y responsables de compras de algunas de las mayores empresas y organismos gubernamentales del mundo, Made in a Free World ha desarrollado una serie de guías prácticas para ayudar a las empresas a detectar el trabajo forzoso en sus cadenas de suministro y tomar medidas para remediarlo.
El fundador de Made in a Free World, Justin Dillion, sabe que hablar de la esclavitud en la cadena de suministro es delicado. Muchas empresas se niegan a participar en conversaciones o a compartir perspectivas e información que podrían ayudar a resolver el problema, por temor a recibir críticas por hacerlo. A ellas, Dillon les ofrece el siguiente consejo: «Supérenlo. Estamos aquí para ayudarles a ser los héroes».
Al aprovechar la conectividad y la inteligencia de las redes, las empresas pueden tomar decisiones mejores y más fundamentadas que contribuyan a mejorar el mundo. Y esto no es solo una gran oportunidad: es una responsabilidad.
Este artículo se publica en colaboración con SAP Community Network. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones.
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Autor: Timothy Minahan escribe para SAP Community Network
Imagen: Un candado y una cadena aseguran la puerta de acceso a una casa. REUTERS/Charles Platiau


