¿Cómo está cambiando la demografía mundial?

¿Cómo está cambiando la demografía mundial?
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Hace una generación, el World Development Report 1984 se centró en los desafíos del desarrollo planteados por el cambio demográfico, reflejando las preocupaciones mundiales por el crecimiento descontrolado de la población. Las tasas de crecimiento de la población mundial habían alcanzado su máximo, por encima del dos por ciento anual, a finales de los años sesenta, y las tasas medias de fecundidad, increíblemente altas en esa década (casi seis nacimientos por mujer), impulsaron el mantenimiento de tasas de crecimiento poblacional elevadas durante varias décadas (Fig. 1). De hecho, el clima de opinión sobre población y desarrollo dio lugar a obras como el libro de Ehrlich de 1968 «Population Bomb», que pintaba imágenes apocalípticas de un mundo que luchaba por sostenerse bajo el peso mismo de su población. El debate político del WDR 1984 reflejó estas preocupaciones, centrándose en cómo alimentar a las poblaciones crecientes de los países más pobres y con mayor fecundidad, al tiempo que presentaba un argumento a favor de políticas que redujeran la fecundidad.

Huelga decir que la población mundial no siguió creciendo a su ritmo vertiginoso y que las tasas de fecundidad terminaron descendiendo en picado, debido a una serie de razones que incluyen, entre otras, la mejora de las condiciones de vida, el acceso a la educación y el empoderamiento de la mujer. Al mismo tiempo, algunos de los países más poblados crecieron hasta salir de la pobreza, como en el caso de Corea del Sur y China, mientras que los avances en biotecnología ayudaron a los países a alimentarse, como en el caso de la Revolución Verde de la India. La bomba demográfica no parece haber estallado.

Ahora, más de 30 años después, el próximo Global Monitoring Report 2015/2016: Development Goals in an Era of Demographic Change (GMR) sostiene que, si bien el mundo quizá ya no tenga que temer un crecimiento explosivo de la población, el cambio demográfico sigue siendo uno de los problemas de desarrollo más acuciantes de la actualidad. El informe utiliza las últimas proyecciones demográficas de las Naciones Unidas para mostrar que las tendencias y pautas demográficas mundiales se encuentran en un punto de inflexión, ya que la proporción de personas de entre 15 y 64 años (las más propensas a formar parte de la población activa) alcanzó un máximo en 2012, con el 65,8 por ciento (Fig. 2). En las próximas décadas, esta proporción disminuirá, mientras que la de personas mayores (de 65 años o más) aumentará. Para 2050, las personas mayores podrían representar el 16 por ciento de la población mundial, frente al 5 por ciento en la década de 1960.

El GMR también muestra que estas tendencias y pautas mundiales varían drásticamente entre países y niveles de desarrollo. Hoy en día, el 87 por ciento de los pobres del mundo vive en países que seguirán experimentando un rápido aumento de la proporción de población en edad de trabajar, y que se prevé que tendrán un crecimiento demográfico rápido. Si estos países logran acelerar la creación de empleo para seguir el ritmo de su creciente población en edad de trabajar, tienen el potencial de impulsar su crecimiento y su reducción de la pobreza en los próximos años. En cambio, se prevé una disminución de la población en muchos de los motores del crecimiento mundial (las economías que representan tres cuartas partes del crecimiento mundial reciente). Entre ellas se incluyen casi todos los países de ingresos altos y varios países de ingresos medianos altos. La proporción de personas mayores de 65 años aumentará en estos países, pero, mediante inversiones para impulsar la productividad, prolongando los años de trabajo y adoptando sistemas de apoyo a la vejez fiscalmente sostenibles, podrán mantener y seguir mejorando sus ingresos.

Como sostiene el GMR, los cambios demográficos dentro de los países y las diferencias entre ellos presentan oportunidades reales para impulsar el crecimiento y reducir la pobreza. En particular, la mayor libertad de los flujos de capital, la migración y el comercio puede ayudar a responder a los crecientes desequilibrios demográficos a escala mundial. Con políticas informadas por la demografía, los países (tanto los envejecidos como los jóvenes, en desarrollo y desarrollados) tienen la oportunidad de convertir los antiguos temores de la bomba demográfica en oportunidades de desarrollo para el futuro.

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Este artículo se publica en colaboración con el Banco Mundial. La publicación no implica el respaldo de las opiniones por parte del Foro Económico Mundial.

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Autor: S. Amer Ahmed es economista del Grupo de Perspectivas de Desarrollo del Banco Mundial.

Imagen: Personas cruzan una calle abarrotada. REUTERS/Bobby Yip.

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