Este es el secreto para financiar un futuro más verde

A sunflower blooms in front of a wind generator in Bruck and der Leitha, some 40km (25 miles) east of Vienna, September 23, 2009. REUTERS/Herwig Prammer (AUSTRIA SOCIETY ENVIRONMENT ENERGY) - GM1E59N1QU901
In 2017, the market for green bonds grew by 78% to $156 billion.Image: REUTERS/Herwig Prammer (AUSTRIA SOCIETY ENVIRONMENT ENERGY) - GM1E59N1QU901
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La inversión sostenible es una de las mayores tendencias de los servicios financieros. Cada vez más inversores son conscientes de que pueden generar un impacto positivo y, al mismo tiempo, obtener rendimientos financieros sólidos. Los bonos verdes son quizá el instrumento más conocido de esta categoría: en los últimos dos años, su emisión ha crecido de forma exponencial. Pero existen muchos otros «bonos temáticos», como se los conoce. Estos bonos financian proyectos con una temática social, desde alimentación y educación hasta vivienda social y atención sanitaria. Los bonos temáticos son la categoría de estrategias de inversión sostenible que más rápido crece. Permiten a los inversores utilizar un instrumento financiero tradicional para impulsar causas de utilidad social, como alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas. Según la Climate Bonds Initiative, en 2017 se emitieron bonos temáticos por valor de 700.000 millones de dólares. Hasta la fecha, más de 400 emisores han emitido bonos temáticos en 30 monedas y en 50 países.

¿Qué son los bonos sociales?

Los bonos sociales son un tipo de bono temático. Financian una amplia variedad de proyectos que benefician a la sociedad, por ejemplo, en los ámbitos de la infraestructura básica, la inclusión financiera, la seguridad alimentaria, la reducción de la pobreza y la desigualdad, y la promoción de la igualdad de género.

2017 fue un año decisivo para el mercado de bonos sociales. El volumen total de emisiones se triplicó hasta alcanzar los 10.500 millones de dólares, con un total de 25 bonos sociales. Es una cifra alentadora, si se tiene en cuenta que hasta ahora se han emitido 41 bonos sociales conforme a los Principios de los Bonos Sociales de 2017, publicados por la Asociación Internacional de Mercados de Capitales (ICMA).

Image: Statista

Este año el crecimiento es aún más intenso. La emisión de bonos sociales alcanzó los 2.300 millones de dólares en el primer trimestre de 2018, frente a los 1.000 millones de dólares del mismo período de 2017. Entre los hitos destacó el primer bono social de Danone. La emisión de la empresa alimentaria mundial tiene un vencimiento de 7 años y un cupón del 1,00%. Recaudó 300 millones de euros y atrajo órdenes por más de 700 millones de euros. El bono social financiará diversos proyectos de alimentación y agricultura sostenibles, como prestar apoyo a agricultores que evitan los cultivos modificados genéticamente, ayudar a comunidades afectadas por la desnutrición y financiar microempresas y pequeñas empresas que promueven una alimentación saludable. Su éxito ejemplifica el poder transformador de las finanzas y muestra el interés de los inversores por combinar los rendimientos financieros con un propósito social.

El auge de los bonos verdes

Los bonos verdes siguen despertando el mayor interés entre los inversores. En 2017, el mercado de bonos verdes creció un 78% con respecto al año anterior y alcanzó los 156.000 millones de dólares. Esta cifra superó la estimación de 130.000 millones de dólares de Climate Bonds Initiative para 2017. Según Environmental Finance, por regiones, las emisiones de bonos verdes alcanzaron los 61.000 millones de dólares en Europa, 56.000 millones en América del Norte y 25.000 millones en Asia.

En 2017, el 32% de los bonos verdes fue emitido por organismos supranacionales, el 30% por empresas y el 16% por instituciones financieras. El resto correspondió a autoridades locales, Estados soberanos y organismos internacionales de desarrollo. Una cuarta parte de los bonos verdes financió proyectos de energía renovable. Alrededor del 21% financió proyectos de eficiencia energética, el 14% transporte sostenible y el 10% prevención y control de la contaminación.

En el primer trimestre de 2018, las emisiones de bonos verdes sumaron 30.000 millones de dólares, prolongando la tendencia al alza del año pasado. Indonesia y Bélgica emitieron los bonos verdes de mayor volumen. Indonesia emitió su primer «sukuk» verde, o bono islámico. Este bono de 1.250 millones de dólares, con un vencimiento de cinco años y un cupón del 3,75%, atrajo una importante demanda de los inversores. En febrero, Bélgica emitió un bono verde de 4.500 millones de euros, con un vencimiento de 15 años y un cupón del 1,25%, para financiar proyectos que abarcan desde el transporte limpio hasta la energía renovable. Fue la tercera emisión soberana de Europa, después de Polonia y Francia, y contribuyó a sensibilizar a la opinión pública sobre las preocupaciones medioambientales.

La mayoría de los bonos verdes corporativos fue emitida por empresas no financieras, en especial compañías de energía e infraestructura como Engie, Envision Energy, Beijing Capital Group, Prologis y Tianjin Rail Transit Group. En el sector financiero hubo dos novedades importantes: la emisión de un bono verde por parte de Mitsubishi UFJ Financial Group y el anuncio de la primera colocación de un bono verde por Credit Suisse.

¿Hacia un futuro más verde?

Se espera que el mercado de bonos verdes siga prosperando y crezca un 30% estimado, hasta alcanzar los 200.000 millones de dólares este año. También prevemos un fuerte crecimiento de los bonos sociales en general, ya que se espera que más empresas sigan el ejemplo de Danone, especialmente las inmobiliarias y las compañías de energía e infraestructura. En el sector social, varias organizaciones internacionales y bancos de desarrollo están considerando emitir bonos sociales.

Entre los Estados soberanos, según se informa, Kenia está considerando emitir un bono de agua de 20 millones de dólares, con un vencimiento de 15 años. Este podría financiar proyectos de infraestructura muy necesarios y facilitar el acceso a agua corriente segura y limpia a la mitad de la población de Kenia. Mientras tanto, Hong Kong planea emitir el mayor bono soberano registrado hasta la fecha, por valor de 12.800 millones de dólares. Los bonos verdes han llegado para quedarse, y su éxito está inspirando una amplia variedad de otros bonos temáticos que pueden ayudarnos a financiar un futuro más verde, más limpio y más justo.

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