¿Hemos alcanzado el «pico» del bienestar?

Human happiness is at a turning pointImage: Julen Sanchez
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Todos queremos que nuestros hijos tengan una vida mejor. Eso es lo que ha hecho que la vida actual sea mejor que nunca en la historia de la humanidad. En promedio, somos más ricos, tenemos mejor acceso a la atención sanitaria, estamos más seguros y tenemos más control sobre nuestras vidas.

Aunque hay muchas razones para el optimismo, también hay señales de que podríamos estar en un punto de inflexión, de que podríamos ser la generación que vea alcanzar su máximo al bienestar. El aumento de la desigualdad de ingresos, la polarización social, la persistente devastación medioambiental y los crecientes riesgos económicos han ido deteriorando el nivel de vida y podrían hacer que la vida de las generaciones futuras en muchos países sea más difícil. En el Reino Unido, los millennials podrían ser la primera generación en ganar menos que sus padres.

Dejar un futuro mejor a las próximas generaciones requiere pensar a largo plazo, pero en los últimos años las presiones han impuesto una inmediatez implacable: la información se difunde más rápido y las emociones dominan los debates políticos. El cortoplacismo, impulsado por la necesidad de obtener rápidos réditos en apoyo político o resultados económicos, restringe el margen de acción para las medidas a largo plazo.

Un futuro prometedor

¿Cómo pueden los países prepararse mejor para un futuro marcado por tendencias que se aceleran y riesgos sistémicos que proliferan? No solo tienen que abordar estos últimos: en paralelo, deben aprovechar los cambios fundamentales que están en curso, entre los que destaca posiblemente el cambio tecnológico provocado por la Cuarta Revolución Industrial. Además, tenemos la responsabilidad de garantizar que las elecciones, decisiones y acciones de hoy no comprometan las de mañana.

Por consiguiente, la combinación de políticas abarcará ámbitos muy diversos y variará en función de lo que cada país desee para sus generaciones futuras. Sin embargo, destacan algunos elementos fundamentales: planificación económica; inversión en la juventud, la salud y el capital humano; acogida del cambio y la innovación; protección del medioambiente; creación de una sociedad estable; modernización de las infraestructuras y adaptación al cambio tecnológico. También es importante contar con un entorno institucional que favorezca el pensamiento a largo plazo y una visión cohesiva.

Como contribución a este importante debate sobre qué hace que los países estén preparados para el largo plazo, el Foro Económico Mundial presenta un marco conceptualpara medir la preparación de los países para el futuro, entendida como el bienestar de las generaciones jóvenes y futuras. El marco parte del enfoque de que, para aumentar el bienestar futuro y aprovechar las incertidumbres del futuro, los países deben poder aprovechar las tendencias y desarrollar resiliencia frente a los riesgos. Para ayudar a los países en este camino, el marco pretende ofrecer a los responsables de la formulación de políticas y a la sociedad en general una herramienta para comparar su propia preparación para el futuro con la de países similares.

El marco se articula en torno a cuatro dimensiones principales —preparación para la Cuarta Revolución Industrial, preparación económica, seguridad y cohesión social— que abarcan nueve categorías (véase el gráfico a continuación). Cada categoría se compone de indicadores prospectivos que buscan señalar trayectorias a largo plazo, en lugar de centrarse en la situación actual.

Image: Foro Económico Mundial

No tenemos previsto clasificar a los países según su preparación general para el futuro, pues queremos evitar emitir juicios predictivos sobre estrategias futuras específicas. En cambio, los países podrán compararse en dimensiones y categorías individuales.

Para garantizar que las próximas generaciones disfruten de un nivel de bienestar tan alto como el nuestro, todos los sectores de la sociedad deben cambiar su mentalidad y empezar a pensar a largo plazo. Pero es más fácil decirlo que hacerlo. El marco del Foro para la preparación para el futuro ofrece una nueva herramienta de comparación que ayudará a los líderes a prepararse para las perturbaciones futuras que generarán los desafíos a largo plazo y a aprovechar las oportunidades que presentan las tendencias de largo plazo.

Se nos acaba el tiempo. El futuro de nuestros hijos y nietos depende de que aprovechemos estas oportunidades y construyamos una sociedad resiliente.

Puedes leer el documento técnico, Preparación para el futuro: un marco conceptual para medir el desempeño de los países, aquí.

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