No es la inteligencia, el talento ni la suerte lo que separa a los que ascienden de los que caen – es el grit.
Mi hija tiene un coeficiente intelectual (CI) alto. Siempre lo he intuido y, finalmente, lo comprobé con una prueba. Al menos una vez al mes repetimos este ritual. «No estoy aprendiendo nada», me dice cuando se enfrenta a los deberes después de clase. «La escuela no trata de volverse más inteligente», le digo, «sino de esforzarse más».
Tras pasar las dos últimas décadas observando cómo la gente asciende y cae en la economía de la innovación, nunca me he convencido de que el CI tenga mucho peso. De hecho, creo que es una carga si uno piensa lo contrario. No es la inteligencia, no es el talento, ni siquiera la suerte o el azar lo que separa a los que ascienden de los que caen – es el grit.
El término «grit» se popularizó en los círculos académicos en 2013 de la mano de Angela Duckworth, profesora de Psicología en la University of Pennsylvania Psychology. Al definirlo como «la cualidad de ser capaz de sostener tus pasiones y también de trabajar muy duro en ellas durante períodos de tiempo realmente largos y decepcionantes», explicó que las personas con grit son aquellas que pueden superar el estrés y utilizar el fracaso como medio para alcanzar sus objetivos últimos.
Añadiré que el grit no consiste solo en trabajar duro: es mantener ese esfuerzo mucho después de que ya esté todo decidido. Es terminar la carrera cuando vas en el último puesto. Es ver el fracaso como un paso sencillo y necesario para conseguir lo que deseas. Para mí, el grit es un espíritu indomable.
Duckworth y sus colegas lograron utilizar su medida del grit para predecir resultados exitosos en ámbitos tan diversos como el Scripps National Spelling Bee o la graduación en las escuelas públicas de Chicago. Los estudiantes con grit superaron de forma continuada a los de coeficiente intelectual alto.
Es curioso que algo tan aparentemente concreto como el CI quede superado por lo que la mayoría supone que son simplemente rasgos de personalidad. Pero estoy de acuerdo con Duckworth. El grit sí se puede medir.
Y cuando contrato, es lo primero que busco en un candidato. Si quieres tener grit, esto es lo que te pido.
Saber fracasar
Si alguna vez has hecho prototipos, sabrás que el fracaso es inherente al modelo. Llegas a un punto en el que tienes un 70 % de razón, implementas tu idea y aprendes de los datos que produce tus errores. La innovación requiere fracasar y, sin embargo, nuestras escuelas siguen enseñándonos a evitarlo. Qué flaco favor nos hacemos cuando decimos a los niños con coeficiente intelectual alto que no deberían ser capaces de fracasar, siempre que lo intenten. Al hacerlo, cerramos sus oportunidades de aprendizaje. Cuando contrato, busco a la persona que fracasó la primera vez y volvió una segunda con un arsenal. No solo quiero a los que se arriesgan; quiero a las personas que usan esos riesgos y fracasos para aprender. El grit es resiliencia.
Olvidarse de la calificación
El grit consiste en trabajar duro sin necesidad de reconocimiento. Mi amiga Jane Park, CEO de Julep, me dijo que el mayor problema que ella y sus colegas tienen con los jóvenes recién contratados es que trabajan por la calificación A y no por el equipo. ¿Quieres tener grit? Dedica tu tiempo, no a tu propia mejora, sino a la mejora del equipo. Sé fiable y cumple con tu equipo. Propón como objetivo estar presente para algo más grande que tú.
Asumir la responsabilidad
Un estudio reciente reveló que el 80 % de los estudiantes que terminan el último curso espera que sus futuros empleadores les proporcionen formación en sus nuevos puestos, mientras que, en realidad, menos del 50 % recibirá algún tipo de formación de este tipo. El grit implica asumir la responsabilidad de tu propio aprendizaje. Si quieres aprender algo, no esperes. Ve a por ello con todo lo que tienes y, cuando muestres a alguien en una entrevista cómo hiciste x, y y z, no solo mostrarás tu habilidad, sino también tu grit.
Abandonar el sentido de merecimiento
Tu CI no dice nada a los empleadores. El nombre de una escuela en un título y la nota media (GPA) tampoco. Deséchalos y muéstranos quién eres realmente. Ser auténtico y estar presente en tu propia piel, sin depender de ningún nombre, persona o puntuación, eso es grit. Eso es lo que queremos ver.
Vivir fuera de tu zona de confort
Suena a cliché, pero es el grit en su máxima expresión. Acostúmbrate a sentirte cómodo en lo incómodo. No te arrepentirás. Hablo del grit desde la perspectiva de un CEO, pero el grit es aplicable en todas partes. El grit es lo que te hace destacar, no solo en una empresa o en la escuela, sino en la vida. En el fondo, el grit significa luchar por el progreso y no ceder nunca en la búsqueda de tus pasiones.
Publicado en colaboración con LinkedIn
Autor/a: Kristen Hamilton, emprendedor/a en tecnología educativa, es CEO y cofundador/a de Koru Inc. y asesor/a e inversor/a en RemindHQ.
Imagen: Un corredor de bolsa observa los índices bursátiles en la pantalla de su ordenador en una casa de bolsa de Mumbai el 6 de agosto de 2007. REUTERS/Punit Paranjpe


