Cuando el G20 se reúna a finales de este mes en México, sus líderes se enfrentarán a múltiples desafíos, desde lograr el crecimiento global y abordar la crisis de la eurozona hasta afrontar la falta de avances en la resolución de los desafíos medioambientales del planeta, tal como se indica en el informe de la ONU Río+20. Por ello, la prioridad número uno será estimular el crecimiento, un crecimiento más verde.
Creemos que el G20 puede empezar enviando un mensaje claro sobre los beneficios de la innovación baja en carbono, desde las soluciones de eficiencia energética hasta los productos y servicios de energía limpia, como motor para lograr un crecimiento verde a escala global, nacional, sectorial y de los consumidores.
Nuestras experiencias comunes indican que el argumento empresarial para invertir en eficiencia energética e innovación baja en carbono es muy claro. Tanto en las economías maduras como en las emergentes, las soluciones de eficiencia energética en edificios e instalaciones industriales pueden generar ahorros de energía de entre el 15 % y el 25 % del consumo total de un país. La magnitud de la oportunidad es considerable: se estima que el potencial de ahorro energético solo en el sector de la construcción es equivalente al consumo anual de electricidad de Estados Unidos y Japón juntos. Las reducciones de emisiones de gases de efecto invernadero directamente asociadas a estos ahorros de energía también son significativas, los costes de implementación son bajos y el retorno de la inversión es atractivo.
Sin embargo, para aprovechar eficazmente el potencial de la innovación baja en carbono y la eficiencia energética, necesitamos marcos normativos de apoyo. Instamos al G20 a trabajar con el sector privado para establecer políticas claras y transparentes, así como a implantar revisiones del desempeño energético y normas de eficiencia energética, y a garantizar una información clara sobre los niveles de consumo de energía.
Si bien las políticas son importantes, la comunidad empresarial reconoce que existen otras barreras y que tiene un papel central que desempeñar, junto con los gobiernos, para superarlas. Reconocemos, por ejemplo, que se necesita innovación para movilizar la inversión privada en innovación baja en carbono y eficiencia energética y que, hoy más que nunca, las empresas afrontan importantes restricciones en el coste del capital. Para superarlo, debemos diseñar y poner a prueba nuevos modelos de negocio que utilicen estructuras innovadoras de financiación y de contratación basadas en el rendimiento, con el fin de reducir las necesidades iniciales de capital para la eficiencia energética y facilitar el acceso al capital de las pequeñas y medianas empresas.
También sabemos que la investigación y el desarrollo de alto riesgo y alto coste, así como los programas piloto de energía limpia y eficiencia energética, pueden quedar a menudo fuera del alcance de los países por separado. En casos como este, en que se necesitan proyectos de demostración a escala industrial y programas de eficiencia energética a escala sectorial, deben establecerse alianzas público-privadas para fomentar una mayor colaboración internacional y hacer avanzar las tecnologías precomerciales. Existen marcos para desarrollar estas alianzas; los gobiernos pueden y deben hacer más para acelerar la puesta en marcha de proyectos piloto prácticos.
Para crear los modelos de ejecución descritos anteriormente, las empresas y los gobiernos deben trabajar juntos. Por ello, celebramos el lanzamiento de la Green Growth Action Alliance en Los Cabos. La alianza es una asociación con más de 30 empresas, bancos e instituciones financieras de desarrollo. Durante los próximos tres años, trabajará en estrecha colaboración con los gobiernos para impulsar avances prácticos en los principales motores del crecimiento verde e informará a los futuros G20.
Como miembros de la alianza, apoyamos los esfuerzos de colaboración para diseñar y poner a prueba nuevos modelos de financiación para la innovación baja en carbono y la eficiencia energética. Celebramos el renovado espíritu de colaboración con el sector público y la oportunidad de informar al G20 sobre nuestros avances colectivos.
Autores: Pierre Nanterme es director ejecutivo de Accenture, Francia, y Jean-Pascal Tricoire es presidente y director ejecutivo de Schneider Electric, Francia. Ambos son miembros de la Green Growth Action Alliance.
Imagen: Unos visitantes observan un modelo seccionado de un aerogenerador E-82 en Alemania. REUTERS/Christian Charisius



