Las remesas mundiales han aumentado durante los últimos dos años, tras ralentizarse en 2020 porque la COVID-19 redujo las tasas de inmigración.
Las remesas benefician a los países de ingresos bajos y medios, ya que pueden ayudar a aliviar la pobreza, mejorar la nutrición y aumentar las tasas de matriculación escolar.
Sin embargo, depender demasiado de ellas puede causar problemas, pues no se traducen en un crecimiento económico constante.
India recibe la mayor cantidad de remesas, con 100.000 millones de dólares en 2022.
Visualización de los flujos de remesas y su impacto en el PIB por país
La pandemia de COVID-19 ralentizó el flujo de la inmigración mundial en un 27 %. Junto con las restricciones de viaje, la pérdida de empleos y las crecientes preocupaciones sanitarias, esto hizo que muchos trabajadores migrantes no pudieran enviar dinero en forma de remesas a sus familias en sus países de origen.
El flujo de remesas recibidas por los países cayó un 1,5 %, hasta los 711.000 millones de dólares en todo el mundo en 2020. Pero en los dos años siguientes, la situación cambió rápidamente.
Al reanudarse la aprobación de visados y abrirse las fronteras internacionales, también se reanudaron la migración internacional y los flujos mundiales de remesas. En 2021, se estimó que el total de remesas mundiales ascendía a 781.000 millones de dólares, y aumentó aún más hasta 794.000 millones de dólares en 2022.
En estas imágenes, Richie Lionell utiliza los datos de KNOMAD del Banco Mundial para visualizar este creciente flujo de dinero a través de las fronteras internacionales en 176 países.
¿Por qué son importantes las remesas?
Las remesas contribuyen a las economías de países de todo el mundo, especialmente de los países de ingresos bajos y medios (PIBM).
Se ha demostrado que ayudan a aliviar la pobreza, mejorar la nutrición, e incluso a aumentar las tasas de matriculación escolar en estos países. También se ha comprobado mediante investigaciones que estas entradas de ingresos pueden ayudar a los hogares receptores a ser más resilientes, especialmente ante los desastres.
Al mismo tiempo, cabe señalar que estas transferencias no son una solución milagrosa para los países receptores. De hecho, algunas investigaciones muestran que depender demasiado de las remesas puede generar un círculo vicioso que no se traduce en un crecimiento económico constante a lo largo del tiempo.
Países que reciben más remesas
Durante los últimos 15 años, India ha encabezado sistemáticamente la clasificación de los mayores beneficiarios de remesas.
Con una cifra estimada de 100.000 millones de dólares en remesas recibidas, se afirma que India alcanzó un máximo histórico en 2022.
Este aumento de los flujos de remesas puede atribuirse en parte al paso de los migrantes indios a empleos de alta cualificación en países de ingresos altos—como Estados Unidos, el Reino Unido y Singapur—, tras desempeñar empleos de baja cualificación y bajos salarios en países del Golfo.
México y China completan los tres principales países receptores de remesas, con transferencias entrantes estimadas en 60.000 millones y 51.000 millones de dólares, respectivamente, en 2022.
Impacto en el PIB nacional
Aunque India encabeza la lista de países que se benefician de las remesas, los 100.000 millones de dólares recibidos representan solo el 2,9 % de su PIB de 2022.
Mientras tanto, los países de ingresos bajos y medios de todo el mundo dependen en gran medida de esta fuente de ingresos para impulsar sus economías de forma más significativa. En 2022, por ejemplo, las remesas representaron más del 15 % del PIB de 25 países.
Conocido principalmente como destino turístico, el país polinesio de Tonga se apoya en las entradas de remesas para sostener su economía. En 2022, los flujos de remesas que recibió el país equivalieron a casi el 50 % de su PIB.
El siguiente país de esta lista es Líbano. En 2022, el país recibió 6.800 millones de dólares en remesas, cifra que se estima equivalente a casi el 38 % de su PIB y que constituye un apoyo clave para la economía en contracción.






