Es la semana previa a Navidad y, sin duda, no ha sido una semana tranquilizadora para el BCE. Las proyecciones del personal técnico para la inflación del IPCA de la zona del euro se redujeron a solo el 0,7 % en 2015 y el 1,3 % en 2016, y se confirmó que la inflación del IPCA en Alemania fue del +0,5 % en noviembre de 2014 y en Francia, del +0,4 %. Y, lo que es más importante, la inflación subyacente francesa entró en terreno negativo por primera vez desde que la oficina francesa de estadística comenzó a medirla (es decir, desde 1990). Además, el desplome masivo de los precios del petróleo Brent (-25 % desde septiembre de 2014) aún no se refleja en los datos publicados, pero apunta a una mayor presión a la baja sobre las tasas de inflación.
Un análisis de la composición de la cesta del IPCA de la zona del euro muestra que el porcentaje de artículos que ahora registran deflación absoluta subió al 30 % en noviembre de 2014, frente al 21 % a comienzos de 2014. El porcentaje de artículos en «baja inflación» (es decir, con una inflación inferior al 1 %) aumentó 10 puntos porcentuales, del 45 % en enero al 55 % en noviembre de 2014, superando ampliamente el máximo de 2010, cuando el 46 % de los artículos estaba en baja inflación. Como ya se señaló anteriormente, esta cifra sigue muy por debajo del recuento de la cesta japonesa, con un 50-60 % de artículos en deflación absoluta durante 2000-2004 y 2009-12; no obstante, es un indicador importante, pues estuvo detrás del lenguaje inicialmente desestimatorio del BCE sobre la evolución de los precios.

Fuente: cálculos de Bruegel basados en Eurostat Publicar este tuit
La curva de expectativas del mercado sobre la inflación ha ido descendiendo desde el año pasado
Los mercados han incorporado rápidamente estas sombrías novedades. La curva de expectativas del mercado sobre la inflación (medida aquí mediante los tipos de los swaps ligados a la inflación) ha ido descendiendo desde el año pasado. En concreto, mientras que en diciembre de 2013 la inflación a un horizonte de 10 años todavía se situaba en el 1,8 % (véase la curva verde), las expectativas más recientes revisan esa cifra a la baja, hasta solo el 1,5 % (véase la curva naranja). Estas cifras reflejan que los mercados no creen que el BCE tenga capacidad para acercarse a su objetivo durante otros 10 años, un hecho preocupante. En el tramo corto de la curva, las expectativas apuntan a una deflación absoluta a un horizonte de 1 año y, básicamente, a una inflación nula a un horizonte de 2 años.

Fuente: Datastream. Nota: Las expectativas de inflación implícitas en el mercado se refieren a swaps de inflación indexados de cupón cero con horizontes de 1 a 10 años.
A la luz de todas las pruebas presentadas, la presión para que actúe el BCE alcanza nuevos máximos. Las grandes esperanzas depositadas en las TLTRO (si es que las había) se han visto defraudadas por una demanda muy baja, y el BCE ya se encuentra en la incómoda situación de quien quizá haya puesto a prueba durante demasiado tiempo la resistencia de las expectativas de inflación. Así que, dado que evidentemente no tendremos una Navidad alegre, esperemos al menos un feliz año nuevo.
Este artículo se publica en colaboración con Bruegel. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.
Para mantenerse al día con Forum:Agenda, suscríbase a nuestro boletín semanal.
Autora: Pia Hüttl es ciudadana austríaca y asistente de investigación en Bruegel. Silvia Merler, ciudadana italiana, se incorporó a Bruegel como investigadora asociada en agosto de 2013.
Imagen: Una ilustración fotográfica muestra una moneda de un euro sobre una pantalla plana que presenta tipos de cambio, en diciembre de 2011. REUTERS/Stefano Rellandini.


