En Europa, como en otras regiones, la desilusión, la alienación y el sentimiento contrario al establishment se han ido intensificando durante la última década, hasta culminar el año pasado con la votación del Brexit, la derrota de Matteo Renzi en el referéndum de Italia y el creciente apoyo a los partidos populistas.
¿Qué hay detrás de este rechazo al establishment? Pew Research Center investigó el tema y descubrió algunas tendencias que explican los acontecimientos recientes.
Pesimismo sobre el futuro económico de Europa
Una encuesta realizada en 40 países, incluidos 10 europeos, preguntó si los encuestados creían que la próxima generación tendría una situación económica mejor que la de sus padres. Estados Unidos y Europa fueron las dos regiones más pesimistas al respecto. En Europa, casi dos tercios esperaban que sus hijos estuvieran peor que ellos.
En Asia-Pacífico, África y América Latina, las perspectivas no podrían ser más distintas. En América Latina, por ejemplo, casi seis de cada diez personas creían que la generación estaría mejor.

El temor al terrorismo y a los refugiados van de la mano
En Davos, un panel sobre racismo coincidió en que ya era imposible hablar de migración sin hablar de terrorismo, pues ambos se habían convertido en una misma cosa.
Las estadísticas de Pew Research lo confirman.
La preocupación por el terrorismo es alta en Europa: en promedio, el 76% de los encuestados afirma que ISIS representa una gran amenaza para sus países. Solo los griegos consideraron que la inestabilidad económica y el cambio climático suponían una amenaza mayor. La mayoría de los encuestados cree que los refugiados aumentarán la probabilidad de terrorismo en su país. El temor es especialmente elevado en Hungría y Polonia, donde el 76% y el 71%, respectivamente, cree que existe un vínculo entre la llegada de refugiados y el terrorismo. Las excepciones son España y Francia, donde menos de la mitad comparte esta opinión.

La diversidad plantea interrogantes
A la percepción de la amenaza del terrorismo se suma que muchos europeos consideran que la diversidad étnica y nacional influye negativamente en su país.
En Grecia, más de seis de cada diez personas dicen que hace del país un peor lugar para vivir. En Italia, más de la mitad opina lo mismo, mientras que alrededor de cuatro de cada diez húngaros y polacos consideran que la diversidad tiene un efecto negativo en su país.
Suecia es el país con más personas que creen en el impacto positivo del aumento de la diversidad (36%).

La UE no ayuda
Los partidos e instituciones políticas tradicionales están perdiendo apoyo, pues parecen poco preparados para atender las preocupaciones de amplios sectores de la población. Esto ha impulsado a los partidos populistas de toda la región: desde Alternative für Deutschland en Alemania y UKIP en Gran Bretaña hasta el Partido de la Libertad en los Países Bajos y Syriza en Grecia.
La tendencia es la misma en la UE: muchas personas expresan una opinión negativa de la institución regional.
Más de siete de cada diez polacos siguen satisfechos con la UE, frente a solo el 27% de los griegos. En la mayoría de los países, a un breve repunte en 2015 le siguió una pronunciada tendencia a la baja, lo que podría indicar desilusión con la capacidad de la UE para impulsar cambios.




