Emprender no es fácil. Así puedes hacer que tu startup tenga éxito

A businessman walks on the esplanade of La Defense, in the financial and business district in La Defense, west of Paris, April 10, 2014. REUTERS/Gonzalo Fuentes (FRANCE - Tags: BUSINESS)
Being obsessed with business expansion is critical to success.Image: REUTERS/Gonzalo Fuentes
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Todos hemos leído libros y artículos genéricos que nos dicen que «sigamos nuestros sueños». Aunque ese consejo puede inspirar, no muestra cómo hacer cambios permanentes en la vida que transformen tu negocio para mejor.

Invertir en un nuevo negocio es arriesgado. Para ganar dinero, pones en juego tu tiempo, energía, recursos y reputación. Si quieres derribar el capullo de «lo mediocre» que la sociedad ha tejido tan estrechamente a tu alrededor, tienes que obsesionarte.

Obsesionarse con la expansión del negocio es fundamental para tener éxito; está por encima de la estrategia, los precios, el momento oportuno, la competencia o las personas. Dedica hasta el último ápice de tu energía, tiempo, dinero y otros recursos a aumentar tus ingresos. Dar prioridad a la facturación es más importante que obtener buenos márgenes. Orienta tu energía a gastar e invertir de forma agresiva. Genera, consigue o pide prestado suficiente dinero para reinvertir entre el 30 % y el 40 % en expansión.

Debes estar dispuesto a arriesgarte a desperdiciar recursos para crecer. El retorno de la inversión no es más que una mentira que te cuentas para justificar no gastar dinero. Invierte sabiendo que no todas tus inversiones darán resultados visibles. No hay ni un solo anuncio, campaña de marketing, campaña de marca o publicación en redes sociales en la que haya gastado dinero y me arrepienta: siempre necesitas más visibilidad.

Años antes de la crisis económica de 2008, cuando mis éxitos se acumulaban, empecé a aflojar el ritmo y dejé de centrarme en la expansión. Durante un tiempo perdí mi propósito, así que mi obsesión empezó a debilitarse y me volví mucho menos activo. Rebajé mi fórmula del éxito —empuje implacable, compromiso total y una ética de trabajo exigente— para encontrar tiempo para «relajarme», salir del terreno de juego, tomarme las cosas con calma con fines de semana para «darte un gusto», partidas de golf de cinco horas, cenas fuera, «tiempo de calidad» en casa y mucha introspección.

Si hubiera seguido alimentando mis ambiciones obsesivas, habría estado en una situación completamente distinta cuando los mercados se desplomaron ese año. Habría podido comprar competidores por nada, ganar cuota de mercado por la que antes tenía que luchar y adquirir propiedades inmobiliarias por unos centavos. Habría tenido el valor y el dinero para multiplicar por cien mi imperio. Por eso siempre debes seguir esforzándote por crecer.

Hoy hace falta agallas y valor para ganar dinero. Si no inviertes en ti, no esperes que los clientes inviertan en ti. Arriesga tu dinero e inviértelo en el mercado. Obsesiónate y ya estarás por delante de la mayoría de los empresarios.

Aquí tienes tres consejos para mantener el hambre de éxito:

Levántate antes que el sol
Haz más que toda tu competencia levantándote primero. Si me acuesto a las 9 y duermo siete horas completas, son las 4 de la mañana. Eso significa que tendría una ventaja de tres o cuatro horas sobre todos los demás. Sé la primera persona en levantarse en tu empresa y en tu barrio. Mientras tus competidores todavía se toman la primera taza de café, tú ya te habrás vestido, habrás hecho ejercicio y habrás escrito tus objetivos. Hacer más en menos tiempo te ayudará a mantener el hambre de éxito.

Nunca seas normal
En nuestra sociedad predominan las personas que actúan con normalidad. Se pasan la vida haciendo lo justo para parecer promedio y llevar una vida, tener un matrimonio y desarrollar una carrera normales, pero nunca hacen lo suficiente para alcanzar un gran éxito. Por definición, ser promedio implica ser «menos que extraordinario». Pero nunca alcanzarás el verdadero éxito si eres menos que extraordinario. Expón tus grandes ideas y esfuérzate por hacerlas realidad, aunque sean arriesgadas.

Encuentra tu propósito
Para entender cuál es tu propósito y seguir alimentándolo, debes hacerte preguntas constantemente: ¿Qué me entusiasma ahora? ¿Qué estaría dispuesto a hacer sin cobrar? ¿Qué habilidades o talentos tengo que estoy ignorando? ¿Por qué quiero que me recuerden? Si supiera que no puedo fracasar, ¿qué haría? Estas preguntas abrirán tu mente a muchas posibilidades, te inspirarán a lograr grandes cosas y te mantendrán alerta a las oportunidades que estén en sintonía con tu obsesión.

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