La energía es la columna vertebral de una economía moderna. La atención sanitaria, la educación y el acceso al empleo dependen de ella. Sin embargo, vivimos en un mundo en el que se estima que 1.300 millones de personas aún no tienen acceso a la electricidad. No es ninguna novedad que las relaciones entre la industria energética y la sociedad deben mejorarse sustancialmente. Para afrontar los retos, entre ellos el crecimiento previsto del consumo energético del 40 % para 2035, la industria deberá reforzar la confianza social y la aceptación. Para ello, serán necesarios cambios tanto en las operaciones como en la comunicación por parte del sector.
Hoy, los líderes de la industria energética mundial responden al reto comprometiéndose con estos cinco principios: garantizar un acceso seguro y asequible a la energía, disponer de sistemas energéticos eficientes, asumir una ciudadanía responsable en las comunidades, contribuir al desarrollo económico y promover la alfabetización energética.
La Iniciativa Energía para la Sociedad cuenta con una nueva plataforma en línea con 24 estudios de caso que muestran las mejores prácticas empresariales en el empeño por satisfacer la creciente necesidad de energía del mundo, a la vez que se mejoran los niveles de vida de quienes tienen un acceso limitado a la energía.
“Es la primera vez que la comunidad energética mundial demuestra un compromiso tan firme con la sociedad, no solo al compartir sus éxitos y desafíos para mejorar las prácticas empresariales de su sector con transparencia, sino también al demostrar cómo podrían aplicarse esos principios de forma concreta”, afirma Roberto Bocca, director sénior y jefe de Industrias Energéticas del Foro Económico Mundial.
Los 20 signatarios fundadores de la iniciativa dirigen conjuntamente empresas energéticas que emplean a 1,4 millones de personas y registran ingresos de 1,4 billones de dólares estadounidenses al año. Abarcan todos los sectores de la industria energética, incluidos el petróleo y el gas, las empresas de servicios públicos, la tecnología y las energías renovables.
“La iniciativa supone un paso importante para reconstruir la confianza entre la industria energética, los gobiernos y la sociedad”, declaró Peter Voser, consejero delegado de Royal Dutch Shell, Países Bajos. “Espero que ayude a fomentar una colaboración más estrecha para abordar algunos de los retos energéticos del mundo.”
Entre los ejemplos de buenas prácticas figura una alianza entre Siemens y el Gobierno de México, que ha llevado soluciones de energía renovable a una remota aldea mexicana donde la población llevaba tiempo sin agua corriente ni acceso a la electricidad. En Angola, BP puso en marcha un programa de alfabetización energética en una universidad, el primero de su tipo en África. En el Tíbet, Trina Solar construyó 40 centrales solares aisladas de la red para suministrar electricidad a ciudadanos que llevaban tiempo sin red eléctrica para cubrir sus necesidades básicas. Este programa es un hito para el sector solar de la región, ya que demuestra las ventajas de la energía solar como fuente de energía distribuida.
El sector energético necesita reconstruir la confianza con la sociedad si quiere satisfacer las necesidades energéticas futuras del planeta. Pero todos somos partes interesadas en este empeño. Todos debemos trabajar juntos. La Iniciativa Energía para la Sociedad es un primer paso significativo hacia el objetivo último de proporcionar energía sostenible y mejores niveles de vida a los ciudadanos de todo el mundo.
Sobre el autor: Pawel Konzal es director y jefe del sector del petróleo y el gas del Foro Económico Mundial
En la imagen: vista aérea de un campo con aerogeneradores en Bélgica. REUTERS/Yves Herman


