El equilibrio del poder económico mundial está cambiando

An attendant is stands next to South African, Indian, Russian, Brazilian and Chinese flags during a plenary session of BRICS Summit, in Xiamen, China September 4, 2017. REUTERS/Tyrone Siu - RC171C446C10
If China stays on course, the size of its economy shall surpass that of the US by the late 2020s.Image: REUTERS/Tyrone Siu
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Las economías BRIC siguen creciendo. Se ha previsto que, a finales de la década de 2020, el tamaño de la economía china superará al de Estados Unidos. A principios de la década de 2030, el poder económico combinado de los BRIC superará al de las principales naciones avanzadas.

La Cumbre de los BRICS en Xiamen, provincia de Fujian, pone de manifiesto el creciente poder de las grandes economías emergentes, como China, India, Rusia y Brasil. Sudáfrica no cumple los criterios para ser una verdadera economía BRIC —una gran población, un sólido historial de crecimiento y potencial de convergencia—, pero históricamente ha desempeñado un papel clave en la gobernanza africana.

Ahora que las perspectivas económicas mundiales parecen más favorables en las principales economías avanzadas, algunos observadores creen que su recuperación debilitará el papel de los BRICS en la economía y la gobernanza mundiales. Sin embargo, la realidad es muy distinta.

El ascenso de China y el declive de Estados Unidos

Las cuatro economías BRIC clave suelen compararse con las principales economías avanzadas, o el llamado G6: Estados Unidos, Japón y las cuatro principales naciones europeas: Alemania, Reino Unido, Francia e Italia.

En el año 2000, la economía china apenas equivalía a una décima parte de la estadounidense, mientras que el PIB de Japón seguía siendo tan grande como el de las tres mayores economías europeas juntas: Alemania, Reino Unido y Francia. Brasil luchaba por alcanzar la estabilidad, la economía rusa había sido aplastada por las «reformas» lideradas por Estados Unidos, mientras que el cambio apenas comenzaba en India.

A principios de la década de 2010, la economía mundial tenía un aspecto muy distinto. La economía estadounidense aún era más del doble de grande que la china, pero el crecimiento de Japón se había visto lastrado por el estancamiento. La Alemania de la canciller Merkel y la Francia del presidente Sarkozy dominaban Europa. En Brasil, la era de Lula propició una convergencia espectacular. En India, el crecimiento se había acelerado. En Rusia, el gobierno del presidente Putin había multiplicado casi por seis el tamaño de la economía.

Si China mantiene el rumbo, el tamaño de su economía superará al de Estados Unidos a finales de la década de 2020. A pesar de la desaceleración del crecimiento, normal tras una industrialización intensiva, China tiene un gran potencial de crecimiento hasta la década de 2030, mientras que el crecimiento de Estados Unidos se está ralentizando debido a la madurez de su economía y al envejecimiento demográfico.

Si el presidente Trump logra llevar a cabo el plan para reducir la inmigración en un 50 por ciento, la productividad y el crecimiento de Estados Unidos se deteriorarían considerablemente. En Europa, es probable que el efecto neto del sentimiento contrario a la inmigración genere un perjuicio similar.

Para 2050, la economía china podría ser casi un 50 por ciento mayor que la estadounidense, mientras que la economía india podría seguir sus pasos y superar a la de Estados Unidos unos años después. Japón y las principales economías de la UE quedarían muy rezagados (Figura 1).

Image: Qrius

A principios de la década de 2030, las economías emergentes superarán al G6

¿Qué significará la convergencia de las economías BRIC en términos de poder económico mundial? En 2000, las principales naciones avanzadas, representadas por el G6, eran casi diez veces más grandes que los BRIC. Tras la crisis mundial, su dominio se había reducido drásticamente. En 2010, apenas eran tres veces más grandes que los BRIC.

En la próxima década, el estancamiento secular en Estados Unidos, Europa occidental y Japón mantendrá un crecimiento relativamente bajo, mientras que las grandes economías emergentes, pese a la desaceleración relativa del crecimiento, continuarán su histórica convergencia.

En apenas una década y media —a principios de la década de 2030—, el poder económico colectivo de los BRIC superará al del G6. Y para mediados del siglo XXI, los BRIC podrían ser alrededor de un 50 por ciento mayores que sus contrapartes avanzadas (Figura 2).

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En estos escenarios se han utilizado datos económicos de acceso público del Fondo Monetario Internacional (FMI) y proyecciones basadas en la historia, la industrialización y el potencial de crecimiento sostenido. Sin embargo, que algo sea posible no significa que vaya a materializarse. Con el tiempo, tanto las economías avanzadas como las emergentes deben emprender reformas estructurales para alcanzar todo su potencial.

¿Suponen las economías de la nueva ola una amenaza para el crecimiento de los BRIC?

Sin embargo, los escenarios de los BRIC quizá no sean lo bastante optimistas, porque aún hay otras economías emergentes bastante grandes que probablemente crecerán de forma significativa hasta 2050. Indonesia podría convertirse en la cuarta economía más grande del mundo, mientras que México y Turquía podrían superar en tamaño a Alemania y Francia, respectivamente. Entretanto, las economías de nuevas potencias en ascenso —Arabia Saudita, Nigeria, Egipto, Pakistán, Irán, Filipinas y Vietnam— podrían ser cada una más grandes que la de Italia.

En general, es más probable que las grandes naciones emergentes alcancen su potencial si pueden trabajar juntas e intensificar el comercio y la inversión mundiales.

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