Las principales economías de Europa del Este viven un «momento Ricitos de Oro»

A share trader reacts in front of the German share index DAX board at the Frankfurt stock exchange, October 2, 2008. REUTERS/Kai Pfaffenbach(GERMANY)
These countries economies are growing through low unemployment and 2% inflation, but at what cost?Image: REUTERS/Kai Pfaffenbach
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Alemania ha sido durante mucho tiempo el motor del crecimiento económico de la UE, pero en los últimos años los países más al este la han superado, en particular Polonia, Rumanía y la República Checa.

Los tres mayores miembros orientales de la UE por PIB viven un «momento Ricitos de Oro», con un alto crecimiento económico, bajo desempleo e inflación manejable de alrededor del 2%, según Diana Amoa, gestora de fondos de JPMorgan Asset Management especializada en deuda de mercados emergentes.

El FMI prevé ahora que las economías de «Europa emergente y en desarrollo» crezcan un 4,5% este año, 1,5 puntos porcentuales más que lo previsto hace seis meses. Este mayor optimismo se basa, en parte, en el fuerte crecimiento del segundo trimestre de 2017, cuando la economía de Rumanía creció un 5,7% respecto al año anterior, la de la República Checa un 4,7% y la de Polonia un 4,4%. En comparación, la media de la UE registró un crecimiento del 2,4% en el mismo período.

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¿Por qué crecen tan rápido estos países?

Todas estas economías siguen dependiendo en gran medida de la industria manufacturera, y exportan gran parte de su producción al resto de la UE. Por ejemplo, la República Checa —eh, Chequia— tiene la tasa de desempleo más baja de la UE y alrededor del 35% de la fuerza laboral checa trabaja en la industria manufacturera, la proporción más alta de cualquier país de la UE. Cuando Europa crece, también aumenta la demanda de los productos fabricados en estas economías. A menudo se trata de automóviles: fabricantes como Toyota, Volkswagen y Peugeot tienen fábricas en la República Checa. El mayor exportador de Rumanía es Dacia, filial de la empresa automovilística francesa Renault.

El sólido crecimiento económico y el bajo desempleo también aumentan los ingresos fiscales, mejoran la situación de las cuentas públicas y hacen que estos países resulten más atractivos para los inversores, señaló Amoa, de JPMorgan.

Al mismo tiempo, muchos países del este están empezando a recibir los fondos del ciclo presupuestario más reciente de siete años de la UE, iniciado en 2014, del que Polonia es la principal beneficiaria. El gobernador del banco central checo dijo recientemente que el ciclo de inversión del Gobierno está estrechamente ligado al ciclo presupuestario de la UE. El FMI señaló que la inversión pública se contrajo considerablemente en el país el año pasado debido a la escasa utilización de los fondos de la UE.

Polonia también se beneficia de la llegada masiva de trabajadores de Ucrania. Se calcula que hasta 1 millón de ucranianos trabaja en Polonia en un momento dado. Llegan en busca de salarios más altos y más oportunidades, sobre todo desde la recesión que se produjo tras la anexión de Crimea por parte de Rusia en 2014. Los trabajadores ucranianos han ayudado a abordar los problemas demográficos de Polonia —el envejecimiento de la población y la baja tasa de fecundidad—, además de contrarrestar la emigración de millones de polacos tras la adhesión del país a la UE en 2004.

¿Demasiado bueno para ser verdad?

El rápido crecimiento reciente de algunos de estos países podría tener un coste. En Rumanía, se teme que el éxito económico esté impulsado por un gasto de consumo insostenible, alimentado por el aumento de los salarios públicos por parte del Gobierno. En agosto, Fitch Ratings dio la voz de alarma al señalar que esta política corría el riesgo de sobrecalentar la economía. Un analista de Fitch observó que los salarios crecen más rápido que la productividad y que los recortes fiscales han ampliado el déficit presupuestario, incluso cuando la agencia elevó su previsión de crecimiento del PIB rumano para este año.

Quizá la mayor preocupación sea la política. El fin de semana pasado, el multimillonario Andrej Babiš y su partido populista ANO obtuvieron la mayor cantidad de votos en las elecciones legislativas de la República Checa. Todo apunta a que el candidato antisistema se convertirá en el próximo primer ministro del país, aunque está siendo investigado por el uso indebido de fondos de la UE. Al prometer impulsar cambios constitucionales importantes, su elección supuso otro revés para los partidos tradicionales que han mantenido el poder en Europa durante décadas.

Mientras tanto, el partido polaco Ley y Justicia libra una batalla constante con Bruselas por sus intentos de reformar el sistema judicial del país, que, según la Comisión Europea, no cumple las normas de la UE. Esto, junto con las tendencias cada vez más autoritarias del Gobierno, está inquietando en cierta medida a los inversores.

Si la relación entre los gobiernos de Europa del Este y Bruselas empeora, no está claro qué ocurrirá en el próximo ciclo de financiación de la UE. Se han planteado propuestas para restringir los fondos destinados a los países que no cumplan determinadas normas de la UE.

Y, más adelante, estas economías tendrán que trasladar puestos de trabajo de la industria manufacturera a los servicios si quieren evitar la inevitable alteración de los empleos fabriles provocada por la automatización.

Por ahora, según Amoa, de JPMorgan, los beneficios de sus modelos económicos parecen superar los riesgos, por lo que es probable que las economías orientales de la UE sigan creciendo. Hay fondos de la UE disponibles para invertir, los bancos centrales mantienen políticas monetarias favorables y las tensiones políticas aún no han llegado a un punto crítico. JPMorgan Asset Management está comprando las monedas de estos países y bonos del Estado en Polonia, dijo Amoa.

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