El ritmo del cambio en China durante las últimas décadas ha sido asombroso y, a pesar de la reciente desaceleración económica, parece destinado a continuar. Responder a este cambio constante, y a los desafíos que sin duda planteará, exigirá líderes sólidos que marquen el camino a seguir. Pero encontrar líderes empresariales con visión global y experiencia no es tarea fácil. Como dice el proverbio chino: «Un ejército de mil hombres es fácil de encontrar, pero, ah, ¡qué difícil es encontrar un general!». ¿Cómo pueden los programas de liderazgo empresarial en China contribuir a satisfacer esta demanda y formar a los líderes de mañana?
Los programas de liderazgo empresarial en China suelen basarse en las tradiciones y los valores que han existido en el país durante milenios. Entre estas tradiciones figura el concepto de guan xi, que enseña la importancia de crear vínculos interpersonales y mantener relaciones y conexiones. El pensamiento a largo plazo y la determinación también son elementos clave de los programas empresariales del país. De hecho, en el estudio de Geert Hofstede sobre la cultura en el lugar de trabajo, China ocupó el primer puesto en “pensamiento a largo plazo”, lo que demuestra la importancia de la paciencia y la perseverancia a la hora de hacer negocios allí.
No tengo ninguna duda de que los valores y principios que han guiado la vida en China durante miles de años resistirán las presiones de la globalización. Sin embargo, si comparamos estos valores con los que rigen el mercado actual, el contraste no podría ser más marcado.
El mundo actual se caracteriza por avances tecnológicos rápidos y por enormes cantidades de datos cambiantes que afectan a todos los aspectos de la toma de decisiones. Los cambios persistentes, combinados con la incertidumbre económica, política y social, la ambigüedad y la imprevisibilidad, nos obligan a reaccionar con una capacidad de adaptación y flexibilidad sin precedentes. Se espera que los líderes empresariales modernos evalúen constantemente el entorno económico en evolución y realicen correcciones de rumbo continuas. A ello se suma que, en un mundo interconectado como el actual, las fronteras entre países, culturas y costumbres se difuminan cada vez más.
Estos enormes cambios han afectado a todos los aspectos de la vida moderna en prácticamente todas las partes del mundo, incluida China. Por ello, si China quiere seguir por la senda de un crecimiento exitoso, equilibrado y sostenible, necesita revisar sus enfoques tradicionales del liderazgo y desarrollar programas de formación a la altura de las exigencias del siglo XXI. Estos programas le ayudarán a crear un cuadro directivo moderno y autóctono, formado por líderes empresariales con visión global y perspicacia, capaces de asumir puestos de liderazgo.
Sin embargo, adquirir competencias empresariales occidentales no implica abandonar los valores chinos tradicionales. Al contrario, los programas de liderazgo empresarial chinos deberían integrar lo mejor de los valores orientales tradicionales con los estilos de gestión occidentales modernos.
Eso significa que, sin dejar de respetar el pensamiento a largo plazo y la paciencia, los programas de liderazgo empresarial chinos deberían centrarse en desarrollar en sus estudiantes la capacidad de flexibilidad, de toma de decisiones rápida y de adaptación a un entorno en constante cambio. Llevando este concepto un paso más allá, el líder chino del mañana no solo debe abrazar el cambio y, si es necesario, cambiar de rumbo a mitad de un proyecto, sino también ayudar a los empleados a navegar en la ambigüedad manteniendo una visión clara y un objetivo común. El nuevo directivo chino encontrará un equilibrio y una armonía entre una mentalidad empresarial disciplinada y la asunción de riesgos calculados, y la importancia de crear vínculos interpersonales irá acompañada de un enfoque marcado en la obtención de resultados. Igualmente crucial para el nuevo líder chino debería ser aprender a generar confianza dentro de las organizaciones y a aprovechar el talento adecuado para crear y dirigir equipos de alto rendimiento.
Crear un cauce de liderazgo sostenible en China requiere una planificación cuidadosa y la adaptación selectiva de modelos probados. Significa modificar los módulos de formación occidentales para que no contradigan las normas culturales chinas tradicionales, sino que aprovechen estos valores existentes y los complementen.
Solo un enfoque bien meditado y personalizado para el desarrollo del liderazgo empresarial en China, que aproveche lo mejor de las visiones del mundo orientales y occidentales, ayudará a desarrollar el nuevo modelo de líder empresarial chino moderno, asegurando el éxito económico continuado de China.
Autor: Jeffrey A. Joerres es presidente y consejero delegado de ManpowerGroup.
Imagen: Personas caminan por el distrito financiero de Shanghái. REUTERS/Aly Song.


