Este artículo se publicó originalmente en el blog Let’s Talk Development del Banco Mundial.
Existen dos observaciones empíricas bastante aceptadas. En primer lugar, las empresas formales son más productivas y de mayor tamaño que las informales. En segundo lugar, dentro del sector formal, las empresas grandes son más productivas que las pequeñas. ¿Debería entonces seguirse que, ceteris paribus, la brecha de productividad entre las empresas de los sectores formal e informal se reduce a medida que las empresas informales crecen? Alternativamente, en lo que respecta a la productividad, ¿la formalización es un simple avance de empresas pequeñas a grandes o hay más que eso? Estas preguntas fueron la motivación principal de nuestro reciente estudio en el que analizamos países seleccionados de África para examinar la relación entre el tamaño de la empresa y la productividad laboral dentro del sector informal. Dado que las empresas del sector informal tienden a ser pequeñas, la idea de que existe un continuo entre informalidad y formalidad resulta muy atractiva.
La trayectoria sería la siguiente. Los emprendedores comienzan como empresas informales y, a medida que crecen, se formalizan. Se espera que la productividad aumente a la par del tamaño de la empresa. Las implicaciones de un continuo de este tipo serían muy beneficiosas para los responsables de políticas, que verían en la formalización del sector informal, bastante amplio (alrededor del 60 por ciento), una forma de elevar la productividad y aumentar los ingresos fiscales. Sin embargo, si la productividad no aumenta con el tamaño de la empresa informal, esto complicaría considerablemente la propuesta del continuo informal-formal.
Analizamos la relación entre el tamaño y la productividad de las empresas informales a partir de encuestas a empresas informales o no registradas realizadas por el Banco Mundial a través de sus Enterprise Surveys (ES) en siete países de África entre 2009 y 2011. Las encuestas definen como empresas informales aquellas que no están registradas ante las autoridades competentes. El análisis se basa en un estudio transversal de 530 empresas. Los países incluidos (año de la encuesta entre paréntesis) son Angola (2010), Botsuana (2010), Burkina Faso (2009), Camerún (2009), Cabo Verde (2009), Malí (2010) y Ruanda (2011). Nuestra medida de productividad es la productividad laboral, es decir, las ventas por trabajador en un mes habitual del último año. Definimos el tamaño de la empresa como el número total de empleados en un mes normal del último año natural.
En la muestra, aproximadamente el 28 por ciento de las empresas tiene un solo empleado, el 21 por ciento tiene 2 empleados, el 15,3 por ciento tiene 3 empleados, el 11,8 por ciento tiene 4 empleados y el 23,9 por ciento restante tiene entre 5 y 25 empleados. Tras tener en cuenta diversos factores, como las características del gerente (educación, experiencia y sexo del gerente), el uso de distintos activos físicos, así como el tipo de sector y la ubicación, constatamos que el tamaño de la empresa está correlacionado negativamente con la productividad laboral. Esto se muestra visualmente a continuación:

¿Qué podría explicar estos resultados? Aunque no tenemos una respuesta definitiva, podemos plantear algunas conjeturas. Postulamos que, a medida que una empresa informal crece, puede enfrentarse a costos crecientes que la vuelven menos productiva. Las empresas informales pueden preferir no registrarse para evitar una regulación y unos impuestos excesivos. A medida que crecen, estos costos —que denominamos costos de evasión— aumentan, ya que la empresa informal se vuelve más visible. Una mayor visibilidad puede convertir a la empresa en un objetivo más evidente para el gobierno, dado que el potencial de ingresos fiscales es aún mayor. En segundo lugar, a medida que una empresa aumenta de tamaño, puede querer formalizarse. Sin embargo, esto puede requerir una preparación exhaustiva, que incluye la formalización de procesos, una mejor contabilidad y un mejor registro general de la información. Puede haber un aumento de los costos de tiempo gerencial para afrontar la considerable labor de preparación. A estos los llamamos costos de transformación. Así, a medida que crecen las empresas informales, los costos de evasión y de transformación pueden reducir su productividad. La presencia de costos de evasión es compatible con una situación en la que no existe un continuo entre informalidad y formalidad, mientras que los costos de transformación no descartan un continuo informalidad-formalidad, pero sugieren un bache temporal.
Estos hallazgos permiten formular algunas posibles recomendaciones de política. Por un lado, podrían ser coherentes con la idea de que ampliar el tamaño de las empresas informales mediante medidas de política no produzca el resultado deseado de mejora de la productividad laboral, a menos que la ampliación vaya acompañada de formalización. Por otro lado, el sector informal puede considerarse un sector microempresarial no regulado y no una residualidad desfavorecida de mercados laborales segmentados. Las pequeñas empresas informales que no tienen incentivos para crecer pueden verse como parte de un sector de pequeñas empresas voluntario que ha elegido el grado óptimo de participación en las instituciones formales. En este caso, la formalización puede no ser un curso de acción necesario para las pequeñas empresas informales. Pueden existir implicaciones de política relacionadas con las características del tamaño de la empresa. Por ejemplo, puede ocurrir que, a medida que las empresas informales aumentan de tamaño, las tareas gerenciales se vuelvan más engorrosas y, por tanto, reduzcan la productividad. En esta situación, ofrecer formación en gestión al sector informal sería una política encomiable. Esperamos que nuestro estudio suscite un mayor interés en esta importante área de investigación.
La publicación no implica el respaldo de las opiniones por parte del Foro Económico Mundial.
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Autor: Asif Islam es consultor de la Unidad de Análisis Empresarial del Grupo Banco Mundial. Mohammad Amin es economista principal de la Unidad de Análisis Empresarial del Grupo Banco Mundial.
Imagen: Edificios de oficinas de bancos hipotecarios y fondos de gestión de patrimonios en el distrito financiero de Singapur. REUTERS/Vivek Prakash.



