Este artículo se publicó originalmente en el blog Jobs and Development del Banco Mundial.
Aunque la inmigración y sus efectos en los mercados laborales de los países receptores son un tema frecuente de investigación y de preocupación pública, se sabe menos sobre el impacto de la emigración en los países de origen. Sin embargo, como explica Benjamin Elsner en su reciente estudio para IZA World of Labor, la emigración tiene en realidad efectos positivos y de gran magnitud en los salarios de los países de origen.

Casi todos los países son países de origen, incluso aquellos que tradicionalmente se consideran receptores, como Estados Unidos, Australia y Alemania. Sin embargo, el efecto en los salarios es más evidente cuando se consideran los países de origen más pequeños. Esto se debe en parte a que las personas no pueden desplazarse internamente dentro del país para compensar la escasez de empleo. Además, la emigración representa un porcentaje mucho mayor de la población. Por ejemplo, si 10 millones de mexicanos emigran a Estados Unidos, esto representa alrededor del 4 % de la población estadounidense, pero el 10 % de la población mexicana.
Como muestran numerosos estudios, a corto plazo los efectos medios en los salarios de los no emigrantes son en gran medida positivos. Cuando muchos trabajadores (generalmente muy cualificados) abandonan un país, se produce una escasez de personas capaces de desempeñar esos puestos. Como resultado, los no emigrantes con capacidades similares (altamente cualificadas y sustituibles) son más demandados. Estos trabajadores también ganan poder de negociación, ya que tienen la opción de emigrar ellos mismos. Como muestra Elsner, esto se ilustra con claridad en la respuesta de los sindicatos a la alta emigración lituana entre 2004 y 2007. Durante este período, alrededor del 9 % de todos los trabajadores lituanos emigró al Reino Unido e Irlanda, y el resto de los trabajadores, especialmente los jóvenes que se incorporaban al mercado laboral, logró negociar con éxito salarios más altos.

Sin embargo, como demuestra Elsner de forma perspicaz, es importante analizar el impacto en la distribución salarial: no todos los no emigrantes obtienen resultados positivos de la emigración. Los trabajadores altamente cualificados y los poco cualificados suelen trabajar de forma complementaria, de modo que, si escasea uno de ellos, se necesita menos al otro. Por ejemplo, la mayoría de los emigrantes mexicanos son de cualificación alta o media. Como resultado, aunque esta emigración aumentó los salarios de los no emigrantes de cualificación alta y media en alrededor del 5 %, en realidad redujo los salarios de los no emigrantes poco cualificados en un 1 %.
En el caso de la emigración a largo plazo, es probable que los efectos sean menores debido a la atenuación provocada por el comercio, la migración interna y la ayuda exterior. Además, incluso podrían tener un efecto negativo en la economía del país de origen en su conjunto. Elsner señala que existe la posibilidad de que toda la economía se vuelva menos productiva: si emigran muchos trabajadores altamente cualificados, el país se queda sin sus trabajadores más innovadores, lo que da lugar a una reducción de los salarios de todos.
No obstante, Elsner ofrece recomendaciones para contrarrestar los efectos negativos que la emigración puede tener en los salarios de los no emigrantes. En los países de origen, la política debería centrarse en ofrecer más educación y formación. Dado que los trabajadores poco cualificados son, por lo general, los perdedores entre los no emigrantes, al darles la opción de adaptarse a los cambios del mercado laboral y de ajustar sus competencias, pueden cubrir el vacío que dejan los emigrantes altamente cualificados. Como resultado, estos trabajadores poco cualificados no sufrirían efectos negativos en sus salarios, y habría menos riesgo de que la economía se volviera improductiva.
Benjamin Elsner afirma sobre su trabajo lo siguiente: “Lo sorprendente de estos hallazgos no es que la emigración afecte a los salarios, sino más bien la magnitud del efecto. Esto sugiere que los mercados laborales funcionan de manera distinta en los países de ingreso bajo y mediano. La emigración puede arrojar más luz sobre el funcionamiento de estos mercados y, con la disponibilidad de cada vez más datos, constituye el eje de una apasionante agenda de investigación sobre la migración y los mercados laborales en los países en desarrollo.”
La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.
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Autor: Alessio Brown es director de Estrategia y Gestión de la Investigación en el IZA.
Imagen: Trabajadores de la cadena de montaje reemplazan las tapas traseras de televisores de 32 pulgadas en Element Electronics, en Winnsboro, Carolina del Sur. REUTERS/Chris Keane.


