¿Cambian los fondos soberanos las políticas de recursos humanos de una empresa?

¿Cambian los fondos soberanos las políticas de recursos humanos de una empresa?
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Son los gigantes del escenario mundial de la inversión. Financiados, en gran medida, con dinero procedente del petróleo y el gas y encarnando el poderío financiero de su país de origen, los fondos soberanos a veces pueden parecer omnipotentes. No sorprende que susciten preguntas sobre su regulación y transparencia. Sin embargo, hay una pregunta crucial que ha permanecido en la sombra: ¿qué efecto podría tener un fondo de este tipo en su trabajo?

Los actores financieros más pequeños, como las firmas de capital privado, son objeto de una gran controversia por las acusaciones de que aplican drásticos recortes de costes para buscar beneficios, lo que provoca pérdidas de empleo y una destrucción a más largo plazo de las capacidades organizativas.

La escala y el alcance de los fondos soberanos implica que podrían tener un impacto aún mayor. Al fin y al cabo, se dedican a generar rendimientos, igual que un inversor de capital privado y, en teoría, nada impide que la mayoría adopte un enfoque igual de agresivo.

Potencias

Los fondos soberanos han distribuido su dinero entre una enorme variedad de activos en los mercados financieros, desde proyectos de infraestructura hasta grandes participaciones en empresas extranjeras y pequeñas inversiones en bonos y mercados bursátiles.

El fondo petrolero de Noruega es el mayor del mundo. Actualmente cuenta con activos cuyo valor de mercado ronda los 900.000 millones de dólares. Otros fondos importantes son la Autoridad de Inversiones de Abu Dabi de los Emiratos Árabes Unidos, SAMA Foreign Holdings de Arabia Saudí, China Investment Corporation y Kuwait Investment Authority (KIA).

De hecho, hay hasta 71 fondos soberanos en todo el mundo. Tienen un valor combinado estimado de 7 billones de dólares y, con participaciones en una de cada cinco empresas del mundo, controlan colectivamente una enorme cantidad de riqueza y poder.

Quizá no sorprenda que, dada su influencia financiera, los fondos hayan suscitado gran controversia en numerosas ocasiones. Han abundado las acusaciones de que algunas inversiones responden a motivaciones políticas más que económicas, o de que algunos fondos utilizan las inversiones como medio para adquirir capacidades tecnológicas o propiedad intelectual para su Estado de origen, con escasa preocupación por las operaciones físicas o el personal de las empresas implicadas.

Inversión responsable

El fondo petrolero de Noruega es bastante diferente. Tiene un mandato explícitamente ético, y destaca la importancia de la inversión responsable en la gestión de sus fondos, así como un estilo de propiedad activa que implica que presionará a los directivos de las empresas en asuntos estratégicos o éticos que le preocupan. Esto significa que el fondo noruego se encuentra entre los pocos que obtienen un diez perfecto en la medida estándar de transparencia utilizada en el sector. Sin embargo, más de 20 fondos tienen una puntuación de solo cinco o menos en la misma escala.

Ahora bien, estas puntuaciones bajas por sí solas no significan que una inversión de uno de estos fondos gigantes en la empresa para la que usted trabaja vaya a tener efectos negativos, como recortes de empleo e inseguridad. Si un fondo aporta una inyección de capital muy necesaria a una empresa en dificultades, eso beneficiará a su vez a los empleados. También es plausible que la inversión de fondos soberanos no tenga un impacto perceptible, ya que algunas pruebas apuntan a una influencia mínima en los salarios y las condiciones laborales. También es probable que el impacto en la gestión de recursos humanos se diluya, dado que los fondos rara vez son los únicos propietarios de las empresas.

Un estudio de caso del fondo soberano de Dubái reveló pocos efectos sobre el empleo y cambios mínimos, aunque perjudiciales, en la voz de los trabajadores y las pensiones. Pero, francamente, hay poca bibliografía que analice el posible impacto de estos fondos en las estrategias de las empresas participadas. Hemos intentado cubrir esa laguna de conocimiento examinando el caso de las inversiones del fondo petrolero de Noruega en el Reino Unido.

Seguridad laboral

Nos centramos en las inversiones que hicieron que el fondo poseyera al menos el 3 % del capital de una empresa entre 2008 y 2013. Esto nos proporciona 80 empresas cotizadas en el Reino Unido en las que invirtió el fondo noruego. También identificamos un grupo de control adecuado sin inversiones de fondos soberanos, pero que coincidía con las características de las empresas participadas. Encontramos empresas de control para 67 de las 80 compañías.

¿Qué encontramos? Como cabría esperar dada la elección del período de estudio, existe una tendencia general a la baja en el empleo. Sin embargo, esto se ve contrarrestado por un efecto significativamente positivo de la inversión noruega en las prácticas de recursos humanos de las empresas, concretamente en lo que respecta a la retención de trabajadores.

Manteniendo todo lo demás constante, aunque el empleo disminuyó en promedio un 4 % en el conjunto de empresas que formaban parte de este estudio, esa disminución quedó más que compensada por un aumento del empleo del 8 % —y, por tanto, un incremento neto del 4 %— en las empresas con una participación noruega significativa.

Es importante señalar de nuevo que este hallazgo se ha sometido a controles que aíslan los posibles efectos de toda la industria o los efectos del momento. Por último, también hemos ajustado las diferencias en los costes salariales y la productividad, que podrían explicar las diferencias en la demanda de mano de obra.

Todo esto permite sostener que el fondo petrolero de Noruega tiene interés en garantizar la estabilidad del empleo y la seguridad laboral, en consonancia con sus valores éticos noruegos.

Ahora bien, podría suponerse que las inversiones que reducen la reducción de plantilla generan posteriormente un efecto negativo en la rentabilidad de la empresa. Sin embargo, no encontramos que las inversiones tengan efecto alguno, positivo o negativo, en el rendimiento de las empresas.

Curiosamente, la participación media del fondo ronda el 4 %, con un máximo justo por debajo del 9 %. Esto implica que incluso una participación minoritaria relativamente pequeña puede influir en la política de recursos humanos. Está claro que quienes están a cargo de la política de recursos humanos deben mantenerse informados de los cambios en la estructura accionarial de su empresa para poder responder adecuadamente a los acontecimientos.

No olvidemos que, en el caso del fondo noruego, este revisa periódicamente las inversiones y se deshace de sus participaciones si una empresa no cumple sus criterios, un resultado que podría suponer un quebradero de cabeza financiero y reputacional para el consejo de administración.

En el caso de nuestra investigación, el fondo petrolero de Noruega podría traer consigo exigencias de un enfoque ético hacia el personal, pero cada fondo soberano es distinto. Será crucial que los directivos comprendan la naturaleza particular y los patrones de comportamiento de sus nuevos y gigantescos inversores.

Este artículo se publica en colaboración con The Conversation. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones.

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Autores: Marijana es profesora de Gestión de Recursos Humanos en la Universidad de Buckingham. Geoffrey Wood es decano de Essex Business School en la Universidad de Essex. Marc Goergen es profesor de Finanzas en la Universidad de Cardiff. Noel O’Sullivan es profesor de Contabilidad en la Universidad de Loughborough.

Imagen: En esta ilustración fotográfica tomada el 16 de noviembre de 2014, billetes estadounidenses de un dólar vuelan cerca de la capital andaluza, Sevilla. REUTERS/Marcelo Del Pozo.

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