• Los trabajadores de plataformas digitales buscan ser reconocidos como empleados de pleno derecho.
• Los organismos públicos empiezan a legislar para garantizar los derechos laborales.
• Algunas plataformas intentan oponerse a ello, pero quizá no les convenga a largo plazo.
Las protestas y los litigios de quienes trabajan en plataformas digitales van en aumento y se producen en todas las regiones del mundo. Una investigación publicada por el Instituto Sindical Europeo muestra que el descontento entre quienes trabajan para empresas de plataformas ha aumentado de forma constante en los últimos cuatro años. Es probable que los 300 casos citados en el informe sean una cifra muy inferior a la real, ya que algunos tienen poca visibilidad porque se coordinan en redes sociales sin presencia pública, o se producen en países donde las autoridades censuran la información.
Los salarios, la situación laboral y las condiciones de trabajo figuran entre las causas más comunes de las protestas, las huelgas y otras formas de acción colectiva emprendidas por personas para quienes el trabajo «por encargo» no permite ganarse dignamente la vida ni ofrece el respeto básico al que tienen derecho. Ninguna de estas reivindicaciones es nueva para los sindicatos, pero la evolución del modelo empresarial de las plataformas plantea nuevos desafíos a los reguladores, los trabajadores y sus sindicatos, las empresas consolidadas de la economía formal e incluso los inversores.
Las estimaciones del número real de personas que trabajan para plataformas digitales varían; el Foro Económico Mundial lo sitúa en entre el 0,5 y el 2 % de la población activa de las economías avanzadas. Sin embargo, está claro que este modelo empresarial se está extendiendo, sobre todo porque cada vez más empresas convencionales e incluso autoridades públicas recurren a las plataformas para obtener bienes y servicios. Desde la perspectiva sindical, el panorama empresarial de las plataformas es diverso: algunas empresas suelen respetar los derechos fundamentales de los trabajadores, pero otras, especialmente en los servicios de transporte personal, reparto, cuidados y medios de comunicación, se niegan a reconocer cualquier relación laboral con quienes trabajan para ellas. A esto se suma la política de competencia, que a menudo considera colusión los intentos de estos trabajadores de negociar, a través de sus sindicatos, un precio justo por contrato.
Medidas para regular el sector
En el centro de esta cuestión está la situación de los trabajadores, a quienes hoy se considera independientes pese a todas las pruebas de su dependencia de las empresas para las que trabajan. En países, regiones y ciudades de todo el mundo se están adoptando medidas regulatorias y se están llevando a cabo litigios. Al momento de redactar este artículo, la Junta Laboral de Ontario acababa de emitir la última resolución de un organismo regulador que establecía que los repartidores de comida no son contratistas independientes, sino que dependen de la empresa para la que trabajan y, por tanto, pueden afiliarse a un sindicato.
Quizá la medida más destacada sea la nueva ley de California, considerada la cuna de las empresas de plataformas, que busca frenar la clasificación errónea de los trabajadores de plataformas como autónomos o contratistas. Hace poco, un juez federal rechazó la medida cautelar solicitada por dos empresas para impedir la aplicación de la ley, y señaló que los salarios dignos y la regulación del empleo eran los factores predominantes para el interés público. Sin dejarse disuadir, varias empresas han acumulado un fondo de guerra de unos 90 millones de dólares para luchar por quedar exentas de la ley en una votación prevista para noviembre.

En este contexto, llega en un momento oportuno el esfuerzo del Foro por reunir a las partes, incluidas las empresas de plataformas y los sindicatos, para contribuir a elevar los estándares. Por supuesto, nada sustituye a una regulación eficaz que equilibre la desigualdad de poder entre los trabajadores y las empresas para las que trabajan. Pero mientras los reguladores de muchas jurisdicciones siguen sin cumplir con sus responsabilidades, el esfuerzo del Foro es valioso.
El primer resultado de este trabajo fue la adopción, por parte de varias empresas de plataformas, de la Carta de principios para un trabajo de calidad en plataformas. Fue un paso notable para varias empresas en cuestiones como la diversidad, una remuneración y unas tarifas razonables, la seguridad, la protección social y los datos; temas que no hace mucho algunas consideraban inadmisibles. Sin embargo, aún les queda camino por recorrer, como se lo han recordado algunas agencias de empleo más consolidadas. En la siguiente etapa de su trabajo, el Foro colaborará con una comunidad más amplia, que incluirá a responsables de políticas y organizaciones de trabajadores, para estudiar las medidas necesarias a fin de garantizar estándares sólidos para el trabajo en plataformas en la práctica.
Vientos en contra para las plataformas digitales
El pasado mes de junio, gobiernos, empleadores y sindicatos adoptaron por unanimidad la Declaración del Centenario de la OIT sobre el futuro del trabajo. Esta declaración garantiza a todos los trabajadores lo que constituye, en la práctica, un nivel mínimo de protección laboral, incluidos los derechos a afiliarse a sindicatos y a la negociación colectiva, límites máximos a la jornada laboral, salarios mínimos adecuados y protecciones de salud y seguridad. Aunque los gobiernos son responsables de llevar a la práctica estas medidas, estas son fundamentales para la licencia social para operar, que aporta estabilidad a cualquier empresa y ayuda a proteger contra la explotación.
Los problemas regulatorios relacionados con las responsabilidades laborales (así como los desafíos en torno a sus prácticas de datos) no son los únicos vientos en contra que afrontan, en particular, las empresas de plataformas de transporte personal. A las empresas clave les ha preocupado poco su incapacidad para obtener beneficios, pese a sus enormes ingresos y alcance mundial, gracias a que grandes fondos, como el Vision Fund de SoftBank, las protegen de las realidades del mercado. Hay indicios de que la luna de miel podría estar llegando a su fin, o al menos de que ya no es tan dulce como en los primeros momentos de enamoramiento, especialmente tras el fiasco de WeWork y los fracasos de las ofertas públicas iniciales en el transporte personal.
¿Cómo está mejorando el Foro Económico Mundial las condiciones laborales en la economía de plataformas?
Sin duda, la inmediatez y la comodidad que ofrecen las empresas de plataformas resultan atractivas tanto para las personas como para otras empresas. Pero mientras el arbitraje laboral siga formando parte de sus modelos empresariales, aumentarán las presiones sobre ellas, especialmente por parte de los sindicatos y los reguladores responsables, y las menos responsables podrían acabar como costosas notas a pie de página en la historia empresarial.



