Cambios demográficos: cómo orientar el crecimiento económico

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  • Muchos países afrontan un desafío demográfico: una población activa envejecida y una caída de las tasas de natalidad, mientras se prevé que la población mundial empiece a disminuir después de 2064.

  • Las estrategias eficaces para aumentar la productividad deben basarse en cuatro pilares del crecimiento que queremos: innovación, inclusión, sostenibilidad y resiliencia.

  • Equilibrar el crecimiento a corto y largo plazo requiere un nuevo pacto social que permita construir una sociedad más resiliente que beneficie a todos.

Los cambios demográficos suelen suscitar preocupación ante el temor de que una población activa envejecida provoque la contracción de las economías y el descenso del nivel de vida, mientras que un rápido aumento de la población joven podría elevar el desempleo antes de que un país logre alcanzar la prosperidad económica.

Las inversiones en innovación, inclusión, sostenibilidad y resiliencia pueden beneficiar tanto a las poblaciones menguantes (envejecidas) como a las crecientes (jóvenes), y mejorar la salud de las personas y del planeta para las generaciones actuales y futuras.

Muchos países afrontan un desafío demográfico, ya que las tasas de natalidad caen por debajo del nivel de reemplazo de 2,1. Se prevé que la población mundial empiece a disminuir después de 2064. A medida que las poblaciones comienzan a reducirse cuando la mortalidad supera a los nacimientos, los países deben asegurar el crecimiento mediante una mayor participación de la población activa o una mayor productividad.

6 cosas que debes saber sobre la población mundial
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Las personas también deberán prepararse para la naturaleza del trabajo, que cambia cada vez más rápido debido a las transiciones tecnológicas. Al mismo tiempo, debemos celebrar el envejecimiento y la longevidad como grandes logros que reflejan el bienestar de la sociedad y son resultado del crecimiento que realmente queremos.

El tamaño relativo de la población en edad de trabajar es un factor determinante clave del crecimiento económico. Tanto las sociedades jóvenes como las envejecidas necesitarán una estrategia de participación laboral y productividad. Por lo general, las sociedades jóvenes darán prioridad a la creación de empleo frente a las mejoras de productividad y podrían verse tentadas a crear puestos de baja productividad para asegurar tasas de empleo más altas.

Las sociedades más envejecidas y prósperas apostarán más por mejorar la productividad. Sin embargo, también seguirán teniendo demanda de empleos de baja productividad, por ejemplo en el turismo y los cuidados, especialmente si aumentan las presiones sobre las finanzas públicas, las pensiones y la atención sanitaria.

Participación de la población activa

Es probable que las sociedades envejecidas experimenten un descenso relativo de la población activa. Por lo tanto, los países deberán desarrollar a tiempo estrategias para aumentar tanto las horas de trabajo productivas como la productividad. Se pueden aumentar las horas mediante una mayor participación de la población activa o la migración. Para las sociedades más jóvenes, pueden utilizarse los mismos mecanismos, pero en sentido contrario.

Sin embargo, estos mecanismos conllevan desafíos sociales, sobre todo si optamos por beneficios a corto plazo a costa de consecuencias negativas a largo plazo. Entre ellos se incluyen:

  • Más horas: Para aumentar la participación de la población activa, los países pueden centrarse en incorporar a personas de grupos minoritarios que actualmente están infrarrepresentados en el mercado laboral. Otros mecanismos pueden incluir retrasar la jubilación, trabajar más horas o tener menos días festivos. Sin embargo, estas medidas pueden generar resistencia social, ya que en algunos casos implican abordar normas sociales arraigadas y prejuicios, y equilibrar el trabajo con la libertad personal, valorando al mismo tiempo la contribución de las personas mayores, quienes prestan cuidados no remunerados y los jóvenes a la sociedad fuera de la población activa tradicional.

  • Migración: Fomentar la migración puede aumentar el tamaño de la población activa y paliar la escasez de mano de obra. Sin embargo, también puede generar resistencia social y prejuicios que afloran con el tiempo a medida que cambia la naturaleza del trabajo. Además, los migrantes cualificados podrían contribuir a una «fuga de cerebros» en sus países de origen. En cualquier caso, las estrategias migratorias deben ser inclusivas y garantizar que los inmigrantes y sus familias puedan participar plenamente en sus nuevas comunidades y contribuir a ellas.

Por qué es esencial invertir en productividad

Invertir en la productividad de la población activa es crucial, independientemente de las características demográficas de un país. Es fundamental adoptar la innovación, como la digitalización y los avances en TI, y garantizar una transición limpia hacia prácticas sostenibles, como destacó Mario Draghi, expresidente del Banco Central Europeo, en su visión sobre la competitividad de la UE.

Las estrategias eficaces para aumentar la productividad deben basarse en los cuatro pilares del crecimiento que queremos:

Innovación

A medida que las sociedades avanzan en el progreso tecnológico (por ejemplo, la inteligencia artificial, los sensores y la biotecnología), es importante equilibrar las disrupciones con nuevas oportunidades para crear empleos más productivos. A los gobiernos a menudo les cuesta mantener las políticas de empleo alineadas con los rápidos cambios tecnológicos, lo que puede provocar transiciones disruptivas y malestar social. Para abordar esta situación, los responsables de formular políticas deben anticipar el impacto de las transiciones tecnológicas en la población activa.

Inclusión

Las políticas que promueven la salud y la educación, reforman las pensiones, abordan los prejuicios y mejoran las infraestructuras darán lugar a una población activa más numerosa, diversa y cualificada, y favorecerán la equidad. En las sociedades envejecidas, esto requiere preparar las pensiones y los servicios sociales, como la atención sanitaria, para el futuro.

La demanda de servicios de atención sanitaria aumentará, tanto para el tratamiento de enfermedades crónicas como para los cuidados de larga duración. Los sistemas sanitarios deberán ser más eficientes y eficaces, y promover que se vivan más años con buena salud, en lugar de vidas más largas con mala salud.

La inclusión también debe abarcar a los grupos infrarrepresentados que son objeto de prejuicios, como las mujeres, las personas con discapacidad y los inmigrantes. Las políticas eficaces de integración eliminan barreras y amplían las oportunidades para todos, impulsando así la productividad.

Además, es necesario invertir en un «aprendizaje adecuado a lo largo de toda la vida» para aumentar la resiliencia de la población activa y crear una fuerza laboral más dinámica para el futuro. Por último, la inclusión requiere adaptar las infraestructuras y las viviendas para responder a las necesidades de unas sociedades en transformación demográfica.

Sostenibilidad

La salud del planeta está sometida a niveles de presión que no pueden sostenerse con las actividades económicas actuales y el consumo de recursos de la sociedad. Esto exige acelerar las transiciones limpias que transformarán sectores como la agricultura, la minería, la industria manufacturera, la vivienda y la movilidad.

Los gobiernos deberán evaluar el impacto de esos cambios en su economía y demografía, y equilibrar la necesidad de invertir en transiciones a largo plazo (por ejemplo, las energías renovables) con las necesidades a corto plazo (energía asequible).

Resiliencia

Habrá ganadores y perdedores a medida que las naciones anticipen, superen y se recuperen de los cambios, y transiten hacia nuevas formas de crecimiento. Una sociedad resiliente contará con suficientes ganadores para crear una red de seguridad para quienes no hayan tenido tanta suerte. Por lo tanto, es fundamental seguir invirtiendo en innovación, inclusión y sostenibilidad para que las sociedades estén preparadas para las perturbaciones económicas y demográficas, tanto inmediatas como futuras.

Para que un país equilibre el crecimiento a corto plazo con el crecimiento a largo plazo, hace falta mantener una conversación sincera con su población —un nuevo pacto social— y tener una visión clara del tipo de economía y sociedad que quiere ser.

¿Cómo promueve el Foro Económico Mundial la equidad en el lugar de trabajo?

El Informe sobre el futuro del empleo de 2023 reveló que el 75% de las empresas encuestadas prevé adoptar tecnologías de IA, macrodatos y nube en los próximos cinco años.

El Centro para la Nueva Economía y la Sociedad ofrece una plataforma para que los líderes compartan perspectivas sobre la adopción y eficacia de las nuevas tecnologías y la preparación de la población activa para utilizarlas. Nuestro trabajo incluye desarrollar perspectivas y fomentar el diálogo sobre crecimiento, empleo, competencias, equidad y riesgos.

Más información sobre nuestro impacto:

  • Paridad de género: Desde 2006, hemos medido anualmente el estado y la evolución de la paridad de género en 101 economías, ayudando a los responsables de la toma de decisiones a identificar las políticas más eficaces para cerrar las brechas de género. En Chile, contribuimos a establecer aceleradores de la paridad de género y beneficiamos a 728.000 mujeres, al reducir en un 37% la brecha de género en las empresas participantes.

  • Revolución de la recapacitación: Junto con nuestros socios, ayudamos a la población activa mundial a preparar sus carreras profesionales para el futuro. Colaboramos con más de 350 organizaciones para ofrecer a 1.000 millones de personas una mejor educación, competencias y oportunidades económicas de aquí a 2030.

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  • Justicia racial: Colaboramos con una coalición mundial de 55 organizaciones de 13 sectores, comprometidas con la creación de lugares de trabajo equitativos y justos para profesionales de grupos raciales y étnicos infrarrepresentados.

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Los gobiernos deben anticipar las consecuencias de los cambios y las transiciones demográficas en el crecimiento. Un primer paso sencillo podría ser someter las estrategias nacionales de crecimiento a una pregunta sencilla: «¿Qué efectos tendrá esto dentro de 50 años?». La respuesta a esta pregunta contiene la hoja de ruta para el crecimiento que queremos... para una sociedad envejecida en la que inevitablemente nos convertiremos.

Los autores, Jan-Willem Scheijgrond y Paul Donovan, son miembros del Consejo Global del Futuro sobre el Futuro del Crecimiento

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