Las mujeres ocupan menos de una cuarta parte de los cargos políticos del mundo, pero estos países están cambiando la tendencia

A woman walks past a Rwanda flag at a polling station on the eve of a referendum as Rwandans will vote to amend its Constitution to allow President Paul Kagame to seek a third term in capital Kigali, December 17, 2015, REUTERS/James Akena - GF10000269406
Rwanda, Sweden and Canada have the most women in parliament. And now they're smashing other goals too.Image: REUTERS/James Akena
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La falta de mujeres líderes políticas en la escena mundial es demasiado evidente. Basta con mirar la «foto de familia» de la cumbre del G20 de 2017 para ver la enorme disparidad de género en los niveles más altos de la política internacional.

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En la imagen de arriba, Angela Merkel, canciller del país anfitrión, Alemania, está acompañada por solo otras dos mujeres líderes nacionales: Theresa May, primera ministra británica, y Erna Solberg, primera ministra de Noruega. Quienes tengan buena vista habrán visto a una cuarta mujer en la fila de atrás: Christine Lagarde. En su día se la consideró una posible futura presidenta de Francia, pero actualmente dirige el Fondo Monetario Internacional.

Si quieres ampliar la perspectiva sobre la participación de las mujeres en la política más allá de los confines del G20, este gráfico de la Unión Interparlamentaria es una herramienta útil. Mujeres en la política 2017 muestra los países con más y menos mujeres políticas. Revela que, pese a representar casi la mitad de la población, las mujeres ocupan apenas el 23,3 % de los cargos de liderazgo político del mundo.

Esto significa que muchos países están dejando pasar oportunidades para mejorar la salud, la prosperidad y el crecimiento económico al no incluir las perspectivas y experiencias vividas de la mitad de su población.

Los países con peores resultados

Entre los países que ocupan los últimos puestos de las clasificaciones ministerial y parlamentaria hay muchos con un historial deficiente en materia de derechos de las mujeres.

Una excepción destacable es Estados Unidos, que ocupa el puesto 104 de 190 en cuanto al número de mujeres en el Congreso (83 de 435) y en el Senado (21 de 100).

Otros países desarrollados del G20 obtienen resultados relativamente mejores: en Portugal, que ocupa el puesto 28, las mujeres tienen 17 de los 56 escaños de la cámara alta y 80 de los 230 de la cámara baja. Suecia y Canadá también destacan por sus buenos resultados.

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Lecciones de Ruanda

Ruanda es un líder inesperado en participación política femenina. Su posición en lo más alto de la lista de países con más parlamentarias (49 de 80) se debe en gran medida a cuotas que establecen que las mujeres deben representar el 30 % de los parlamentarios, pero también figura entre los diez primeros en cuanto a puestos ministeriales (9 de 19).

Pero el llamado «milagro ruandés» no se limita a la igualdad numérica. Según un artículo publicado en el sitio web de Mokoro, una consultora de desarrollo sostenible, el objetivo era crear un parlamento que atendiera las necesidades de quienes más ayuda necesitaban.

«Las parlamentarias y los parlamentarios de Ruanda han conseguido que la composición paritaria del parlamento se traduzca en objetivos de desarrollo más amplios que respaldan específicamente las necesidades de las mujeres y los niños, pues estos grupos son los más vulnerables a la pobreza y quienes se enfrentan a mayores obstáculos».

Los beneficios de tener una voz significativa

La profesora Shirley Randall, fundadora de la Asociación Ruandesa de Mujeres Universitarias, dijo en el seminario que dar voz a las mujeres en la política nacional permitió diseñar políticas que creaban oportunidades explícitas para ellas.

«Estas oportunidades se convirtieron en derechos constitucionales en 2003 e incluyeron la prohibición de la discriminación por razón de sexo, la igualdad de derechos en el matrimonio y el divorcio, el derecho a la igualdad salarial y el derecho a la educación. La reforma constitucional también incluyó cuotas para la representación de las mujeres en todos los niveles de toma de decisiones».

Como resultado, señala el informe: «Ruanda ha alcanzado el Objetivo de Desarrollo del Milenio de garantizar la educación primaria universal para niñas y niños, y ha ido más allá para asegurar que más niñas puedan cursar estudios superiores».

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Transversalización de la perspectiva de género

Suecia, otro país entre los diez primeros, ha adoptado lo que se conoce como transversalización de la perspectiva de género, una «estrategia política cuyo objetivo es integrar una perspectiva de igualdad de género en todas las etapas de la toma de decisiones y en todos los niveles».

El sitio web oficial del país señala: «La igualdad de género se destaca claramente en la Ley de Educación… Los principios se incorporan cada vez más a la educación desde la etapa preescolar, con el objetivo de ofrecer a los niños las mismas oportunidades en la vida, independientemente de su género».

Entre las políticas para aumentar la participación de las mujeres en el mercado laboral y lograr un mejor equilibrio entre la vida laboral y personal para todos, está la posibilidad de repartir el permiso parental entre ambos progenitores.

Image: Cerrar la brecha 2017

Las cifras importan

ONU Mujeres identificó en 2016 cuatro formas de aumentar la participación de las mujeres en el gobierno: fijar objetivos numéricos para la presencia de mujeres en puestos de liderazgo; ampliar y diversificar el grupo de mujeres cualificadas y capaces que pueden presentarse a las elecciones; concienciar sobre los beneficios que aportan las mujeres en la política; y alentar a las instituciones de gobierno a apoyarlas.

Pero los primeros pasos necesarios para alcanzar estos objetivos quizá estén mejor ejemplificados por los casos de Ruanda y Suecia: garantizar que la igualdad de oportunidades quede establecida desde el inicio de la vida de los niños y asegurar que ambos sexos dispongan de las mismas oportunidades en términos numéricos.

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