En septiembre, los Estados miembros de las Naciones Unidas adoptaron 17 nuevos Objetivos Globales para el desarrollo sostenible. Estos objetivos reconocen que la industrialización y el comercio internacional deben alinearse con los resultados del desarrollo sostenible. Las consideraciones sociales y ambientales deben formar parte de la política general de inversión, en lugar de tratarse como un añadido una vez atendidas las cuestiones económicas. Dado el historial dispar de las empresas en materia laboral y ambiental, será un enorme desafío encauzar el comercio hacia una senda más sostenible. Pero tenemos que empezar por algún lado.
La idea de «empezar por algún lado» está detrás del auge de las zonas empresariales en todo el mundo. La idea es que, en lugares específicos, el gobierno y el sector privado puedan invertir en crear la infraestructura y los servicios necesarios para que las empresas operen con eficiencia. Actualmente hay miles de estas zonas en todo el mundo; algunas se denominan zonas francas industriales (ZFI) por su énfasis en el desarrollo empresarial para el comercio internacional. Algunos países, como India, han convertido recientemente la promoción de zonas especiales en un pilar de su estrategia económica. En 2015, el entusiasmo por las zonas especiales se extendió por todas partes, con anuncios de nuevas zonas incluso en Cuba y Myanmar.
Fuente: Jakob Trollbäck
Uno de los problemas de este entusiasmo por las zonas es que muchas han ofrecido exenciones fiscales a empresas que podrían ser ilegales según las normas de la Organización Mundial del Comercio (OMC) sobre subvenciones a la exportación. Las exenciones para algunos países en desarrollo vencen a finales de 2015. Las zonas necesitan innovar urgentemente para encontrar nuevas formas de competir.
¿Cuál es la respuesta? Algunas agencias de promoción de inversiones han defendido que los gobiernos flexibilicen las regulaciones laborales o ambientales para atraer más empresas. Esto ha provocado fuertes críticas a las zonas por parte de los sindicatos y los ambientalistas. Una estrategia de flexibilización de las regulaciones también podría ser contraproducente, dado que las empresas internacionales buscan cada vez más proveedores que cumplan buenas normas ambientales y laborales. Los derrumbes e incendios de fábricas, los conflictos laborales y las tragedias industriales relacionadas con la contaminación en países en desarrollo nos recuerdan la necesidad de mantener altos niveles de protección ambiental y de los trabajadores en todo el mundo, así como de que las empresas multinacionales (EMN) ejerzan la responsabilidad social corporativa (RSC) en todas sus cadenas de suministro. Es cierto que los líderes empresariales buscan un comercio sin complicaciones, pero las malas condiciones laborales y ambientales generan complicaciones para las empresas modernas, que aspiran a destacar por su calidad, agilidad y eficiencia, sin escatimar en aspectos fundamentales.
Reducir la protección de la ciudadanía o del medio ambiente parecería una forma extraña de poner en práctica los nuevos Objetivos Globales. En cambio, podríamos aprender de las zonas empresariales que están a la vanguardia en la prestación de servicios para que sus empresas alcancen la excelencia social y ambiental. En una encuesta de 100 zonas realizada por la UNCTAD, se constató que algunas estaban desarrollando servicios para lograr un desempeño rentable en los aspectos sociales y ambientales de las empresas, lo que podría asegurarles una ventaja en el mercado. En Uruguay, «Zona America» ofrece formación sobre ética empresarial y cuenta con programas de tratamiento de efluentes y reducción del consumo de recursos naturales. Varias zonas de todo el mundo han obtenido la certificación según la norma ISO 14001 de sistemas de gestión ambiental, incluidas algunas ubicadas en China e India. La autoridad de las zonas de Kenya tiene un plan estratégico para obtener la certificación ISO 14001 para todas las zonas de su territorio. Una zona de India va más allá y alienta activamente a todas las empresas que operan en ella a obtener la certificación ISO 14001.
El informe de la UNCTAD se publica hoy, antes de su presentación oficial el 17 de diciembre, durante la sesión «Zonas francas del futuro» en la Conferencia Ministerial de la OMC en Nairobi. El informe examina la experiencia de los parques ecoindustriales de China e identifica los beneficios comerciales que pueden derivarse de que las zonas ayuden a las empresas a utilizar los subproductos de otras como recursos. Peter Lacy, director general global de Accenture, explica: «Las agencias de las zonas tienen la oportunidad de promover una economía circular entre las empresas que operan en ellas. Las empresas pueden ahorrar en la gestión de residuos, obtener insumos más baratos y mejorar su perfil de sostenibilidad en mercados que buscan y recompensan la calidad ambiental».
A pesar de estos ejemplos, la encuesta de la UNCTAD a 100 zonas constató que la mayoría de las agencias de gestión de zonas no compartían información sobre los servicios que ofrecían para ayudar a las empresas a cumplir las normas nacionales o internacionales en materia laboral, ambiental o de lucha contra la corrupción. Por tanto, el informe reveló que las zonas pueden hacer más para desarrollar esta nueva base de competitividad. Para ayudar a las agencias de las zonas y a sus partes interesadas, el informe propone un nuevo «Marco para Zonas Económicas Sostenibles».
Anthony Miller, coordinador de la investigación en la UNCTAD, afirma: «Esta investigación y las recomendaciones sobre las zonas buscan ayudar a los Estados miembros a implementar los Objetivos Globales». Señala que «este trabajo se enmarca en el contexto más amplio del Marco de Políticas de Inversión para el Desarrollo Sostenible de la UNCTAD, que identifica una nueva generación de políticas de inversión en las que el crecimiento inclusivo y el desarrollo sostenible ocupan un lugar central en los esfuerzos por atraer inversiones». Miller concluye que «las zonas tienen el potencial — si se aplican las políticas adecuadas — de convertirse en centros de excelencia en sostenibilidad corporativa y atraer inversiones de manera que contribuyan a los nuevos Objetivos Globales. En lugar de ser focos de preocupación por cuestiones sociales y ambientales, las zonas podrían convertirse en modelos de Zonas Económicas Sostenibles y marcar el camino para el resto de la economía».
A la luz de los Objetivos Globales, que buscan mejorar la vida de las personas en armonía con el medio ambiente, este trabajo de la UNCTAD transmite un mensaje contundente: podemos y debemos empezar por algún lado. Los argumentos comerciales y éticos están claros: ha llegado el momento de que las zonas empresariales contribuyan a alcanzar los Objetivos Globales.
Puede descargar el informe aquí.
Autor: El Dr. Jem Bendell es coautor del informe de la UNCTAD «Enhancing the Contribution of Export Processing Zones to the Sustainable Development Goals», profesor de Liderazgo en Sostenibilidad en la University of Cumbria, director no ejecutivo de Trimantium Capital y Young Global Leader.
Imagen: Vista aérea de trabajadores en la fábrica de la zona franca industrial (ZFI) de Alltex, en Athi River, cerca de Nairobi, capital de Kenya, el 31 de julio de 2009. REUTERS/Thomas Mukoya



