La escala ha sido un aspecto central del desarrollo de la industria y la economía durante los últimos 300 años. La innovación en fuentes de energía, técnicas de fabricación y servicios ha estado impulsada por la perspectiva de grandes volúmenes y mercados amplios. Al fin y al cabo, Adam Smith escribió que «la división del trabajo está limitada por la extensión del mercado».
La escala se ha convertido en un tema de conversación destacado entre emprendedores y tecnólogos, en relación con el auge de empresas como Google, Facebook, Amazon, Baidu y Alibaba, que han llegado a dominar el panorama competitivo. La escala permite a estas empresas disponer de más datos, atraer más capital, disfrutar de efectos de red más sólidos y alcanzar puntos de inflexión, lo que les da una ventaja extraordinaria frente a sus rivales, especialmente los de menor tamaño.
Desde el punto de vista económico, la escala solo importa cuando hacer negocios conlleva grandes costos fijos. Los costos fijos son aquellos que no cambian con el volumen de producción. Cuando se necesitan grandes inversiones fijas, las empresas buscan crecer rápidamente y alcanzar un gran tamaño para distribuir esos costos entre un gran número de productos vendidos o clientes atendidos.
Un tema de especial interés hoy en día es cómo los macrodatos podrían afectar el impacto de las economías de escala. Esta nueva tecnología abre un amplio abanico de posibilidades para explorar problemas relacionados con la investigación básica, el diagnóstico, la previsión, el diseño de productos, la publicidad, el marketing y muchos otros campos. Esta es la cuestión: los macrodatos son, precisamente, grandes cantidades de datos; es decir, el potencial de la tecnología y su precisión dependen de tener acceso en tiempo real a enormes cantidades de datos sobre el mayor número posible de unidades de observación (es decir, consumidores, productos, sistemas, etc.). Las grandes empresas tienen una ventaja intrínseca a la hora de recopilar macrodatos. En la medida en que estos sean de su propiedad, representan una importante ventaja competitiva.
Puede plantearse un argumento similar con respecto a los mercados nacionales. La intuición es que las empresas con un gran mercado interno gozan de una ventaja en la competencia mundial. Incluso en ausencia de proteccionismo, conocen mejor el mercado y pueden beneficiarse de las ventajas de ser las primeras en actuar y de tener una presencia consolidada en él. Es cierto que las empresas de mercados pequeños no tienen más remedio que innovar y expandirse internacionalmente, y bien podrían volverse más competitivas por necesidad. En la era de los macrodatos, las empresas de los mercados grandes también disfrutarán de una ventaja, pues tendrán acceso a mayores cantidades de macrodatos. Este efecto se ve multiplicado por el hecho de que los mayores mercados nacionales del futuro —especialmente China e India— se encuentran entre aquellos donde la adopción de tecnologías como los pagos móviles o el Internet de las cosas registra algunas de las tasas más altas del mundo. Así, no solo habrá más personas, sino también más personas que usan dispositivos interconectados, lo que significa más macrodatos. En el futuro, las empresas con una fuerte presencia en los mercados más grandes tendrán una enorme ventaja a la hora de utilizar macrodatos. Queda por determinar si esas empresas serán locales o extranjeras. Por ahora, basta decir que, en los mercados chino e indio, las empresas locales están hoy mejor posicionadas que las extranjeras. Los casos de Baidu y Alibaba lo dejan muy claro en China.
Las ventajas de la escala también se manifiestan en el ámbito financiero. Hewlett Packard tardó 36 años en cumplir los requisitos para incorporarse al índice Standard and Poor’s 500. Microsoft redujo esa cifra a 19 años y Amazon, a 11. Google y Uber comparten el récord, con 6 años cada una; AirBNB tardó 7 y Facebook tuvo que esperar 9. El acceso al capital representa una enorme ventaja. Para las empresas emergentes, puede marcar la diferencia entre seguir en una fase embrionaria y nacer como empresa. Para las empresas consolidadas del sector tecnológico, marca la diferencia entre la vida y la muerte. Las tecnologías del futuro requieren grandes sumas de dinero no solo para descubrirlas y perfeccionarlas, sino también para implementarlas.
Quizá el factor más importante en el desarrollo futuro de la tecnología no sea el proceso de innovación en sí, sino la eficacia con que las empresas se adaptan a las grandes transformaciones del mercado para poder alcanzar escala rápidamente. El auge de la clase media de consumidores a escala mundial significa que cada año hay 105 millones de personas más con suficiente poder adquisitivo para participar en los mercados del futuro. La caída de los precios también está haciendo que la tecnología sea accesible en los llamados mercados de la base de la pirámide, que actualmente son los de crecimiento más rápido. Así, el futuro de la tecnología pertenece a las empresas que aprovechan estas olas de crecimiento del mercado mientras exploran nuevas fronteras e innovan.



