El rápido crecimiento de China ha sacado de la pobreza a millones de personas y ha convertido al país en una potencia económica mundial.
Un informe del McKinsey Global Institute ha identificado los principales «ámbitos de competencia» para el crecimiento y las oportunidades.
Las empresas chinas están bien posicionadas para prosperar, pero la colaboración, la innovación fundamental y la educación serán clave.
China ha experimentado una extraordinaria transformación económica en los últimos dos decenios y medio. El rápido crecimiento del país ha sacado de la pobreza a cientos de millones de personas, ha creado una próspera clase media y ha convertido a China en una potencia económica mundial.
Aunque muchos factores han contribuido a este éxito, la investigación del McKinsey Global Institute (MGI) ofrece otra perspectiva sobre cómo la participación en los «ámbitos de competencia» más importantes es fundamental para lograr un crecimiento y unas oportunidades excepcionales para países y empresas.
¿Cuáles son estos «ámbitos» y cómo debería posicionarse China para prosperar gracias a ellos?
Ámbitos llamados a dar forma a la economía mundial
El McKinsey Global Institute define los ámbitos como sectores dinámicos y de alto crecimiento que están llamados a transformar la economía mundial al impulsar una innovación, una competencia y una creación de valor significativas.
El MGI analizó los 12 ámbitos que experimentaron un crecimiento y un dinamismo extraordinarios entre 2005 y 2020. Entre estas industrias figuran el comercio electrónico, la biofarmacéutica, los vehículos eléctricos (VE), internet de consumo y los servicios en la nube. Registraron una tasa de crecimiento anual compuesto (TCAC) de los ingresos del 10 % y una TCAC de la capitalización bursátil del 16 %, y triplicaron su proporción del PIB mundial, del 3 % al 9 %, durante ese período.
El éxito de China en estos ámbitos ha sido notable: los VE, los ordenadores personales, el comercio electrónico y el comercio social son industrias en las que las empresas nacionales empiezan a abrirse paso en los mercados mundiales. Esto ha sido posible gracias a una combinación de factores: un enorme mercado interno que permite a las empresas crecer rápidamente, una sólida base manufacturera, un apoyo estatal activo y un entorno emprendedor que ha respaldado la innovación.
Al mirar hacia los próximos dos decenios, surge una pregunta: ¿cuáles serán los ámbitos del futuro y en qué medida está China preparada para competir en ellos?
Ámbitos en los que las empresas chinas podrían prosperar
El análisis del MGI arroja luz sobre esta cuestión. Identificó 18 ámbitos que podrían transformar la economía mundial y generar, según las estimaciones, entre 29 y 48 billones de dólares en ingresos y entre 2 y 6 billones de dólares en beneficios de aquí a 2040.
China tiene potencial para competir con éxito en varios de estos ámbitos futuros. Por ejemplo, algunas empresas chinas se han convertido en actores destacados del comercio electrónico y los servicios habilitados por la inteligencia artificial, y aprovechan las innovaciones en análisis de datos y la eficiencia de las cadenas de suministro para competir con éxito en los mercados mundiales.
En los servicios habilitados por la inteligencia artificial, empresas chinas consolidadas de internet y comercio electrónico como Alibaba y Baidu están integrando la inteligencia artificial generativa en aplicaciones como la educación personalizada, la creación de vídeos cortos y el software empresarial, mientras que nuevos actores como DeepSeek han logrado avances decisivos en modelos de inteligencia artificial a gran escala.
Los avances de China en vehículos eléctricos, baterías y robótica sientan una sólida base para el crecimiento futuro en los ámbitos del mañana. Empresas nacionales como BYD y empresas emergentes como XPeng han progresado en China y se están expandiendo a escala mundial, respaldadas por una cadena de valor integrada que abarca materias primas, baterías y servicios digitales.
En robótica, los robots de servicio contribuyen de manera significativa a respaldar la logística y el comercio electrónico. Estos ejemplos ponen de relieve la capacidad de China para liderar en ámbitos emergentes, aprovechando su escala, su ecosistema de innovación y sus conocimientos tecnológicos.
Tres prioridades clave para las empresas chinas
Sin embargo, el éxito en estos y otros ámbitos en el futuro exigirá algo más que aprovechar las fortalezas existentes. Se destacan tres prioridades clave para las empresas chinas:
1. Colaborar a escala mundial
Muchos de los ámbitos futuros —como la inteligencia artificial, la tecnología espacial y la atención sanitaria de próxima generación— son inherentemente mundiales. El éxito dependerá de la capacidad de China para trabajar con empresas y partes interesadas de todo el mundo. Esto incluye fomentar las alianzas internacionales, participar en la elaboración de normas mundiales y garantizar que las empresas chinas puedan competir y prosperar en el escenario mundial.
2. Invertir en investigación fundamental
Aunque China ha destacado en innovación orientada a las aplicaciones durante los últimos decenios, el país aún va a la zaga en investigación fundamental. En 2024, solo el 7 % del gasto de China en I+D se destinó a la investigación fundamental, frente al 10-15 % en las economías avanzadas.
Muchos de los ámbitos futuros exigirán avances decisivos en las ciencias básicas y las tecnologías fundamentales. Esto requerirá una mayor inversión en investigación y desarrollo, una colaboración más estrecha entre las universidades y la industria, y políticas que fomenten la asunción de riesgos y la visión a largo plazo.
3. Recualificar a la fuerza laboral china para el futuro
Los beneficios de estos ámbitos futuros deben compartirse ampliamente entre la población de China, y un factor decisivo para lograrlo será transformar su sistema de educación y desarrollo de competencias. El sistema educativo chino, aunque está bien adaptado a la economía industrial, debe evolucionar para responder a las exigencias de una economía digital y posindustrial.
Esta transformación requerirá centrarse en el aprendizaje permanente, las tecnologías digitales y la colaboración público-privada. Las personas migrantes de zonas rurales a urbanas, que representan una parte considerable de la fuerza laboral, afrontan obstáculos particulares para acceder a la educación y la formación; subsanar estas carencias será esencial para garantizar un crecimiento inclusivo.
China está bien posicionada para prosperar en ámbitos de alto crecimiento
La trayectoria económica de China durante los últimos dos decenios se ha caracterizado por su capacidad para aprovechar las oportunidades en ámbitos de alto crecimiento. A medida que el mundo transita hacia un nuevo conjunto de sectores transformadores, China está bien posicionada para prosperar. Sin embargo, el éxito exigirá una nueva estrategia que haga hincapié en la colaboración mundial, la innovación fundamental y la educación.
Sin duda, China tendrá que desenvolverse en un entorno mundial cada vez más complejo, marcado por cambios en la dinámica geopolítica, relaciones comerciales en evolución y una competencia más intensa en tecnología e innovación.
Sin embargo, la elección está clara: China puede aprovechar sus sólidos cimientos para dar forma al futuro de estos ámbitos y crear no solo valor económico, sino también una economía más innovadora, inclusiva e integrada a escala mundial. El próximo capítulo de la historia económica de China está por escribirse, y las oportunidades son tan amplias como emocionantes.



