Estos diseñadores han creado ropa para personas con discapacidad, pero ¿puede realmente «democratizar» la moda?

A model with physical disabilities prepares for French designer Chris Ambraisse Boston's ready-to-wear fashion collection for disabled people in Paris November 29, 2012. Boston, founder of the association "Fashion and Handicap, it's possible", presents his new show named "A fashion which sublimates differences", a collection for people with physical disabilities, at the Cite de la Mode et du Design in Paris. REUTERS/Benoit Tessier (FRANCE - Tags: FASHION SOCIETY) - GM1E8BU0H6101
Despite making up 15% of the global population, people with disabilities are largely ignored by the fashion industry.Image: REUTERS/Benoit Tessier
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«Inclusividad» no suele ser una palabra asociada con la industria de la moda, pero Tommy Hilfiger ha roto esta tendencia al lanzar una línea de ropa diseñada específicamente para adultos con discapacidad.

El fundador de la marca de diseño, que comparte su nombre con ella, dijo que la iniciativa, que sigue a una colección para niños con discapacidad en 2016, formaba parte de un esfuerzo por «democratizar» la moda.

La nueva línea adaptativa incluye aberturas y costuras ajustadas en las piernas, además de cremalleras magnéticas y cierres de velcro diseñados para usarse con una sola mano.

Como Hilfiger dijo al Financial Times en 2014, su marca lleva décadas operando en lo que él llamó un «punto ideal de precios». Cultivó la relación con estrellas del hiphop para convertirla en la marca de «lujo asequible» de referencia para los jóvenes con dinero disponible.

¿Un mercado sin explotar?

Las colecciones de ropa diseñadas para personas con discapacidad no son nuevas. Adaptawear, una empresa del Reino Unido, lleva casi 10 años confeccionando prendas con cierres adaptativos para personas con artritis, enfermedad de Parkinson o demencia, así como para quienes tienen dificultades con los botones y las cremalleras.

Otras empresas ofrecen productos a medida, como sujetadores y trajes de baño para mujeres que se han sometido a mastectomías.

Sin embargo, pocas marcas de diseño convencionales confeccionan ropa para personas con discapacidad, pese a que estas representan una proporción significativa de la población.

Un informe de 2011 de la Organización Mundial de la Salud estimó que había mil millones de personas con discapacidad en todo el mundo, alrededor del 15% de la población mundial.

En Estados Unidos, uno de cada cinco adultos tiene una discapacidad, según un estudio de 2015 de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades; en el Reino Unido, la cifra ronda los 13,3 millones, también cerca de una quinta parte de la población.

Mientras tanto, la consultora McKinsey calculó que la industria de la moda tenía un valor de 2,4 billones de dólares en 2016 y que, si se la comparara con el PIB de países individuales, sería la séptima economía más grande.

Así pues, dado el peso económico de la industria de la moda y la enorme cantidad de personas con discapacidad, ¿por qué las grandes marcas no hacen más para atender a este segmento del mercado?

Una razón podría ser la diversidad de las discapacidades. Tradicionalmente, el diseño de colecciones de ropa para personas con problemas de movilidad, miembros amputados, falta de coordinación, dificultades visuales u otras discapacidades ha quedado en manos de pequeñas empresas especializadas.

Pero las grandes marcas también pasan por alto —o deciden ignorar— a otros grupos que no se ajustan a las normas de la industria de la moda. Por ejemplo, estudios han demostrado que, aunque cerca del 67% de las mujeres estadounidenses usa la talla 14 o superior, solo el 18% de la ropa vendida en Estados Unidos en 2016 era de tallas grandes.

Discapacidad y pobreza

Quizá, pese a los millones de clientes potenciales en todo el mundo, las marcas consideren que crear ropa a la moda para personas con discapacidad es un mercado de nicho.

También está la cuestión de los ingresos disponibles. El informe de la OMS señaló que las personas con discapacidad tienen más probabilidades de estar desempleadas y vivir en la pobreza que las personas sin discapacidad.

Como indicó el informe US Disability Statistics 2016: «Los ingresos medianos de los civiles estadounidenses con discapacidad de 16 años o más eran de 21.572 dólares, aproximadamente dos tercios de los ingresos medianos de las personas sin discapacidad (31.874 dólares)».

Image: US Disability Statistics 2016

Con pocas excepciones, la moda convencional sigue estando lejos de ser inclusiva y democrática. Sin embargo, algunos diseñadores emergentes y organizaciones como Open Style Lab (OSL) trabajan para hacer accesible la ropa a la moda a las personas con discapacidad.

Grace Jun, directora ejecutiva de OSL, dijo a Vogue que diseñar ropa dirigida exclusivamente a personas con discapacidad no es necesariamente la solución y que las empresas deben pensar en cómo funcionarían sus prendas para todos sus clientes.

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