¿Los vientos en contra de la economía soplan hacia una recesión mundial? Responden los economistas jefe

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  • La inflación que se produce una vez por generación en Estados Unidos y Europa podría frenar el crecimiento mundial, con una posible recesión mundial en 2023, según los economistas.

  • Con la seguridad alimentaria y energética amenazada y los salarios estancados, muchos países se enfrentan a crisis del coste de la vida.

  • Los economistas líderes, como parte del Chief Economists Outlook, debatieron sobre las medidas que adoptan distintos países y regiones para resistir la tormenta económica en un Diálogo de la Agenda Especial.

Los banqueros centrales y los responsables de políticas que buscan proteger las economías de los embates de los vientos económicos en contra se enfrentan a la difícil tarea de contener la inflación —que podría desencadenar una recesión— o de introducir un mayor apoyo fiscal para ayudar a los ciudadanos en dificultades, lo que aumentará los ya elevados niveles de deuda pública.

«Cuando nos reunimos por última vez en el marco del Foro Económico Mundial Chief Economists Outlook en mayo, hablamos de la tormenta perfecta que se avecinaba», dijo Saadia Zahidi, directora general del Foro. «Por desgracia, lo que entonces parecían nubes oscuras sobre nuestras cabezas se está convirtiendo ahora en una tormenta económica en toda regla».

En el debate, economistas de las principales instituciones mundiales compartieron sus perspectivas sobre los riesgos —y algunos aspectos positivos— de la economía mundial.

A Zahidi se unieron Rima Bhatia, asesora económica del grupo en el Gulf International Bank de Baréin, y Guy Miller, director gerente y estratega jefe de mercado de Zurich Insurance de Suiza.

Estas son algunas de las principales conclusiones.

¿Recesión mundial en el horizonte?

Con la relajación de las medidas contra la COVID-19 en muchos países a principios de 2022, la expectativa a medio plazo era que las economías se revitalizarían gracias al aumento de la confianza de los consumidores y al retorno a la normalidad de las cadenas de suministro. Sin embargo, la invasión rusa de Ucrania, la política de COVID cero de China y las crisis energética y alimentaria hicieron que el optimismo sobre la economía mundial se desvaneciera en la segunda mitad del año.

Chief Economists Outlook, octubre de 2022Image: Foro Económico Mundial

El FMI ha rebajado su previsión de crecimiento mundial para 2022 y 2023 al 3,2 % y al 2,9 %, respectivamente, lo que sugiere que una recesión mundial podría ser inminente. El Chief Economists Outlook del Foro de septiembre de 2022 recogió la opinión de líderes económicos de todo el mundo sobre su lectura de la situación económica mundial. Las perspectivas son sombrías: el 73 % de los encuestados considera que una recesión mundial es bastante o muy probable.

«¿Nos dirigimos hacia una recesión?», preguntó Rima Bhatia, del Gulf International Bank, en el debate. «La respuesta probable es que sí», afirmó. Sin embargo, Bhatia añadió: «Se está produciendo una desaceleración económica mundial, pero aun así diría que es evitable. Se trata de un problema de oferta. Si China sale de su prolongado confinamiento y los bancos centrales siguen tomando medidas audaces, las presiones inflacionistas podrían aliviarse y los efectos de la recesión podrían reducirse al mínimo».

Sin embargo, las perspectivas varían según la región. La encuesta del Chief Economists Outlook reveló que 9 de cada 10 encuestados prevén un crecimiento débil en Europa. Además, el 67 % de los encuestados prevé un crecimiento débil o muy débil en China. Según los economistas, África subsahariana y América Latina también afrontan un panorama sombrío.

En cambio, según el 60 % de los encuestados, Estados Unidos podría registrar un crecimiento moderado. Mientras tanto, el 71 % y el 77 % son optimistas sobre el crecimiento de Oriente Medio y Norte de África (MENA) y del sur de Asia, respectivamente.

Chief Economists Outlook, octubre de 2022Image: Foro Económico Mundial
Agenda especial: Diálogo sobre el futuro de la economía global.
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Menos rendimiento por el dinero

Con excepción de China y MENA, los encuestados prevén tasas de inflación elevadas en todo el mundo durante el resto de 2022. Esto tendrá un gran impacto en las perspectivas de crecimiento, ya que el 93 % de los encuestados en Estados Unidos y Europa prevé que la inflación se mantenga alta.

El Banco Central Europeo subió los tipos de interés 75 puntos básicos (su mayor subida de la historia), mientras que la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) aprobó un tercer aumento trimestral consecutivo, también de 75 puntos básicos. El tipo de interés de referencia de la Fed se sitúa ahora en un intervalo objetivo del 3 %-3,25 %, el más alto desde la crisis de 2008. Los precios en Estados Unidos y Europa están aumentando debido a los elevados niveles de demanda agregada, que afectan a toda la cadena de valor, desde la energía hasta las materias primas, los bienes intermedios y la mano de obra. Los consumidores aprietan el cinturón: los ciudadanos de grandes economías, como Alemania, Reino Unido y Estados Unidos, ven cómo sus bolsillos se resienten al hacer la compra en los supermercados.

«La inflación sigue muy por encima de los objetivos de los bancos centrales», según Guy Miller, de Zurich Insurance. «Los bancos centrales solo pueden hacer frente a esto, de forma realista, intentando reducir la demanda mediante la subida de los tipos de interés. Estas subidas récord que estamos viendo solo tendrán un impacto en la economía mucho más adelante. Pero podemos ser optimistas respecto a la inflación. Estas subidas de tipos tendrán un impacto en la inflación, aunque algo tarde para quienes sufren ahora el aumento del coste de la vida».

Chief Economists Outlook, octubre de 2022Image: Foro Económico Mundial

Miller también cree que el problema de la oferta podría resolverse: «Hace un año nos preocupaban los suministros de microchips, madera, cobre y acero. Vimos cómo la cadena de suministro resolvía las dificultades en estos productos y materias primas críticos. Creo que lo mismo podría ocurrir con otros problemas de oferta».

El coste humano, como señaló Zahidi, podría ser grave: «Los salarios reales están bajando y no pueden seguir el ritmo de la subida de los precios. En los países de ingreso bajo y medio, la inseguridad alimentaria y energética podría provocar fácilmente disturbios sociales».

La geopolítica acorrala a las economías

Los encuestados coinciden de forma inequívoca en que los acontecimientos geopolíticos desempeñan un papel cada vez más importante en la configuración de la economía mundial. Con la guerra en Ucrania como causa inmediata de muchas perturbaciones, en particular en la seguridad alimentaria y energética, más del 85 % de los encuestados considera que el riesgo geopolítico tiene un gran impacto en la actividad económica mundial. Dos tercios de los encuestados también afirman que las cadenas de suministro se reconfigurarán según las nuevas líneas de fractura geopolíticas.

Los economistas subrayan, no obstante, que no todas las regiones se verán afectadas de la misma manera y que esto podría provocar una reconfiguración de las actuales redes comerciales globalizadas.

«La interdependencia como arma», en la que la integración económica mundial de larga data podría evolucionar hacia bloques comerciales más diferenciados, parece cada vez más probable. El avance de Europa en la reducción de su dependencia de la energía rusa es un ejemplo de ello. Las sanciones también podrían llevar a países como Rusia a consolidar alianzas más sólidas con socios situados más allá de Europa y Estados Unidos. En última instancia, Europa podría correr el riesgo de estanflación, con una inflación que se mantiene alta mientras el crecimiento económico y la creación de empleo no logran seguir el ritmo debido a estos factores externos.

Sin embargo, estos cambios no tienen solo repercusiones negativas para algunas regiones. Algunos países podrían salir beneficiados a medio plazo de la crisis actual. En su mayoría, los economistas son optimistas respecto a las perspectivas de MENA, donde países como Arabia Saudí crecen al 7,5 %, y del sur de Asia, donde India e Indonesia crecerán ambos por encima del 5 %.

«Quizá la mejor forma de verlo», dijo Bathia, «es que hay nubes de tormenta sobre algunas partes del mundo, mientras que otras están llenas de oportunidades. Desde una perspectiva global, sin duda, las cosas podrían ralentizarse».

Los encuestados del sondeo son, en general, optimistas respecto a Asia y MENA. Esto podría hacer que el equilibrio de poder económico siga desplazándose hacia el este, algo que ya ocurría antes de la COVID-19 y de la invasión rusa.

Miller coincidió con Bhatia: «Vemos una desaceleración en el mercado de mercancías y bienes, pero muy bien podría haber un repunte de los servicios en 2023. Si China relaja las restricciones y la economía de servicios recupera todo su potencial, es posible que veamos un gran alivio de la presión en otros sectores de la economía».

Los expertos coinciden en que las decisiones de los líderes serán decisivas, especialmente ante las presiones geopolíticas. La política fiscal ayudará a proteger a las economías de las perturbaciones mundiales, pero muchos países de ingreso bajo ya disponen de poco margen fiscal para apoyar a los consumidores en dificultades. «Los países, sin embargo, no tienen más remedio que amortiguar al menos un poco a sus ciudadanos frente a estas perturbaciones», afirmó Miller. «El lado positivo es que la adopción digital está impulsando nuevos sectores de la economía y aliviando la presión sobre los recursos. En el Sudeste Asiático hemos visto cómo el comercio electrónico, la movilidad digital y los pagos digitales han creado mercados completamente nuevos. Esto será crucial para hacer frente a las amenazas a los mercados tradicionales».

Un valiente nuevo mundo

La creciente agitación geopolítica y económica tendrá profundas implicaciones para el mundo empresarial. La encuesta concluye que, aunque la globalización y la integración económica mundial seguirán bajo presión, algunos segmentos económicos, como las finanzas y los servicios, registrarán una mayor integración en los próximos tres años. Los bienes y la mano de obra, en cambio, se fragmentarán más a nivel regional.

Las empresas multinacionales que se han beneficiado de la liberalización y la desregulación de las últimas décadas podrían tener que adoptar estrategias de suministro diversificadas; los encuestados indican que la localización y la alineación con las nuevas líneas de fractura geopolíticas serán fundamentales para estas organizaciones.

«En definitiva», dijo Miller, «está muy claro que nos encontramos en una fase de transición. La tecnología está creando oportunidades inmensas, al igual que los criterios ESG. Quienes sepan navegar por ello serán los que mejor se adapten».

Adoptar una actitud de «esperar y ver» ante la recesión mundial simplemente no funcionará en esta nueva realidad económica, que avanza con rapidez y exige conciencia y flexibilidad. La diversificación de riesgos, la eficiencia de costes y la sostenibilidad serán fundamentales de cara al futuro.

Bhatia, en conclusión, subrayó que «integrar los principios ESG en todos los ámbitos, ya sea en las cadenas de suministro, las operaciones o la transformación digital, será fundamental para las empresas en el futuro. A ello se suma un fuerte énfasis en basarse en datos. Las empresas que viven y respiran los criterios ESG y la centralidad de los datos seguirán siendo competitivas».

Para cerrar la sesión, Zahidi destacó la importancia del liderazgo: «Durante la pandemia vimos un esfuerzo concertado para empujar la economía mundial en la dirección correcta, con un fuerte énfasis en la economía verde y en el reciclaje profesional de cara al futuro. Necesitamos la cooperación de múltiples partes interesadas, tanto de los gobiernos como del sector privado, para guiarnos a través de esta tormenta».

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