La competitividad ocupará un lugar destacado en el programa del Foro Económico Mundial sobre Asia Oriental, que se celebra esta semana en Naipyidó, la capital de Myanmar. Y con razón: la competitividad es un motor fundamental tanto de la prosperidad como de la integración.
El Informe sobre la Competitividad Global 2012-2013 ofrece una imagen contrastada de la competitividad de la ASEAN. En la clasificación de 144 economías, Singapur ocupa el segundo puesto en general, detrás de Suiza. Camboya, el país de peor desempeño de la ASEAN, se sitúa en el puesto 85 entre las 144 economías analizadas (Myanmar y la RDP Lao no están incluidos). Esta profunda brecha de competitividad explica en parte el lento avance hacia la materialización de la Comunidad Económica de la ASEAN.
El mapa de calor que aparece a continuación muestra la posición de los países en cada uno de los 12 «pilares» —desde la infraestructura hasta la innovación— que componen el Índice de Competitividad Global, la metodología utilizada para elaborar las clasificaciones. Los distintos sombreados permiten identificar con facilidad las fortalezas, las debilidades y las pautas regionales:
Singapur está en una liga propia, mientras que Malasia tiene un desempeño constantemente sólido. Pero, con la excepción del «desarrollo financiero», aún hay margen de mejora.
La brecha de competitividad dentro de la ASEAN es profunda en todas las dimensiones.
El estado de la infraestructura de transporte y electricidad, así como la baja preparación tecnológica, es motivo de preocupación para la mayoría de los países de la ASEAN.
El desempeño de la mayoría de los países es irregular en las distintas dimensiones.
El entorno macroeconómico es sólido en la mayoría de los países, mucho más sólido que el de muchas economías europeas en dificultades.
Por tanto, queda mucho por hacer. El Informe sobre la Competitividad Global ofrece una indicación de la capacidad de un país para sostener el crecimiento a medio plazo, es decir, su resiliencia. La mayoría de los miembros presumen de altas tasas de crecimiento, pero nuestra investigación muestra que los cimientos siguen siendo frágiles. No es momento para la complacencia.
Sin embargo, hay motivos para el optimismo. En primer lugar, los miembros de la ASEAN salen bien parados en comparación con el resto de Asia en desarrollo. En el informe más reciente, Camboya supera con creces a Mongolia, Bangladés, Pakistán, Nepal y Timor-Leste, el aspirante a miembro de la ASEAN.
En segundo lugar, la mayoría de los países de la ASEAN avanzan en la dirección correcta. Todos los miembros de la ASEAN han mejorado o mantenido su posición desde 2005. Camboya ha dado un salto espectacular en las clasificaciones: en 2005, solo el 6 % de los países se situaban por debajo de ella. Hoy, la cifra es del 40 %. Mientras tanto, Pakistán y Bangladés han descendido considerablemente.
Desde su creación, la ASEAN ha logrado avances significativos. Pero pasar de una asociación laxa a un grupo estrechamente unido exigirá intensificar los esfuerzos, empezando por reducir las brechas de competitividad. En 2012, en la Reunión Anual del Foro Económico Mundial en Davos, Lim Hng Kiang, ministro de Industria y Comercio de Singapur, utilizó una acertada analogía para referirse a la ASEAN: «Como el cisne, no siempre avanzamos en línea recta. A veces damos vueltas, pero siempre con elegancia». Ha llegado el momento de que el cisne levante el vuelo.
Desempeño de los países de la ASEAN en los 12 pilares del Índice de Competitividad Global 2012-2013
Autor: Thierry Geiger es economista y director asociado de la Red de Competitividad Global del Foro Económico Mundial, donde dirige la práctica de competitividad en Asia.
Imagen: Un puente en construcción en Corea del Sur REUTERS/Incheon Free




