Se reflexiona mucho al elegir los temas de las Reuniones Anuales del Foro Económico Mundial. Deben ser pertinentes para distintos públicos y, sobre todo, reflejar el estado del mundo en que vivimos. La descripción de un mundo fragmentado este año alude claramente tanto a las fracturas geopolíticas como a las tensiones que se acumulan en las sociedades y las comunidades.
Ahora viene la parte difícil: cómo restablecer la cooperación internacional allí donde se necesita y ayudar a las sociedades a hacer frente a las conmociones que han tenido que soportar mientras el mundo que las rodea cambiaba. Por supuesto, ninguna acción ni ningún actor por sí solos pueden lograrlo. Pero si el mundo da pasos audaces y graduales en conjunto, tenemos una oportunidad. Estas son algunas de las formas en que el Foro ha contribuido a conseguirlo durante los últimos doce meses:
Lograr que el crecimiento económico beneficie a todos. Si la manera en que medimos el crecimiento económico consiste simplemente en sumar todos los bienes y servicios vendidos en un año determinado, no sorprende que nuestras sociedades estén lastradas por la desigualdad. El futuro del progreso económico implica desarrollar políticas que eleven el nivel de vida de todos. Hemos desarrollado un modelo para lograrlo, y también hemos analizado qué están haciendo bien algunas economías y qué están haciendo mal otras.
Abordar la brecha de género. Sabemos que la brecha de género es perjudicial tanto desde el punto de vista económico como desde el moral: llevamos 11 años midiéndola. Además, hemos llevado a cabo estudios exhaustivos sobre cómo las personas, los gobiernos y las empresas pueden cerrar la brecha, e incluso hemos creado grupos de trabajo en distintos países para poner en práctica estas buenas prácticas.
Prepararse para el futuro. Cuando se desarrollaron los primeros automóviles, hace más de cien años, podíamos elegir que funcionaran con electricidad. Elegimos la gasolina. Hoy nos encontramos en una etapa igualmente decisiva: debemos garantizar que las tecnologías de la Cuarta Revolución Industrial que transformarán nuestras vidas se desarrollen poniendo en el centro los intereses a largo plazo de las personas y del planeta. Un nuevo libro del profesor Klaus Schwab trata de cómo lograrlo, y ese es también el propósito de nuestro Centro para la Cuarta Revolución Industrial.
Iniciar una revolución del reciclaje profesional. Hace tiempo que sabemos que una nueva ola de automatización pondrá en riesgo millones de puestos de trabajo. Gracias a los macrodatos, ahora tenemos una idea mucho más clara de cuáles son los empleos más vulnerables y, algo crucial, qué competencias se necesitan para satisfacer la demanda laboral del futuro. Convencer a los líderes de que se preparen para una enorme ronda de reciclaje profesional será una de las prioridades clave de nuestra Reunión.
Cartografiar la vida en la Tierra: ¿Alguna vez se ha preguntado qué tienen en común las hormigas amazónicas y los vehículos autónomos? ¿O las ranas arborícolas y los antibióticos? Cuando se cartografió el genoma humano, se generaron 65 dólares en beneficios por cada dólar de dinero público invertido. En la Reunión de este año pensaremos a lo grande y exploraremos la cartografía del 99,1 % restante de la vida en la Tierra que aún desconocemos.
Planificar el futuro: ¿De qué sirve vivir hasta los 100 años si no podemos costearlo? En 2017, descubrimos una bomba de relojería mundial en materia de pensiones que podría superar el tamaño de la economía mundial para 2050. Reuniremos a ministros de finanzas, banqueros centrales, líderes sindicales y otras partes interesadas para buscar formas de cerrar la brecha de ahorro sin perjudicar a las generaciones más jóvenes.
Reforzar la ciberseguridad. Las ciberamenazas en nuestro mundo cada vez más conectado y digitalizado superan nuestra capacidad para hacerles frente. El Foro pondrá en marcha un nuevo Centro Mundial para la Ciberseguridad que reunirá a todas las partes interesadas en torno a una misión común: hacer que el ciberespacio sea seguro.
Prepararse para una revolución de las baterías. Nuestro futuro sostenible dependerá del uso de muchas baterías, por lo que es fundamental garantizar que su cadena de suministro funcione correctamente. Esto implica poner fin a el trabajo infantil y otros abusos laborales antes de que se fabriquen, además de prevenir el enorme y creciente problema de los residuos electrónicos una vez que hayan llegado al final de su vida útil.
Construir un cuarto sector
No son las organizaciones benéficas ni las ONG las que piden a las empresas que asuman un papel más destacado en la sociedad: las propias empresas reconocen que hay que hacer más. Un año después de la firma en Davos de un Pacto para una Empresa Sensible y Responsable, algunas empresas globales están impulsando un movimiento para convertirse en organizaciones orientadas al bien común, que integren objetivos sociales y ambientales y, al mismo tiempo, generen valor para los accionistas.
Ampliar los beneficios del comercio. Los efectos de la globalización han demostrado que los acuerdos de libre comercio que acaparan titulares no benefician a todas las personas por igual. Al margen de esos grandes tratados, el comercio y la inversión internacionales pueden y deben desempeñar un papel mucho más importante para ayudar a las pequeñas y medianas empresas a crecer. Enabling Ecommerce, una iniciativa puesta en marcha en diciembre de 2017 y respaldada por la OMC, eWTP y el Foro, busca lograrlo ayudando a las pymes y a los emprendedores a acceder a los mercados internacionales mediante el comercio electrónico.



