Esta entrada apareció originalmente en el blog Education for Global Development del Banco Mundial. La publicación no implica el respaldo de las opiniones por parte del Foro Económico Mundial.
Acabo de regresar de París, donde tuve el privilegio de participar en un momento decisivo para la comunidad educativa mundial: la adopción del Marco de Acción Educación 2030.
Este Marco guiará a los países en la implementación del nuevo Objetivo de Desarrollo Sostenible 4 (aprobado en las Naciones Unidas en septiembre), que establece que todas las niñas y todos los niños deben completar una educación primaria y secundaria gratuita, equitativa y de calidad para 2030.
En resumen, este nuevo Marco está traduciendo en la práctica la meta educativa mundial para los próximos 15 años, según la cual todos los niños, en todas partes, deben poder ir a la escuela y disfrutar de los beneficios del aprendizaje permanente.
Me complació unirme a los líderes mundiales convocados por la UNESCO para respaldar este Marco, que se elaboró durante muchos meses con aportes de gobiernos, la sociedad civil y organismos internacionales, como el Grupo Banco Mundial.
Al hacerlo, nos comprometemos a apoyar a los países que soliciten financiamiento o asistencia técnica para alcanzar el Objetivo de Desarrollo Sostenible en materia de educación y cumplir la visión de Educación 2030.
Para hacer realidad esta visión, debemos movilizar todos los recursos disponibles. Pero incluso con un financiamiento sólido del Grupo Banco Mundial o de donantes bilaterales, sabemos que la ayuda por sí sola no puede cerrar la enorme brecha de financiamiento en educación. Por ello, movilizar los recursos nacionales y fortalecer los sistemas educativos es especialmente crucial.
Soluciones innovadoras de financiamiento como el Financiamiento Basado en Resultados (RBF) son una forma más inteligente de invertir en las personas. Si queremos más recursos para la educación, debemos apoyar a los países mientras muestran resultados reales y atraen más recursos, incluidos los fondos nacionales.
Debemos ir más allá de financiar únicamente los insumos que necesitan los sistemas educativos (por ejemplo, libros de texto o construcción) para fortalecer estos sistemas y lograr resultados. Así ayudamos a los países a fortalecer sus sistemas educativos alineándolos con los resultados.
El RBF también ayuda a aumentar la transparencia al exigir datos, reforzar la rendición de cuentas, alinear a los donantes y cumplir las promesas. Los programas de RBF se evalúan rigurosamente y retroalimentan el sistema con evidencia.
Hemos visto los resultados, especialmente entre los niños de las familias más pobres del mundo, para quienes el acceso a una educación de calidad sigue siendo profundamente desigual. En Bangladesh, por ejemplo, el RBF elevó la tasa de finalización de la primaria del 55% en 2011 al 79% hoy y llevó a millones de niñas a la educación secundaria. En la provincia de Sindh, en Pakistán, se estableció un sistema transparente de contratación de docentes mediante el RBF. Sindh ha contratado ahora a 16.800 docentes con base en las necesidades y el mérito.
El enfoque en los resultados cambia la naturaleza del diálogo con los países, pasándolo de los insumos a los resultados. La demanda de RBF crece en los países que desean fortalecer sus sistemas a largo plazo.
En respuesta a esta demanda, hemos anunciado en el Foro Mundial de Educación en Corea que duplicaremos el RBF para la educación hasta 5.000 millones de dólares durante los próximos 5 años.
Intensificar nuestro apoyo al financiamiento basado en resultados permitirá a los países ofrecer los servicios públicos de educación más sólidos posibles.
Junto con el financiamiento, nos comprometemos a compartir el conocimiento global, a promover el seguimiento y la evaluación de los programas y a documentar qué funciona, qué no y por qué, para que los recursos se utilicen de forma más eficaz.
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Autora: Claudia Costin es directora sénior de Educación del Banco Mundial.
Imagen: Niños asisten a clase en la escuela secundaria Maikohi, dentro de un campamento para personas desplazadas internamente.REUTERS/Afolabi Sotunde.

