Un nuevo informe presenta argumentos sólidos a favor de la importancia de la economía verde para generar riqueza y crecimiento sostenibles en África. Concluye que África ya está aprovechando la oportunidad de transitar hacia una economía verde, creando empleo y beneficios sociales, además de proteger recursos naturales vitales.
Titulado Building Inclusive Green Economies in Africa, Experiences and Lessons Learned 2010-2015, el informe se presentó el 5 de marzo en El Cairo, durante la Conferencia Ministerial Africana sobre Medio Ambiente (AMCEN), y ofrece una visión general de la situación de África como región en su transición hacia una economía verde inclusiva. Resume las posibles ventajas y los desafíos asociados a la inversión en una economía verde y señala el camino a seguir para priorizar las reformas normativas.
De manera crucial, incluye una sección específica sobre cómo convertir las estrategias y los desafíos en oportunidades.

El crecimiento de la economía verde de Senegal
Entre los ejemplos de éxito que cita figuran el crecimiento del PIB de Kenny en un 12 %, el aumento de 1,3 años de la esperanza de vida en Senegal y la reducción en un 8 % de la brecha entre el campo y la ciudad en Burkina Faso.

Proyecciones de crecimiento del empleo en Sudáfrica según el modelo de continuidad de las tendencias actuales y la economía verde.
Entre las estrategias de especial importancia figuran trasladar la carga tributaria de actividades contraproducentes a otras constructivas, como los gravámenes sobre el petróleo en Argelia, y las exenciones fiscales para fomentar la rehabilitación forestal en Burkina Faso y las exportaciones orgánicas en Uganda.
En 2005, las zonas terrestres de gran riqueza biológica de África se habían reducido en más de la mitad debido al cultivo, la degradación o la urbanización. Esto representa una enorme pérdida de ingresos potenciales. Valorarla es fundamental para promover la economía verde.
África se está urbanizando más rápido que cualquier otro continente, por lo que, según el informe: «Cuanto antes se puedan aplicar políticas y medidas de economía verde, más fácil y asequible será la transición.
«El costo de intervenir no hará más que aumentar a medida que se dañen los ecosistemas; y el costo de no actuar no es insignificante, especialmente para los millones de personas de los grupos de menores ingresos que dependen más directamente de los recursos naturales para subsistir».
Como lo describió el ministro de Medio Ambiente de Uganda al intervenir en el Consejo de Administración del PNUMA de 2013: «la economía verde es nuestra vida, es nuestra supervivencia».
Las medidas de apoyo a la economía verde incluirán inversiones en tecnología para mejorar la productividad agrícola e industrial, así como para aumentar la disponibilidad de energía y agua en zonas rurales y urbanas.
En la AMCEN, el secretario general adjunto de la ONU y director ejecutivo del PNUMA, Achim Steiner, afirmó: «Este informe deja claro que las inversiones verdes no solo pueden impulsar el crecimiento económico más rápido que las inversiones que mantienen las tendencias actuales, sino que también representan una valiosa oportunidad para que África conserve la riqueza natural de la que dependen las economías, la vida y los medios de subsistencia.
«Este continente cuenta con recursos sostenibles, renovables y sin explotar en abundancia. África recibe luz solar 325 días al año y utiliza menos del 7 % de su potencial hidroeléctrico y menos del 2 % de su capacidad geotérmica.
«Muchos países africanos están empezando a aprovechar este potencial. Se prevé que las inversiones verdes en el desarrollo de energías renovables en Burkina Faso generen un aumento de la producción de electricidad a partir de fuentes renovables un 180 % superior al de las inversiones que mantienen las tendencias actuales.
«Y en Sudáfrica, un nuevo Acuerdo sobre la Economía Verde está llamado a crear 300 000 empleos verdes para 2020. La lista de ejemplos exitosos de inversiones verdes en África es mucho más extensa de lo que suele imaginarse. El potencial es enorme.
»Pero para ampliar estas inversiones se necesita la combinación adecuada de políticas, incentivos, desarrollo de capacidades y herramientas informativas. Aquí, en la AMCEN, responsables de políticas y expertos se han reunido para identificar los mejores medios de lograr esa combinación y ampliar las enormes posibilidades de estas inversiones verdes», concluyó.
Las innovaciones capaces de cambiar las reglas del juego no tienen que ser costosas para marcar una gran diferencia.
Por ejemplo, una pequeña bombilla LED solar (diodo emisor de luz) puede ahorrar a una familia más de 1 US$ por semana en queroseno y permitir que un niño haga sus tareas escolares por la tarde sin efectos secundarios negativos para la salud; se trata de una innovación de importancia incalculable en un continente donde 25 millones de niños no pueden asistir a la escuela.
El informe incluye una:
Lista de verificación de oportunidades de economía verde
Estas se centran en el desarrollo y la equidad a medio y largo plazo, así como en la necesidad de invertir en capacidad institucional y humana y en una implementación eficaz.
Objetivos y principios
Equidad intrageneracional e intergeneracional: medidas para evitar que los costos se trasladen a las generaciones futuras y acciones que distribuyan los beneficios de un mayor desarrollo económico y social y de la conservación ambiental;
Equidad e inclusión: distribución equitativa de la riqueza, con igualdad de oportunidades para los distintos segmentos de la población y promoción de la justicia y la cohesión social;
Creación de empleo y diversificación económica: apoyo al crecimiento de sectores económicos sostenibles con gran potencial para crear empleo, especialmente para los segmentos más pobres de la población;
Integridad ambiental: garantizar la integridad ambiental y de los ecosistemas para lograr sostenibilidad a largo plazo y resiliencia económica.
Capacidad
Buena gobernanza: transparencia, rendición de cuentas y participación pública durante la formulación, implementación, seguimiento y evaluación de políticas;
Desarrollo de recursos humanos: instituciones y acceso equitativo a la educación y la información para respaldar estrategias inclusivas de economía verde.
Políticas
Revitalización y diversificación de la economía: incentivos y desincentivos para nivelar el terreno de juego y fomentar la reasignación del gasto público y la inversión privada hacia actividades de economía verde;
Competitividad y acceso a los mercados: garantizar una mayor competitividad y acceso a los mercados para los productos y servicios de producción local, especialmente aquellos que mejoran la sostenibilidad de los sistemas mediante infraestructuras;
Eficiencia: promover el uso eficiente de los recursos para reducir costos y aumentar la autosuficiencia y la resiliencia, al tiempo que se crean empleos y oportunidades económicas;
Investigación y desarrollo: tecnologías y prácticas innovadoras respetuosas con el medio ambiente que faciliten un desarrollo verde y sostenible.
Herramientas
Formulación integrada de políticas: integrar las consideraciones ambientales, sociales y económicas a lo largo de todo el proceso de planificación;
Coordinación interministerial y procesos con múltiples partes interesadas: eliminar redundancias, conflictos de intereses y superposiciones entre distintos sectores y actores;
Indicadores de desarrollo sostenible: utilizar una contabilidad ambiental y económica integrada para medir los avances, aumentar la transparencia e informar la formulación y evaluación de políticas.
El informe deja claro que, en toda África, los gobiernos están formulando estrategias para impulsar el crecimiento de la economía verde, por ejemplo, en Ruanda, Etiopía, Sudáfrica, Mozambique, Kenia y Ghana.
Estas estrategias, desarrolladas mediante un proceso intergubernamental y respaldadas por estudios macroeconómicos detallados, ofrecen un marco para integrar la economía verde en la planificación nacional del desarrollo y cumplir los objetivos de desarrollo sostenible que se debaten actualmente en las Naciones Unidas.
Los beneficios de las inversiones verdes suelen percibirse a medio plazo, a medida que mejora el estado del medio ambiente y aumenta el bienestar humano general; por ello, es esencial planificar eficazmente las vías de desarrollo que se desean de manera colectiva.
Existen condiciones propicias y, aunque la implementación no es fácil, cada vez hay más pruebas —desde aldeas hasta naciones— de que es posible incorporar los principios de la economía verde en la planificación del desarrollo y de que ya se está haciendo. Esto ofrece lecciones para el resto del mundo, mientras los países reflexionan sobre sus prioridades de crecimiento e inversión en el período posterior a 2015.
Este artículo se publica en colaboración con Sustainable Cities Collective. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones.
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Autor: David Thorpe es consultor especial de Sustainable Cities Collective.
Imagen: Una niña que vende manzanas al borde de la carretera espera a sus clientes. REUTERS/Finbarr O’Reilly.


