¿Podrá América Latina capear la próxima tormenta económica?

¿Podrá América Latina capear la próxima tormenta económica?
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Hace cinco años, Guido Mantega, entonces ministro de Finanzas de Brasil, advirtió que Estados Unidos parecía haber iniciado una guerra internacional de divisas. Muchos compartían su opinión: cuando la Reserva Federal introdujo sus políticas de expansión cuantitativa, debilitó el dólar hasta tal punto que suscitó numerosas quejas de los mercados emergentes. De hecho, entró tanto dinero en países como Brasil —y otros destinos de mercados emergentes— que algunos gobiernos introdujeron medidas macroprudenciales para mantener bajo control esas entradas de capital.

Cómo cambian los tiempos. Hoy, los inversores de todo el mundo vuelven a preocuparse por la volatilidad cambiaria. También se preparan para posibles convulsiones en el ámbito de la formulación de la política monetaria. Pero lo que causa alarma no es la perspectiva de un dólar debilitado y una política de tipos de interés extremadamente expansiva en Estados Unidos. De hecho, ocurre justo lo contrario: como la Reserva Federal ha señalado que espera subir los tipos pronto, crece la inquietud por los efectos que un aumento repentino de los tipos de interés estadounidenses podría tener en los mercados emergentes.

Al fin y al cabo, hoy el capital ya no inunda América Latina como antes; en cambio, a medida que aumenta el optimismo sobre la solidez de la economía estadounidense, el dinero ha salido rápidamente de lugares como Brasil. Esto ha provocado que el real brasileño pierda un 30% de su valor frente al dólar en el último año, y que también se registren caídas importantes en otras monedas latinoamericanas.

Una rabieta por la reducción de estímulos de proporciones enormes

Esto plantea numerosos retos y preguntas de política económica para América Latina. Una de ellas es cómo afrontarán los ministerios de Finanzas y los bancos centrales de la región la perspectiva de unos tipos de interés más altos en Estados Unidos. En las últimas semanas, el Fondo Monetario Internacional ha advertido que cualquier medida de la Fed podría desencadenar una llamada «rabieta por la reducción de estímulos de proporciones enormes» —o un episodio de volatilidad del mercado para los activos de los mercados emergentes aún peor que la «rabieta por la reducción de estímulos» ocurrida hace un año, cuando la Fed empezó a hablar de poner fin gradualmente a sus políticas—.

Algunos optimistas esperan que aún pueda evitarse esta «rabieta por la reducción de estímulos de proporciones enormes» si la Fed comunica sus intenciones con antelación. Otros también esperan que América Latina esté mejor situada que la mayoría de los demás mercados emergentes para capear la tormenta. Sin embargo, la historia demuestra que los periodos de volatilidad del mercado suelen sacar a la luz debilidades en las políticas.

Y lo que hace que una posible «rabieta por la reducción de estímulos» resulte especialmente difícil para quienes diseñan las políticas —y potencialmente contagiosa— es que la estructura actual de los mercados financieros podría amplificar cualquier perturbación. En particular, la liquidez para negociar activos de mercados emergentes, como los bonos corporativos, se ha reducido drásticamente desde 2008, cuando los intermediarios financieros occidentales se vieron obligados a reducir sus actividades de creación de mercado para hacer frente a una regulación más estricta. Esto significa que cualquier venta repentina podría provocar oscilaciones de precios potencialmente descontroladas e indiscriminadas —al menos durante un tiempo—, lo que podría socavar la confianza de los inversores.

Demasiado lentos para reformar

Sin embargo, una segunda gran pregunta que pesa sobre la región se refiere a la naturaleza de las políticas nacionales. En la década pasada, América Latina recibió amplios elogios por el alcance de sus reformas estructurales; de hecho, una de las principales razones por las que los flujos de inversión internacional llegaban en masa a la región en 2010 era que sus economías parecían registrar un crecimiento sostenible. Sin embargo, hoy crece el escepticismo sobre la velocidad y la profundidad de las reformas en países como Brasil. En particular, como ha señalado el Fondo Monetario Internacional en informes recientes, el ritmo del cambio estructural parece haberse ralentizado considerablemente.

En realidad, los inversores estaban dispuestos a pasar por alto este retroceso en las políticas cuando los mercados estaban tranquilos y la región se beneficiaba de un impulso de la demanda procedente de la economía china. Pero ahora es evidente que la economía china está creciendo más despacio, y los inversores se muestran menos indulgentes. En otras palabras, el año que viene podría ser especialmente difícil para algunos gobiernos latinoamericanos si cometen errores de política económica. La pregunta clave, entonces, es si han aprendido las lecciones adecuadas del pasado y si pueden fortalecerse lo suficiente para resistir las perturbaciones si —o cuando— la Fed finalmente actúe.

El Foro Económico Mundial sobre América Latina 2015 se celebra en Riviera Maya, México, del 6 al 8 de mayo.

Autora: Gillian Tett es editora gerente para Estados Unidos del Financial Times

Imagen: Se ven nubes de tormenta sobre la ciudad de São Paulo el 26 de enero de 2010. REUTERS/Mario Miranda.

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