¿Puede la innovación resolver los desafíos más apremiantes de Asia Oriental?

¿Puede la innovación resolver los desafíos más apremiantes de Asia Oriental?
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Al observar el distrito central de negocios de Manila, me resulta fácil ver el progreso y sus efectos en la ciudad: calles concurridas, construcción de edificios altos, una economía impulsada por el consumo que se manifiesta en algunos de los centros comerciales más grandes del mundo y una vibrante cultura de 24 horas, impulsada en gran medida por el auge de la subcontratación de procesos empresariales (BPO). Durante los últimos cuatro años, el país ha experimentado un rápido crecimiento económico de alrededor del 5-7 % y su PIB seguirá prosperando debido a la prolongada caída de los precios del petróleo; además, la bolsa filipina cerró hace poco en un máximo histórico.

Sin embargo, en medio de este panorama de crecimiento general, es fácil olvidar que hay numerosas zonas de Filipinas donde resulta evidente de inmediato que sigue siendo un país en desarrollo. Se venden apartamentos de varios millones de dólares a solo unos kilómetros de barrios de chabolas urbanos, y una gran mayoría de las 7.107 islas aún carece de acceso a electricidad fiable, servicios financieros y preparación ante desastres. Aún queda bastante camino por recorrer antes de que el filipino común pueda experimentar los beneficios y las oportunidades de una economía emergente.

Esto se observa no solo en Filipinas, sino también en gran parte de Asia: desde Bangkok hasta Yakarta y Delhi.

De Silicon Valley a un mercado emergente

En noviembre de 2011, mi familia y yo decidimos volver a Filipinas después de casi 12 años en Estados Unidos, con la esperanza de ayudar a construir el ecosistema de innovación del país. La invitación de Manuel Pangilinan, director gerente de First Pacific, una sociedad de cartera de inversiones cotizada en bolsa, centrada en infraestructuras para Asia y con activos principalmente en Filipinas e Indonesia, me convenció de que el impacto que podría generar sería mayor si estuviera dentro del país y no fuera de él.

Como ingeniero, graduado de un MBA de Stanford y tras haber trabajado en equipos de I+D de algunas de las mayores empresas tecnológicas del mundo, tenía la impresión de que innovación era sinónimo de ampliar los límites de la tecnología. Con una oleada de aplicaciones móviles, software empresarial y dispositivos de alta tecnología, sería fácil pensar que esos serían los problemas que los emprendedores querrían resolver en todo el mundo. En gran medida es así, pero lo que me sorprendió fue que utilizan estas herramientas para resolver problemas apremiantes de sus comunidades locales y de la sociedad en general.

En marzo de 2012, con la dotación inicial del First Pacific Group, pusimos en marcha IdeaSpace, una fundación sin ánimo de lucro cuyo objetivo es inspirar, incubar e invertir en las ideas más prometedoras de ciencia y tecnología en Filipinas y en países emergentes. Me sorprendió descubrir que, en el primer grupo de solicitantes, formado por cerca de 700 equipos, una gran proporción de las solicitudes proponía utilizar la tecnología para resolver problemas de los mercados emergentes, como la preparación ante desastres, la seguridad, el transporte, el agua potable, la atención sanitaria asequible, el ahorro de tiempo y la energía distribuida.

Iniciativas de innovación empresarial en Asia

La innovación ha sido una de las principales palabras de moda en el mundo empresarial en los últimos años, y se ha extendido no solo entre las empresas de Silicon Valley, sino también entre las instituciones corporativas de Asia emergente. Recientemente, conglomerados han invertido en comercio electrónico: el conglomerado indonesio Lippo Group invirtió 500 millones de dólares para crear un centro comercial en línea llamado Matahari Mall y Philippine Long Distance Company invirtió 445 millones de dólares en Rocket Internet para desarrollar servicios de pago en línea centrados en mercados emergentes. Estos son ejemplos destacados de que, incluso en países emergentes de Asia, las empresas locales están apostando muchos recursos para protegerse de posibles fuerzas y agentes disruptores futuros, como los que se observan en Estados Unidos o Europa.

La historia del comercio electrónico en muchos de estos mercados dependerá no solo del crecimiento del grupo demográfico menor de 30 años, la penetración de la telefonía móvil y el acceso a Internet, sino también de cómo las economías se centren en la inclusión: las personas sin cuenta bancaria, sin tarjeta y sin conexión, teniendo en cuenta la necesidad de formar una población instruida y de disponer de energía fiable para alimentar los dispositivos y formar parte de la era de la información.

Infraestructura de impacto

Las oportunidades más apremiantes en los mercados emergentes surgen principalmente de la creación de infraestructuras básicas en el sistema. Hay tipos básicos de infraestructura de los que se disfruta en países más desarrollados y que pueden parecer un lujo en los emergentes. La salud, la educación, la energía, el agua, el transporte y la eficiencia son elementos clave de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas (ODS) y han puesto de relieve la necesidad de que los países fomenten también un entorno que aliente la innovación en estos sectores.

La pregunta sigue en pie: ¿están las mejores mentes emprendedoras del mundo tratando de pensar cómo resolver los mayores problemas del planeta? ¿Se está destinando capital en etapas iniciales a apoyar este tipo de empresas emergentes?

Aunque hay mucho empeño en ayudar a crear la próxima plataforma social digital, hay emprendedores y empresas que han comprendido el valor de abordar estos objetivos de desarrollo sostenible con mentalidad de empresa emergente: un enfoque muy preciso en construir negocios repetibles, escalables e impulsados por la tecnología. La motivación no es solo obtener subvenciones del gobierno o de organizaciones de ayuda, sino seguir los mismos indicadores de crecimiento estándar que una empresa de Silicon Valley. Esto es infraestructura de impacto: construir soluciones creativas para complementar, amplificar y superar las brechas de la infraestructura básica de una economía en desarrollo de manera escalable, asequible y sostenible.

En Filipinas hay varios conceptos prometedores en la intersección del impacto, la tecnología y la escalabilidad. Estos innovadores están encontrando soluciones a problemas característicos del modo de vida de una economía emergente, como la pobreza energética, la preparación ante desastres y la inclusión financiera.

Tomemos como ejemplo SALT.ph, una lámpara y cargador móvil que puede funcionar con dos cucharadas de sal y un vaso de agua. Aisa Mijeno, profesora de ingeniería, pasó un tiempo como voluntaria medioambiental en las montañas del norte de Filipinas. Experimentó de primera mano los desafíos que afronta la gran población del país que hasta hoy depende de lámparas de queroseno y no dispone de una fuente estable de electricidad. Se dio cuenta de que, a pesar de que algunas de estas zonas remotas tienen señal celular, no había forma de cargar los dispositivos móviles y, peor aún, no había manera de proporcionar luz por la noche para cocinar o para que los niños estudiaran. En el ámbito de la preparación ante desastres, Tudlo desarrolló una aplicación móvil para enseñar, informar y orientar, de modo que los ciudadanos puedan obtener la información adecuada antes, durante y después de las catástrofes.

Las empresas emergentes de servicios financieros son algunas de las más dinámicas en los mercados emergentes. Ha habido una oleada de actividad para crear plataformas dirigidas a quienes no tienen tarjeta ni cuenta bancaria. MePay busca facilitar la participación de la población sin tarjeta en las compras del comercio en línea. En el ámbito de los préstamos, Lenddo ofrece a los trabajadores acceso a préstamos mediante una puntuación crediticia basada en su red social.

Participar en el corredor de remesas es otra oportunidad de gran impacto que varias empresas emergentes locales e internacionales han intentado abordar. Se calcula que cada año llegan a Filipinas más de 20.000 millones de dólares en remesas de la diáspora de más de 10 millones de personas que viven fuera del país. Algunas empresas que buscan mejorar la eficiencia y la transparencia en el sector de las remesas son Coins.ph, un servicio basado en bitcoin que permite enviar dinero al instante mediante una aplicación móvil; Qwikwire, que permite a quienes trabajan en el extranjero pagar las facturas de servicios públicos y de hipoteca de sus seres queridos en casa mientras trabajan fuera del país; y Ayannah, una plataforma en línea centrada en ofrecer regalos y tarjetas de regalo. Las tres empresas han recibido rondas de financiación posteriores de fondos de capital riesgo con sede en Estados Unidos y Singapur.

El desafío

A medida que las economías crezcan y desarrollen su propia versión de un ecosistema de innovación, todas las partes interesadas —como el gobierno, el mundo académico, el sector privado, las organizaciones de ayuda, las entidades sin ánimo de lucro y los inversores— tendrán que definir qué es lo que más necesita la sociedad y cómo apoyar a los emprendedores y las empresas que intentan abordar estos desafíos. Puede que haya que hacer concesiones para equilibrar lo que parece ser un conflicto de intereses entre las tasas de rendimiento de los inversores y el potencial de impacto en el desarrollo de las ideas. Pase lo que pase, estos innovadores, que sienten en carne propia estos problemas del mundo real, seguirán encontrando soluciones para mejorar un poco sus propias vidas. ¿Quién dará un paso al frente para apoyar a estos innovadores que quieren resolver las necesidades más apremiantes del mundo? Esta pregunta sigue sin respuesta.

Autor: Earl Martin Valencia es presidente y cofundador de IdeaSpace Foundation y Young Global Leader.

Imagen: Residentes cargan sus teléfonos móviles con un generador después de que se cortara el suministro eléctrico debido a los daños causados por un terremoto en Buenavista, Bohol, el 16 de octubre de 2013, un día después de que un terremoto sacudiera el centro de Filipinas. REUTERS/Charlie Saceda

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