¿Cómo puede la industria ahorrar energía?

¿Cómo puede la industria ahorrar energía?
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Una investigación encargada por ABB confirma que la eficiencia energética sigue siendo una prioridad alta para los directivos industriales. De más de 300 encuestados en los sectores manufacturero y energético por la Economist Intelligence Unit (EIU), casi todos afirmaron que la eficiencia energética seguirá siendo un factor clave de éxito para sus empresas en las próximas dos décadas.

Pero tres cuartas partes de esos mismos directivos afirmaron que se enfrentaban a obstáculos para mejorar la eficiencia energética, y los datos de la EIU indican que estos obstáculos afectan a un número creciente de empresas.

Esto supone un problema por razones de competitividad industrial (los costes energéticos son elevados y van en aumento) y porque la eficiencia energética es la forma más eficaz de limitar nuestro impacto en el medioambiente. Puede que no resulte emocionante ni atractiva, pero reducir la cantidad de energía consumida para obtener la misma o una mayor producción es, sin duda, el enfoque más sostenible de todos.

Entonces, ¿cuánto margen tienen las empresas industriales para mejorar su eficiencia energética?

Lo primero que hay que señalar es que en los últimos 20 años se han logrado avances significativos en las industrias más intensivas en energía. Muchos productores de la industria siderúrgica, que es el principal consumidor industrial de energía, han reducido drásticamente su consumo al pasar de los altos hornos al proceso eléctrico, que utiliza solo la mitad de energía.

Sin embargo, entre los productores que emplean el proceso eléctrico existen amplias variaciones nacionales y regionales; por ejemplo, el consumo en China, Rusia, Ucrania y Brasil es de 1,5 a 2 veces superior al de Japón. El potencial de ahorro energético adicional se estima en torno al 40 %, o 250 millones de toneladas equivalentes de petróleo (Mtep), lo que equivale al consumo energético de Francia o Brasil.

Consideraciones similares se aplican a la industria del cemento, el tercer mayor consumidor industrial de energía. Si los principales países productores alcanzaran la misma eficiencia energética que los mejores del mundo (México, Alemania y Estados Unidos), el consumo energético industrial en su conjunto disminuiría un 20 %, o 50 Mtep.

Según la encuesta de la EIU, los tres principales obstáculos a la inversión en eficiencia energética son la falta de un caso financiero claro, la falta de fondos para grandes inversiones en infraestructuras y la falta de información útil sobre las opciones de eficiencia energética.

De las empresas encuestadas, el 28 % afirmó que, en épocas de recursos limitados, las compañías debían elegir entre destinar capital a medidas que ahorraran dinero y aquellas que ofrecieran oportunidades de crecimiento. Esto sugiere que muchas empresas no aprecian plenamente que ser más eficientes puede generar una ventaja competitiva, que a su vez conduce a un mayor beneficio.

Según la encuesta, aunque la información sobre los beneficios de las inversiones en eficiencia energética había mejorado, el 71 % de las empresas coincidió en que «las industrias necesitan parámetros de referencia más claros sobre lo que constituye la eficiencia energética» en sus sectores. Entre los parámetros internos anteriores figura la comparación de plantas de distinta antigüedad para calibrar el valor de las inversiones.

Es difícil tomar las decisiones correctas en materia de eficiencia de recursos si no hay acuerdo sobre los parámetros de referencia y las empresas temen perder oportunidades de crecimiento.

A partir de estos hallazgos, diría que está claro que las industrias deben esforzarse más por dar a conocer las oportunidades que ofrece la eficiencia energética. También necesitamos seguir invirtiendo en tecnología y trabajar con los políticos para garantizar un entorno regulatorio que aspire a la previsibilidad y la claridad.

Los resultados a los que se hace referencia en este artículo pueden consultarse en Trends in global energy efficiency, que incluye un libro blanco de la Economist Intelligence Unit (EIU) basado en una encuesta a 317 altos directivos industriales, así como una investigación de Enerdata.

Autor: Ulrich Spiesshofer es consejero delegado del grupo de tecnología de energía y automatización ABB, con sede en Zúrich.

Imagen: Vapor se eleva de la acería de la empresa alemana ThyssenKrupp AG en Bruckhausen, 2 de octubre de 2012. REUTERS/Ina Fassbender

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