A pesar del notable crecimiento de la India en las últimas décadas, el país sigue representando casi una cuarta parte de todos los niños que mueren antes de cumplir cinco años en el mundo. Esto no se debe únicamente a que la India tenga un elevado número de nacimientos. La tasa de mortalidad de menores de cinco años es de 61 por cada 1.000 nacidos vivos, muy superior a la de Bangladesh y Nepal. La mayoría de estas muertes, tanto en la India como en el resto del mundo, se deben a causas totalmente prevenibles o tratables, como la diarrea, la neumonía y la desnutrición, que es la causa subyacente de un tercio de todas las muertes infantiles.
La desnutrición afecta la vida de millones de niños en la India. Casi la mitad sufre desnutrición crónica (o retraso del crecimiento) y más del 70 % de las mujeres y los niños presenta deficiencias nutricionales graves, como anemia. La desnutrición crónica puede tener consecuencias que duran toda la vida, como un peor rendimiento escolar y menores ingresos. Esto tiene enormes implicaciones no solo para el bienestar individual, sino también para la economía, en términos de menor productividad, y para la nación, en forma de un desarrollo social deficiente.
Existen razones importantes por las que el crecimiento económico no se ha traducido en una mejor salud y nutrición. Sus beneficios tienden a llegar primero a un segmento más reducido de la población, lo que significa que millones de hogares siguen en la pobreza y no pueden permitirse dietas nutritivas. Otros pueden carecer de conocimientos y prácticas adecuadas en materia de nutrición. Las desigualdades de riqueza, género y casta hacen que los niños más pobres sean los más expuestos al riesgo de desnutrición. En resumen, el crecimiento económico ha distado mucho de ser inclusivo y, junto con desigualdades profundamente arraigadas, no ha logrado mejorar los resultados sociales.
Sin embargo, la desnutrición no es insuperable. Países como Brasil y Perú han demostrado que el compromiso del gobierno puede marcar una enorme diferencia. El reciente Informe del Barómetro de la Nutrición, elaborado por Save the Children y World Vision, muestra el importante papel de los compromisos políticos, jurídicos y financieros de los gobiernos. El Barómetro revela un compromiso y unos resultados débiles para la India.
El gasto en salud pública, tanto como porcentaje del presupuesto gubernamental como en términos per cápita, sigue siendo bajo para un país de ingreso medio con grandes necesidades.
La aplicación del principal programa en materia de salud y nutrición, los Servicios Integrados de Desarrollo Infantil (ICDS, por sus siglas en inglés), ha sido desigual en todo el país y se le ha criticado por no llegar a los niños muy pequeños de entre 0 y dos años, periodo de crecimiento crucial.
El seguimiento de la nutrición es especialmente deficiente. La última encuesta de base poblacional se realizó en 2005-2006, lo que dificulta el seguimiento de los cambios recientes en los resultados de salud y nutrición en todo el país. No obstante, lo que sabemos a partir de la última Encuesta Nacional de Salud Familiar es que los resultados en salud y nutrición varían considerablemente entre estados. Estados del sur, como Kerala y Tamil Nadu, presentan resultados muy superiores a la media nacional, mientras que las tasas de mortalidad y desnutrición en otros estados son similares a las de los países de bajos ingresos de África. Así pues, aunque existen casos de éxito en gran parte de la India, hay niveles inaceptables de privación en otras zonas.
Hay indicios recientes de que el gobierno está intensificando los esfuerzos para combatir la desnutrición. Entre ellos figura el anuncio de triplicar los recursos destinados a la reforma del ICDS. El gobierno también ha participado en foros de alto nivel sobre la lucha por la supervivencia infantil y contra el hambre en el mundo. Si bien estas son señales prometedoras, es esencial que se traduzcan en acciones y recursos adecuados para mejorar la salud y la nutrición de los niños.
Los beneficios de contar con niños sanos y bien nutridos van mucho más allá de sus familias y comunidades. En conjunto, pueden desencadenar un círculo virtuoso de buena salud y nutrición, crecimiento económico y desarrollo social. Es una de las vías por las que podría producirse la transformación social tan necesaria en la India, lo que garantizaría oportunidades justas y prometedoras para las generaciones futuras.
Autora: Jasmine Whitbread es directora ejecutiva de Save the Children International. Asiste al Foro Económico Mundial sobre la India 2012.
Imagen: personas levantan las manos para recibir alimentos en la aldea de Alampur, India. REUTERS/Krishnendu Halder



