¿Puede China convertirse en un gigante amable?

¿Puede China convertirse en un gigante amable?
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Era inevitable que el ascenso económico de China sacudiera en cierta medida el orden geopolítico, pero aún está por ver si ese cambio se percibirá como un riesgo o como un desafío.

A medida que China sigue creciendo, su competitividad frente a Estados Unidos se hace cada vez más patente. Quizás uno de los mejores ejemplos fue cuando el presidente Obama calificó recientemente a China de “adversario” de EE. UU.

Ian Bremmer, editor de What’s Next? Essays on Geopolitics that Matter, tuvo bastante que decir sobre el tema cuando visitó la Cumbre sobre la Agenda Global del Foro Económico Mundial en Dubái. “Existe el riesgo de que el ascenso de China trastoque el orden establecido… La próxima década verá a China crecer mucho más rápido que la anterior.”

¿Es China un Goliat en crecimiento que amenaza la prosperidad de sus socios comerciales? Quizás no. Wu Xinbo, profesor de la Universidad de Fudán, República Popular China, sostiene que el problema no es el crecimiento de China, sino cómo percibimos ese crecimiento. “El ascenso de China no es el riesgo; lo que supone un desafío es la forma en que otros reaccionan ante él.”

Algunos sostendrían que la situación actual no ha ayudado a que el crecimiento de China se vea en la luz positiva que Wu Xinbo considera posible. En el pasado, China dependía demasiado de los capitales de inversión japoneses como para que surgiera un conflicto entre ambos países. Wu Xinbo ha señalado que la reciente amenaza de acción militar por un grupo de islas en el mar de la China Oriental responde más bien al creciente nacionalismo entre dos Estados con una importante historia en común.

Cada moneda tiene dos caras. Si bien el mundo puede observar a China con cierta preocupación por su rápido crecimiento, es posible que China esté preocupada por el malestar económico en Occidente. El escenario ideal sería que ambas partes del planeta crecieran al unísono, porque ello traería consigo una competencia más intensa y, inevitablemente, un crecimiento más fuerte.

Autor: Oliver Cann es director asociado de Relaciones con los Medios del Foro Económico Mundial

Imagen: Vista de una obra de construcción en Shanghái REUTERS/Aly Song

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