Por qué importa la investigación científica básica: 6 premios Nobel lo explican

Scientific research can't solely be driven by short-term profit.
Scientific research can't solely be driven by short-term profit.Image: Shutterstock
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  • La investigación científica básica sustenta muchos de los descubrimientos más transformadores del mundo.

  • Está cada vez más bajo presión a medida que se reducen los fondos y se evalúa la investigación por su impacto a corto plazo, en lugar de por los descubrimientos a largo plazo.

  • Premios Nobel de Economía y de ciencias de la vida explican por qué la investigación básica sigue siendo esencial para el progreso científico, el crecimiento económico y el bienestar humano.

La investigación fundamental está sometida a una presión creciente. A medida que se reducen los fondos y la innovación se evalúa cada vez más por su impacto a corto plazo, resulta más difícil sostener la investigación impulsada por la curiosidad y aquella cuyos horizontes son largos e inciertos.

Sin embargo, muchos de los avances que más profundamente han dado forma a las sociedades modernas surgieron sin tener en mente una aplicación inmediata. En el siglo XX, la investigación fundamental condujo a descubrimientos como el primer gen humano del cáncer y la síntesis de la penicilina, mientras que ideas económicas fundamentales transformaron nuestra comprensión del crecimiento, los incentivos y la innovación y generaron efectos sociales de gran alcance mucho antes de que se entendieran todas sus implicaciones.

Ante la creciente presión sobre la investigación básica, premios Nobel de Economía y de ciencias naturales explican por qué la investigación impulsada por la curiosidad sigue siendo fundamental para el progreso científico, el crecimiento económico a largo plazo y el bienestar humano.

Peter Howitt, doctor

Premio del Banco de Suecia en Ciencias Económicas en memoria de Alfred Nobel, 2025

Profesor emérito, Universidad de Brown, EE. UU.

La ciencia básica va de la mano del progreso tecnológico, la fuente última del crecimiento económico. Necesitamos saber no solo qué funciona (la tecnología), sino también por qué funciona (la ciencia). Cuando sabemos por qué, podemos seguir construyendo sobre los conocimientos previos para descubrir qué más funciona.

Además, como muchos aprendimos del gran historiador económico Nathan Rosenberg, averiguar qué funciona a menudo nos enseña por qué. Es decir, los avances científicos suelen surgir al abordar problemas empresariales prácticos, como cuando Pasteur hizo los descubrimientos que sentaron las bases de la medicina moderna y la microbiología mientras buscaba soluciones al problema de la putrefacción en el negocio vinícola de su familia, o cuando Penzias y Wilson descubrieron la radiación cósmica de fondo que corroboró la teoría del big bang sobre el origen del universo mientras exploraban la posibilidad de las comunicaciones por satélite para la corporación AT&T. En resumen, el progreso económico sin ciencia es tan probable como ganar una maratón con una sola pierna.

Thomas R. Cech, doctor

Premio Nobel de Química, 1989

Profesor distinguido, Universidad de Colorado en Boulder, EE. UU.

La investigación en ciencia básica, que prefiero llamar «ciencia del descubrimiento», es sumamente importante en el campo biomédico. Es la fuente de prácticamente todos los descubrimientos transformadores. Un momento, podría decir alguien: ¿no es la investigación clínica la que ha mejorado nuestros tratamientos contra el cáncer, las enfermedades cardíacas y las enfermedades metabólicas? Sí, la investigación médica es fundamental. Pero es la investigación orientada al descubrimiento la que abre campos completamente nuevos, porque los científicos básicos eligen organismos experimentales que les permiten observar la biología con mucha más facilidad que si estudiaran a los seres humanos. Y, como toda forma de vida está conectada a través de la evolución, los estudios de organismos simples suelen esclarecer características aplicables a los seres humanos.

Por ejemplo, los estudios del diminuto gusano nematodo transparente revelaron tanto la muerte celular programada, hoy un paradigma importante en el cáncer, como los pequeños ARN interferentes, que se han convertido en terapias que salvan vidas. El animal de estanque Tetrahymena nos proporcionó la telomerasa, cuya versión humana está relacionada con el envejecimiento y el cáncer. Y las bacterias nos han proporcionado la edición genética CRISPR, que promete un enfoque completamente nuevo para tratar enfermedades genéticas. La investigación básica sobre organismos simples seguirá impulsando la biomedicina en el futuro, como lo ha hecho en el pasado.

Sir Oliver Hart, doctor

Premio del Banco de Suecia en Ciencias Económicas en memoria de Alfred Nobel, 2016

Profesor, Departamento de Economía, Universidad de Harvard, EE. UU.

El matemático G. H. Hardy dijo célebremente que nunca había hecho nada útil. Pero se equivocaba. Más tarde, se descubrió que su trabajo en matemáticas puras tenía muchas aplicaciones que él no había previsto. Y por eso la investigación básica es tan importante. Las personas se apoyan en ella de maneras imprevisibles que conducen a descubrimientos prácticos capaces de cambiar la vida de todos. Basta pensar en el impacto del descubrimiento de la estructura del ADN.

El valor de la investigación básica es una de las razones por las que las universidades son importantes. Es donde se lleva a cabo la mayor parte, y hay una razón para ello. No se debe a que el sector público tenga una perspectiva a largo plazo en comparación con el sector privado. Más bien, se debe a que la investigación básica no puede ni debe patentarse, ya que su valor reside en que todo el mundo tenga acceso a ella. Como resultado, no es fácil ganar dinero con la investigación básica; solo con sus aplicaciones. Dado el papel vital que desempeñan las universidades al apoyar la investigación básica, recortar su financiación, algo tan de moda en estos días, es sumamente cortoplacista y perjudicial. Sus efectos perdurarán mucho tiempo.

A. Michael Spence, doctor

Premio del Banco de Suecia en Ciencias Económicas en memoria de Alfred Nobel, 2001

Profesor emérito Philip H. Knight y miembro sénior de la Hoover Institution, Escuela de Posgrado de Negocios de Stanford, EE. UU.

La investigación en ciencia básica se refiere a la indagación científica cuyo objetivo es comprender los diversos aspectos del mundo en que vivimos. No se centra específicamente en productos, sus aplicaciones prácticas son desconocidas e impredecibles y, a menudo, ofrece beneficios potenciales a muy largo plazo en forma de futuros productos y servicios. Por ello, por lo general no la llevan a cabo empresas o inversores que buscan rentabilidad. Normalmente se financia con fondos públicos, y sus resultados se publican y están al alcance de todos. En otras palabras, la investigación no es propiedad exclusiva de nadie.

Su importancia tiene dos aspectos. Los seres humanos tendemos a sentir curiosidad y a querer comprendernos a nosotros mismos y nuestro entorno, por lo que satisface una necesidad humana básica. En segundo lugar, la investigación básica y los estudiantes que reciben formación para realizarla crean la base creciente sobre la que las empresas y los inversores desarrollan muchos productos y servicios nuevos y valiosos. La investigación que condujo al descubrimiento de la estructura del ADN es un buen ejemplo.

Sir Chris Pissarides, doctor

Premio del Banco de Suecia en Ciencias Económicas en memoria de Alfred Nobel, 2010

Profesor Regius de Economía, Escuela de Economía y Ciencia Política de Londres

Como seres humanos, queremos ser felices, tener buena salud y llevar una vida variada. Desde pequeños buscamos satisfacer nuestra curiosidad, descubrir algo nuevo y relacionarnos con los demás. Antes no era así. Durante miles de años, las únicas preocupaciones de la humanidad fueron la comida y el refugio. Este cambio se produjo gracias al crecimiento económico sostenido impulsado por la tecnología, que hoy vemos en la maquinaria industrial, los electrodomésticos de nuestras cocinas y nuestros ordenadores. Pero estos avances no aparecieron de repente: solo pudieron descubrirse porque sus inventores se apoyaron en los hombros de los gigantes de la ciencia básica.

Gran parte de la investigación básica no conduce a ninguna parte. Cuando murió Einstein, su escritorio estaba lleno de papeles con apuntes. No todos escondían ideas nuevas e importantes. Pero, de vez en cuando, una mente brillante encuentra una aplicación y convierte la ciencia básica en herramientas prácticas sencillas que todos entendemos y usamos para mejorar nuestra vida. Sin la ciencia básica, seguiríamos preocupándonos por la comida y el refugio; es triste que algunas personas en el mundo aún no puedan disfrutar de los frutos de sus asombrosos descubrimientos.

Victor Ambros, doctor

Premio Nobel de Fisiología o Medicina, 2024

Titular de la cátedra Silverman de Ciencias Naturales y profesor de Medicina Molecular, Facultad de Medicina de la Universidad de Massachusetts, EE. UU.

La naturaleza nos presenta misterios interminables que despiertan nuestra curiosidad y nos llevan a aplicar las herramientas de la ciencia para comprenderlos. Esto conduce a nuevos conocimientos sobre el funcionamiento de la naturaleza, que a su vez nos permiten inventar herramientas, medicamentos y materiales novedosos que mejoran la vida de las personas. La historia de la ciencia demuestra que la investigación básica impulsada por la curiosidad conduce invariablemente a conocimientos nuevos, útiles e inesperados que los ingenieros pueden convertir en innovaciones progresivas.

Este proceso se da en todos los campos de la ciencia. Entre los ejemplos de la biología figuran los estudios sobre el desarrollo de los nematodos, que condujeron a nuevas terapias y a una nueva comprensión del cáncer, y los estudios sobre la alimentación del monstruo de Gila, que dieron lugar a revolucionarios medicamentos nuevos para perder peso. En este momento, en los siete continentes, los científicos plantean preguntas, recopilan datos y logran avances que aportan una comprensión fundamentalmente nueva de nuestro mundo y de nosotros mismos. Esta empresa continuará —¡y debería continuar!— indefinidamente, porque aún queda mucho por aprender sobre la naturaleza, y lo que aprendamos nos salvará. La investigación en ciencia básica aporta esperanza a la condición humana.

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