A medida que las empresas tecnológicas comienzan a arraigar y crecer en África, creo que tenemos una oportunidad de cambiar vidas, forjar comunidades y construir el continente.
En un mundo en el que podemos tener lo que queramos, hacer lo que queramos y ser lo que queramos, nos enfrentamos al desafío de responder a las siguientes preguntas: ¿qué queremos? ¿Qué tipo de África queremos construir?
Lo que queremos es mejorar la situación de África. Y cuando decimos que nos comprometemos a crear un mundo más inclusivo, lo que queremos decir es que deseamos construir un mundo en el que todas las personas puedan soñar y hacer realidad esos sueños.
Las empresas tecnológicas están en una posición única para dar forma al empoderamiento económico y social de África. Tienen la capacidad de crecer y escalar de forma exponencial. El mismo número de productos que antes requeriría cientos de tiendas físicas para distribuirse puede ahora llegar a los clientes a través de una única plataforma de comercio electrónico. Millones de personas sin cuenta bancaria pueden ahora enviar y recibir dinero a través de sus teléfonos móviles. La información que antes solo era posible distribuir a nivel local puede ahora difundirse por todo el continente. Hoy es posible acceder a la educación con nada más que un ordenador portátil y una conexión a internet.
Los posibles beneficios para los comerciantes locales son incalculables. Para el africano medio, también podría traducirse en más empleos, salarios más altos y mejores condiciones de vida.
Esto podría requerir una reinvención del comercio electrónico para imitar más de cerca el comercio tradicional en África, así como un impulso para llevar a los comerciantes informales a la era digital. También podría significar distribuir contenidos en lenguas locales en la web o utilizar internet para enseñar competencias a la joven fuerza laboral de África.
Lo que me entusiasma de estas posibilidades es que no son simplemente oportunidades para hacer las cosas bien, sino también para hacer el bien.
Además, las empresas tecnológicas se han vuelto considerablemente más baratas de poner en marcha. Esto representa otra gran oportunidad para el africano medio, que quizá no tenga acceso a financiación. Ahora solo necesita un ordenador, internet y espíritu emprendedor para empezar y, con el tiempo, generar empleo para otros.
La tecnología de la información es una de las pocas áreas en las que África no está demasiado rezagada respecto al resto del mundo. Las herramientas y competencias necesarias para ser innovadores y transformadores no están fuera de nuestro alcance. Aún no hemos construido el Amazon, Google o PayPal de África, pero todas estas empresas surgieron en los últimos 20 años, así que quizá nuestras propias versiones están a punto de nacer.
Debido al carácter único de África, espero que las empresas tecnológicas del continente tengan un aspecto y un funcionamiento distintos a los de otras partes del mundo, aunque su impacto será igual de grande. Y, esencialmente, de nuevo por el contexto africano, probablemente serán las empresas que más hagan por mejorar el bienestar social y económico del pueblo africano.
Deberíamos entusiasmarnos con lo que el futuro de la innovación tecnológica hará por África.
Autor: Esi Cleland es directora ejecutiva de AfroChic, Ghana, y Global Shaper del Foro Económico Mundial.
Imagen: Jeremiah Murimi, estudiante keniano de ingeniería eléctrica, muestra cómo un «cargador inteligente» conectado a una bicicleta alimenta un teléfono móvil en la Universidad de Nairobi, 27 de julio de 2009.


