El aumento de la desigualdad de ingresos en Estados Unidos desde finales de los años setenta es un hecho bien documentado, pero las razones de ese aumento aún no se comprenden bien. Entre los posibles factores se encuentran el cambio tecnológico sesgado hacia las competencias, la globalización, la llegada de los robots y una razón cada vez más popular: el incremento de las «rentas» en la economía estadounidense.
En el lenguaje de la economía, las rentas son rendimientos adicionales que superan lo que cabría esperar en un mercado competitivo. Un nuevo estudio de Jason Furman, presidente del Consejo de Asesores Económicos del Presidente, y Peter Orszag, antiguo director de la Oficina de Gestión y Presupuesto y actual vicepresidente de Citigroup Inc., aporta indicios de que las rentas no solo han aumentado, sino que constituyen una explicación fundamentalmente importante de la creciente desigualdad.
El análisis de Furman y Orszag se centra en la idea de que la empresa, en la que trabajan los empleados, desempeña un papel importante en el nivel de desigualdad de ingresos. Un número de estudios de investigación publicados en los últimos años concluyen que una parte importante del aumento de la desigualdad de ingresos se debe a una mayor desigualdad entre empresas. Si bien parte de la desigualdad creciente responde a factores relacionados con las características de los trabajadores, como el nivel educativo o la afiliación sindical, una proporción considerable también se debe a las características de las empresas en las que trabajan.
Una posible explicación de por qué algunas empresas se distancian de otras es el aumento de las rentas que estas empresas captan. Con datos de McKinsey Corporate Analysis, Furman y Orszag examinan la distribución de los rendimientos del capital invertido entre empresas y constatan una dispersión elevada y creciente de dichos rendimientos. La proporción entre los rendimientos del percentil 90 y los del percentil 50 fue en su día de alrededor de 3 a 1; hoy se acerca a 10 a 1. Pero el nivel de rendimiento es bastante alto incluso para empresas situadas muy por debajo de la cima: alrededor del 30 por ciento en las empresas del percentil 75. Este tipo de rendimientos y su distribución son un indicio del aumento de las rentas y de la captación de dichas rentas por parte de las empresas líderes.
Pero estas rentas no necesariamente pasan todas a los propietarios de la empresa. De hecho, para que el aumento de las rentas sea un factor importante de la creciente desigualdad de ingresos, es necesario que se compartan con los trabajadores de esas empresas. Furman y Orszag señalan que, para que esto sea cierto, debe existir una fricción considerable en el mercado laboral. Y hay bastante evidencia a favor de esta idea: los dos economistas señalan el abundante número de investigaciones recientes que muestran un descenso de las transiciones de un empleo a otro. La fuente exacta de este dinamismo decreciente aún no está clara, aunque hay indicios de que la disminución de la demanda de mano de obra es la causante.
Si bien la evidencia está lejos de ser concluyente, un mayor poder de mercado podría ayudar a explicar el aumento de las rentas, así como la disminución de la demanda de trabajo. Junto con el mercado de productos, las fricciones en el mercado laboral generan rentas. Si una empresa tiene poder monopsónico , por ejemplo, da lugar a que las empresas contraten a menos trabajadores de los que serían óptimos para toda la economía. Un mayor poder de mercado y las rentas son también posibles razones de la caída de la proporción del ingreso que percibe el trabajo.
Como Furman y Orszag dejan claro en varias ocasiones a lo largo del artículo, la historia aquí presentada está lejos de ser concluyente. La evidencia de cada eslabón individual de la cadena aún no es sólida, y profundizar en las distintas áreas de investigación es fundamental. Dar más protagonismo a las rentas en el estudio de la desigualdad de ingresos plantea numerosas preguntas interesantes.
Este artículo se publica en colaboración con Washington Center for Equitable Growth. La publicación no implica el respaldo de las opiniones por parte del Foro Económico Mundial.
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Autor: Nick Bunker es analista de políticas del Washington Center for Equitable Growth.
Imagen: Se muestra una vivienda en alquiler. REUTERS/Mike Blake.

