África no solo necesita más startups. Necesita formas de ayudar a sobrevivir a las empresas viables

Viable enterprises shut when owners relocate, retire, burn out or face personal shocks.
Viable enterprises shut when owners relocate, retire, burn out or face personal shocks.Image: Getty Images/iStockphoto
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  • El cierre frecuente de pequeñas empresas africanas amenaza el tejido empresarial del que depende el continente.

  • Con la infraestructura adecuada, el capital de la diáspora africana podría canalizarse hacia pequeñas empresas que necesitan continuidad.

  • Reforzar la «infraestructura de confianza» es fundamental para traspasar empresas que dependen en gran medida de que sus propietarios desempeñen múltiples funciones.

Puse en marcha un negocio de cuidado de niños en Lagos, Nigeria, cuando tenía 16 años y acababa de terminar la secundaria. Reuní a unas amigas, acordamos unas reglas básicas y anunciamos nuestros servicios a los padres de nuestra urbanización. El negocio funcionó en parte porque había demanda, pero sobre todo porque había confianza. Los padres nos conocían, conocían a nuestras familias y sabían quién debía rendir cuentas.

Unos meses después, me fui de Lagos a Acra, Ghana, para empezar la carrera universitaria. En lugar de dejar que el negocio desapareciera, se lo traspasé a mi hermana menor. Ella siguió llevándolo con éxito hasta que también se marchó a la universidad. En aquel momento, no pensé que se tratara de un traspaso de negocio. Pero eso fue precisamente lo que ocurrió. El negocio sobrevivió porque la confianza que lo sostenía también perduró.

Años más tarde, después de estudiar y trabajar en el extranjero, regresé a Nigeria y quise amueblar mi apartamento a bajo costo. Empecé a recorrer páginas locales de «cosas que ya no necesito», donde la gente vende artículos del hogar, a menudo antes de mudarse al extranjero. Entre sofás, refrigeradores y somieres, empecé a fijarme en otra cosa: hornos industriales, bandejas para pan, mezcladoras comerciales, congeladores y equipos de peluquería.

No eran simples vaciados de viviendas. Algunos anuncios mostraban los restos de pequeñas empresas que estaban desmantelándose. En un caso, los anuncios parecían indicar que una pequeña panadería cerraba porque su propietario se marchaba del país. El negocio no se vendía como empresa en funcionamiento. Sus activos se desguazaban y se vendían pieza por pieza.

Poco después, me encontré en una situación parecida. Volví a dejar Nigeria para seguir estudiando y cerré una pequeña consultora que había atendido a clientes de África, la UE y el Reino Unido. No había fracasado en términos comerciales. Simplemente no se podía traspasar.

Un patrón de interrupciones

Es un problema del que se habla poco, pero que tiene consecuencias importantes. En Nigeria y otras economías marcadas por una elevada migración y empresas que dependen de sus fundadores, los propietarios suelen cerrar negocios viables cuando se mudan, se jubilan, se agotan o afrontan crisis personales. El resultado no es solo la pérdida de los ingresos de un emprendedor. También puede suponer la pérdida de empleos, la ruptura de relaciones con proveedores, el abandono de redes de clientes y un descenso de la actividad económica local.

Gran parte del debate sobre el emprendimiento en África se centra en ayudar a la gente a crear empresas. Eso sigue siendo importante. Pero muchas economías también necesitan sistemas más sólidos que ayuden a las empresas existentes a sobrevivir a las transiciones.

En Nigeria, las microempresas y las pequeñas y medianas empresas son fundamentales para la economía. Según PwC, que cita una encuesta nacional de 2021, estas empresas representan el 96.9% de los negocios, el 87.9% del empleo y el 46.32% del PIB. Sin embargo, muchas siguen dependiendo profundamente de sus fundadores. Sus registros pueden ser informales. Sus procesos pueden no estar documentados. Las relaciones con clientes y proveedores pueden existir principalmente en la cabeza del propietario. Cuando este se marcha, puede que la empresa no tenga una vía práctica para continuar.

El potencial de la diáspora

Al mismo tiempo, la historia de la migración tiene otra cara. Las comunidades de la diáspora africana en todo el mundo suelen mantener fuertes vínculos financieros y emocionales con sus mercados de origen. Las remesas siguen siendo una fuente importante de financiación externa: el Banco Mundial estimó que las remesas al África subsahariana alcanzaron unos 54.000 millones de dólares en 2023, y Nigeria representó aproximadamente un tercio de esos flujos.

Sin embargo, las remesas se destinan principalmente al consumo, la educación, la atención sanitaria, la vivienda y el apoyo familiar. Estos flujos son vitales, pero por lo general no están estructurados para preservar empresas en funcionamiento. La cuestión es si parte del capital de la diáspora podría vincularse de manera más formal y segura a pequeñas empresas viables que necesitan continuidad.

Un posible modelo procede del emprendimiento mediante adquisiciones, o ETA, por sus siglas en inglés. En el modelo tradicional de fondo de búsqueda, un emprendedor reúne capital para buscar, adquirir y gestionar una empresa privada ya existente. El Estudio de fondos de búsqueda de Stanford de 2024analiza 681 fondos de búsqueda constituidos en Estados Unidos y Canadá desde 1984, y describe el modelo como una vía para convertirse en propietario y operador de una empresa privada.

Pero los mercados africanos no pueden limitarse a copiar el modelo estadounidense de fondos de búsqueda. Para empezar, el tamaño de las operaciones es distinto. El estudio de Stanford señaló un precio de compra mediano reciente de 14.4 millones de dólares para las empresas adquiridas mediante fondos de búsqueda. En muchos contextos africanos de traspaso de pequeñas empresas, el valor pertinente de la operación puede ser mucho menor. Mi trabajo inicial de dimensionamiento del mercado en Nigeria se centra en un posible rango de adquisición de unos 10.000 a 50.000 dólares.

Crear infraestructura de confianza

Eso cambia la economía de todo el proceso. La diligencia debida debe ser mucho más barata. La verificación debe ser práctica. Los procesos legales deben ser lo bastante sencillos para las transacciones pequeñas. La financiación debe funcionar entre distintas monedas. Y, como muchos compradores podrían estar fuera del país, el sistema debe resolver los problemas de distancia, confianza y rendición de cuentas. Lo que hace falta no es solo un mercado, sino infraestructura de confianza.

Esa infraestructura podría incluir anuncios verificados, perfiles empresariales estandarizados, seguimiento financiero básico, referencias de clientes y proveedores, visitas a las instalaciones, plantillas legales, mecanismos de depósito en garantía y contables, abogados y tasadores acreditados. En las empresas más informales, los estados financieros retrospectivos quizá no basten. Una verificación prospectiva —por ejemplo, hacer un seguimiento de los ingresos mediante pagos digitales o sistemas de punto de venta durante un período definido— podría ser más útil que intentar reconstruir registros históricos imperfectos.

También está el problema de la dependencia del propietario. En muchas pequeñas empresas, el propietario no es solo el accionista. También es vendedor, operador, contable, negociador y garante de la reputación. Por tanto, cualquier modelo de traspaso debe incluir períodos de transición, documentación de la gestión, pagos escalonados, alianzas con operadores locales o funciones de asesoría para el vendedor. El objetivo no es alcanzar una certeza perfecta, sino generar suficiente confianza para que se realicen transacciones responsables.

Si se desarrolla bien, la infraestructura para traspasar pequeñas empresas podría movilizar capital de la diáspora, preservar empleos y redes de proveedores y clientes, y permitir que los fundadores se retiren con dignidad en lugar de desmantelar lo que han construido. También podría abrir nuevas vías para emprender al regresar: en vez de empezar de cero, los inversores de la diáspora y los operadores locales podrían adquirir empresas que ya prestan servicios a sus comunidades.

Los gobiernos tienen un papel que desempeñar, pero no necesitan construirlo todo por sí mismos. Podrían mejorar los registros empresariales, respaldar los registros financieros digitales, aclarar los procedimientos de traspaso, facilitar mecanismos seguros de depósito en garantía, reducir las trabas a los cambios de titularidad de pequeñas empresas y colaborar con plataformas privadas, bancos, bufetes y organismos de apoyo a las pymes.

África no solo necesita que nazcan más empresas. Necesita que sobrevivan más de sus empresas viables. Una panadería no debería desaparecer porque su propietario emigre. Una clínica no debería cerrar porque su fundador se jubile. Una escuela, un taller o un pequeño fabricante no deberían acabar reducidos a anuncios de activos porque no se encontró un comprador de confianza. La prioridad actual del desarrollo de las pymes es la continuidad empresarial: ayudar a que las buenas empresas sobrevivan a sus fundadores.

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