¿Cómo puede adaptarse a una economía del ‘compartir’?

¿Cómo puede adaptarse a una economía del ‘compartir’?
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No se detenga ahora a respirar.

Las recesiones son conocidas por dar lugar a nuevas ideas e imperios que renacen como el ave fénix de las llamas. Esta no ha sido una excepción. Ha surgido una economía completamente nueva, la economía colaborativa. Empresas como Airbnb, nacidas en los primeros días de la crisis, atraen a una generación que desea un poco más de ese toque humano, sin mencionar el gran valor que ofrecen. Gracias a las conexiones digitales de Airbnb, un trotamundos de Lima puede encontrar ahora una habitación razonable en Londres, Los Ángeles o Lisboa.

El mundo que entró en recesión no es el que lo abandona. La turbulencia económica trajo consigo cambios culturales y sociales en múltiples niveles. Esto puede resultar igual de inquietante. El statu quo ya no existe. Para sobrevivir, debemos abrazar el cambio.

Las recesiones son conocidas por dar lugar a nuevas ideas, y esta no ha sido una excepción. Ha surgido una nueva economía, la economía colaborativa. Empresas como Airbnb, nacidas en los primeros días de la crisis, atraen a una generación que desea un poco más de ese toque humano, sin mencionar la relación calidad-precio. Gracias a las conexiones digitales de Airbnb, un trotamundos de Lima puede encontrar ahora una habitación razonable en Londres, Los Ángeles o Lisboa.

Estamos viendo no solo una nueva economía y nuevas empresas, sino también a personas empoderadas por el potencial de las comunicaciones digitales, que se conectan con personas afines de la ciudad vecina, del estado o país vecino, creando movimientos de cambio. Gracias a la aparición de organizaciones como Purpose.com, que posibilita movimientos sociales sobre temas que van desde la igualdad matrimonial hasta la pobreza, nuestra amiga de Lima puede ahora conectar con londinenses y angelinos para hacer oír su voz, juntos.

Muchos de los pioneros de estos fenómenos sociales en línea pertenecen a una nueva generación. Alcanzaron la edad adulta durante la crisis económica mundial. Esta generación de millennials piensa de manera distinta, tiene expectativas diferentes y está muy conectada. Saben cómo hacer que sus voces sean escuchadas por amigos y familiares, gobiernos y empresas. Y quieren, y esperan, un resultado positivo más amplio para nuestra sociedad y nuestro planeta a partir de sus decisiones de compra, y no solo más cosas. También exigen una relación mucho más abierta y honesta.

Para los más conscientes, esta próxima primavera del consumo es una oportunidad fantástica para escuchar e involucrarse. Las corporaciones que se abren generarán confianza, un bien muy valioso que sufrió un gran daño durante la crisis. Pero mientras la confianza cayó, el precio de muchas materias primas ha subido. Cinco años después, el mundo tiene muchos millones más de bocas que alimentar. Con recursos finitos que simplemente no durarán para siempre, la escasez de recursos se siente ahora como nunca antes. La escasez de agua, la de alimentos y el clima cada vez más tempestuoso nos han hecho darnos cuenta de la frágil relación que mantenemos con nuestro hogar común.

Veo un papel vital para la tecnología de la comunicación en ayudar a impulsar la eficiencia en el uso de recursos, y también en ayudarnos a comprender las interacciones entre recursos. Por ejemplo, desplegando redes de sistemas sensoriales que proporcionen alerta temprana ante huracanes, incendios o inundaciones, junto con programas de cartografía global como el Aqueduct del WRI y Forest Watch. Al combinar los datos que tenemos de nuevas formas, podemos gestionar proactivamente nuestro mundo para las generaciones futuras.

Podemos prosperar y construir un futuro mejor, pero no en solitario. Cuando todo está conectado, cualquier cosa es posible. Debemos trabajar juntos, comunicarnos entre generaciones y abrazar el cambio que está experimentando nuestra economía. Trabajando con el Consejo de la Agenda Global sobre Consumo Sostenible, veo que se está formando un consenso en torno a que las corporaciones deben tomar la iniciativa. Quienes asuman este papel y se adapten prosperarán. Quienes no lo hagan quizá nunca vuelvan a respirar.

Niall Dunne es director de Sostenibilidad de BT y un Joven Líder Global del Foro Económico Mundial. Participa en la Reunión Anual 2014 del Foro Económico Mundial en Davos-Klosters, Suiza.

Imagen: Una cafetería de empresa en Taipéi. REUTERS/Nicky Loh

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