Una preocupación creciente: la desigualdad de la inflación en Estados Unidos

U.S. dollar notes are seen in this picture illustration taken at the Bank of Taiwan in Taipei November 11, 2010. U.S. Treasury Secretary Timothy Geithner insisted on Thursday that Washington would never resort to weakening the dollar to spur growth, seeking to
A new working paper explores inflation inequality in the US, focusing on gains from product innovations.Image: REUTERS/Nicky Loh
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Los ricos son distintos de usted y de mí. Tienen cestas de consumo diferentes.

Al menos, esa es la conclusión provisional a la que están llegando algunos académicos en sus investigaciones recientes sobre las diferencias en el consumo y los precios a lo largo de la distribución de ingresos de Estados Unidos. Las distintas tasas de inflación quizá no parezcan el tema más apasionante del mundo, pero las diferencias en las variaciones de los precios y el modo en que estas podrían afectar al nivel de desigualdad, a las ganancias relativas derivadas del aumento del comercio internacional y al valor de los programas gubernamentales de transferencias son cuestiones de peso.

En un documento publicado hoy como parte de la serie de documentos de trabajo de Equitable Growth, Xavier Jaravel, investigador posdoctoral de la Universidad de Stanford, examina cómo los cambios en la distribución de los ingresos afectan a las diferencias en la innovación de productos. En otras palabras, Jaravel quiere averiguar si un aumento de los ingresos en los estratos más altos implica más innovación en los productos que compran las personas con ingresos elevados. termina descubriendo que eso es exactamente lo que ocurre: la tasa de inflación de los hogares con ingresos elevados es aproximadamente 0,65 puntos porcentuales al año inferior a la de los hogares con ingresos bajos.

Otro documento, publicado por la Oficina Nacional de Investigación Económica a principios de este año, llega a resultados muy similares. Al analizar datos parecidos a los de Jaravel, Benjamin Faber y Thibault Fally, de la Universidad de California en Berkeley, encuentran una diferencia significativa entre los tipos de bienes que compran los hogares del 20 % con mayores ingresos y los del 20 % con menores ingresos. Los hogares del quintil superior consumen más bienes de grandes empresas. Por ejemplo, los hogares con ingresos elevados tienden a comprar más productos de marca que los hogares con ingresos bajos. Los autores afirman que esto ocurre porque los consumidores con ingresos elevados valoran los bienes de mayor calidad y las grandes empresas pueden producir grandes cantidades de bienes de alta calidad a menor costo que las empresas pequeñas.

Esta diferencia resulta pertinente en ciertas situaciones. Por ejemplo, si los ingresos empiezan a fluir en mayor medida hacia los hogares con ingresos elevados, las empresas tendrán un incentivo para mejorar la calidad de sus bienes. Como las empresas más grandes producen bienes de calidad con mayor eficiencia, sus precios serán relativamente más bajos. Esto significaría que la desigualdad de los ingresos ajustados por inflación sería aún mayor, debido a una menor tasa de inflación para los hogares con ingresos elevados.

Del mismo modo, si se liberaliza el comercio internacional, una mayor competencia internacional aumenta la proporción de bienes importados que, según el modelo de Faber y Fally, tenderán a proceder de empresas más grandes y de mayor calidad. El resultado es que los más ricos se benefician más de las reducciones de precios provocadas por el comercio, por lo que los beneficios del comercio internacional para los consumidores son menos progresivos de lo que habían indicado estudios anteriores.

Si ambos documentos son, en general, correctos, las diferencias en la inflación también tienen otra consecuencia. Si los precios que afrontan las personas de los estratos bajos y medios de la distribución de ingresos aumentan más rápido que los precios promedio que recogen el Índice de Precios al Consumidor o el índice de precios de los Gastos de Consumo Personal, los programas de protección social del Gobierno de Estados Unidos deberían crecer a un ritmo más rápido. El crecimiento de muchos programas está vinculado a medidas generales de inflación, por lo que quizá no siga el ritmo de la inflación que experimentan realmente los hogares con ingresos bajos.

Por supuesto, esos ajustes deberían esperar hasta que haya muchas más pruebas de esta posibilidad. Dadas las numerosas formas en que la desigualdad de la inflación podría influir en nuestra comprensión de la economía, estas pruebas deberían interesar mucho a los responsables de formular políticas y a los investigadores.

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