Un cheque mensual de 1.000 dólares para cada adulto estadounidense haría crecer la economía de EE. UU. en aproximadamente 2,5 billones de dólares en ocho años, según un nuevo estudio.
Elaborado por el Instituto Roosevelt, de tendencia progresista, el estudio examinó tres estrategias para implementar una renta básica, una forma de distribución de la riqueza que consiste en dar a todos un salario fijo por el mero hecho de estar vivos.
Los partidarios de la renta básica afirman que permitiría reducir o incluso eliminar la pobreza, mientras que los escépticos sostienen que podría borrar la motivación de las personas para seguir trabajando, lo que quizá arruinaría la economía en vez de mejorarla.
Las tres rentas básicas propuestas en el estudio eran: 1.000 dólares mensuales para cada adulto de EE. UU.; 500 dólares mensuales para cada adulto de EE. UU.; y 250 dólares mensuales para cada niño de EE. UU. «En los tres diseños», decía un resumen del informe, «implantar una renta básica universal y financiarla mediante un aumento de la deuda federal haría crecer la economía».
En concreto, el estudio concluyó que la mayor de las tres propuestas —12.000 dólares al año para cada adulto estadounidense— haría crecer la economía entre un 12,6 % y un 13,1 % en ocho años, momento en que los efectos de la política empezarían a atenuarse. Esto se traduciría en un aumento del producto interior bruto de 2,5 billones de dólares, según los datos de la Oficina Presupuestaria del Congreso.
Los investigadores partieron de algunos supuestos que podrían explicar una conclusión tan optimista.
El análisis del equipo partía de que la gente seguiría trabajando como si no recibiera una renta básica, algo que los escépticos han cuestionado. Algunos creen que, aunque la renta básica no bastaría para vivir, desincentivaría el trabajo a tiempo completo.
Algunos estudios han concluido que no es así, pero la mayoría se han llevado a cabo en países en desarrollo y han llevado a los escépticos a argumentar que los resultados no necesariamente serían aplicables a un país más rico y poblado como Estados Unidos. Al menos en los pocos experimentos de renta básica que siguen en curso en EE. UU., las tasas de empleo no parecen haber cambiado mucho.
Los investigadores también supusieron que la renta básica resolvería un problema de demanda en la economía, es decir, la falta de personas que gasten su dinero en comprar cosas. «En esencia, cuanto mayor sea el importe de la renta básica universal, mayor será el aumento de la demanda agregada y, por tanto, mayor será el crecimiento de la economía», escribieron.
Otras teorías económicas dan menos crédito a esa idea. Sostienen que aumentarían otros costes, como los tipos de interés de las hipotecas y las tarjetas de crédito.
Estados Unidos aún está lejos de contar con un plan integral de renta básica. El mayor experimento del mundo comenzará este otoño en Kenia. Gestionado por GiveDirectly, incluye a 6.000 personas, algunas de las cuales recibirán un pago mensual durante los próximos 12 años. El experimento costará 30 millones de dólares.
En los últimos años han surgido experimentos más pequeños en todo el mundo, incluidos los de California, Canadá, Finlandia y los Países Bajos. Otros países, como India y Suiza, han debatido la posibilidad de realizar sus propios experimentos en los próximos años.
Sin embargo, hasta que esos experimentos empiecen a entregar dinero a la gente y a analizar los datos resultantes, los economistas tendrán que especular sobre hasta qué punto podría ser transformadora una renta básica.



