9 pasos para asegurar el futuro económico de América Latina

9 pasos para asegurar el futuro económico de América Latina
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América Latina ha llegado a un momento crítico. Está mucho mejor que hace dos décadas y, aun así, sigue afrontando problemas profundamente arraigados que obstaculizan un crecimiento sólido y sostenido y el desarrollo económico. Para comprender mejor estos problemas desde la perspectiva de los países y explorar cómo el FMI y otros pueden ayudar a abordarlos, reunimos en Washington, D. C., a expertos de la región y de otros lugares —banqueros centrales, ministros de Finanzas y académicos— para una conferencia de alto nivel a principios de esta semana.

Bajo el lema «Retos crecientes para el crecimiento y la estabilidad», los participantes debatieron animadamente sobre las dificultades actuales que afronta América Latina y las prioridades de política para el presente y el futuro.

Estas son mis principales conclusiones del evento:

1. Valorar los avances. Todos reconocieron que América Latina ha avanzado mucho desde los tiempos de hiperinflación y crisis de deuda de las décadas de 1980 y 1990. Los países han fortalecido sus marcos de política económica, y la flexibilidad del tipo de cambio proporciona ahora un importante amortiguador frente a los shocks externos en muchos países. Al mismo tiempo, han disminuido las tasas de pobreza y la desigualdad, y ha crecido la clase media. Estos avances económicos y sociales se han sustentado en el establecimiento generalizado de sociedades democráticas.

2. La vida después de la bonanza. El optimismo de 2010, cuando la región se recuperó notablemente de la crisis financiera mundial y creció más del 6 por ciento, se ha desvanecido. La actividad económica se ha desacelerado cada año desde entonces, y la mayoría de los panelistas coincidió en que el crecimiento a mediano plazo probablemente también será mediocre, pues terminó la «buena suerte» de los mercados de materias primas en auge y han salido a la luz debilidades estructurales —en forma de bajo ahorro, baja inversión y baja productividad—. En palabras de Mario Blejer, no cabe duda de que «la fiesta se acabó».

3. Los riesgos. Hubo una gama más amplia de opiniones sobre cuánto afectará a la región el aumento de las tasas de interés de Estados Unidos, que podría provocar salidas de capital, mayores costos de financiamiento y monedas nacionales más débiles. Una opinión fue que los balances son bastante resilientes, ya que gran parte de la deuda pública está ahora denominada en moneda nacional, las reservas de divisas son abundantes y las empresas han aprendido la lección de crisis anteriores y solo contraen deuda en moneda extranjera para la cual cuentan con coberturas adecuadas. Pero otros aún veían vulnerabilidades importantes, ahora que las empresas de toda América Latina afrontan una combinación de mayor endeudamiento, menor crecimiento y precios más bajos de las materias primas. Si se añade el riesgo potencial de nuevas caídas en los precios de las materias primas, quizá en un contexto de crecimiento en China inferior al esperado, el período que se avecina aún podría ser, en palabras de un participante, «un camino difícil». Sin duda, coincido en que la vigilancia será clave.

4. Las políticas importan. Aunque las perspectivas generales son relativamente sombrías, existen diferencias importantes entre los países de la región. Muchos ponentes destacaron las perspectivas relativamente más favorables de los países con fundamentos macroeconómicos más sólidos, mejor preparados para afrontar tiempos difíciles. En otros países, los ponentes sostuvieron que las políticas desacertadas (o «heridas autoinfligidas») desempeñaron un papel importante en la creación de la difícil combinación actual de bajo crecimiento e inflación elevada. Carmen Reinhart lo expresó bien al señalar que prevenir las crisis macroeconómicas —con las grandes pérdidas de producción que típicamente han supuesto las crisis pasadas— es crucial para elevar de forma sostenida los niveles de vida en América Latina.

5. Lo macro frente a lo micro. Está claro que garantizar buenas políticas económicas no basta por sí solo. Como debatió en profundidad nuestro segundo panel, el crecimiento de América Latina va rezagado respecto del de otras regiones de mercados emergentes, pese a los importantes avances en estabilidad macroeconómica. En pocas palabras, las condiciones macroeconómicas han mejorado en muchos países (con algunas excepciones importantes), pero los problemas microeconómicos siguen siendo un obstáculo importante para la productividad y el crecimiento en toda la región. La persistencia de niveles muy elevados de informalidad en muchas economías es una manifestación de estos problemas.

6. Prioridades de reforma. Una vez que el enfoque pasa de lo macro a lo micro, el debate se enriquece y diversifica naturalmente, y por eso escuchamos una variedad de ideas sobre cuáles son las «restricciones más vinculantes» al crecimiento. No obstante, hubo consenso general en que los mercados laborales, la educación, la infraestructura y la calidad de la gobernanza son ámbitos problemáticos clave. En suma, para lograr un aumento sostenido de la inversión y el dinamismo económico, América Latina tendrá que mejorar su capital físico y humano, así como las instituciones que respaldan la economía de mercado.

7. Diversificación económica y comercio. Muchos panelistas también sostuvieron que el avance tendría que incluir una mayor diversificación de las estructuras económicas, junto con una integración más profunda mediante el comercio, tanto dentro de la región como con otras partes dinámicas de la economía mundial, como las célebres cadenas de valor de Asia. En este contexto, varios ponentes consideraron que había argumentos a favor de una intervención inteligente a nivel sectorial. Personalmente, coincido con el objetivo de ampliar las bases de las economías latinoamericanas. Pero sigo siendo prudente ante los intentos de ajustar con precisión el desarrollo económico. Como señalamos en nuestras recientes Perspectivas económicas regionales, aún hay muchas cuestiones básicas que resolver (en educación, infraestructura y gobernanza) antes de recurrir a políticas sectoriales más intervencionistas, que entrañan riesgos.

8. Apoyo político. Conseguir el respaldo popular para las reformas sigue siendo un desafío político clave. En este contexto, varios panelistas hicieron hincapié en el legado de alta desigualdad de la región, que tiende a obstaculizar la formación de un consenso amplio sobre las políticas deseables. Un período prolongado de bajo crecimiento podría agravar este desafío, dadas las altas expectativas de nuevos avances sociales y económicos. Sin embargo, también hay margen considerable para obtener mejores resultados sin recursos adicionales. Como se debatió en uno de los paneles, las políticas actuales de los gobiernos de muchos países latinoamericanos —incluso en aquellos con impuestos elevados y amplios programas de transferencias— no logran mejorar eficazmente la distribución del ingreso. Está claro que se necesitan políticas más focalizadas y mejor diseñadas para garantizar una prosperidad compartida.

9. Convertir el desafío en oportunidad. Toda situación difícil también ofrece la oportunidad de realizar mejoras decisivas que los países no podrían lograr en tiempos normales. Los actuales escándalos de corrupción en varios países podrían ser un buen ejemplo, si ahora se aprovechan para lograr mejoras duraderas en la gobernanza y el Estado de derecho. Como dijo Arminio Fraga, este podría ser un «momento decisivo». Creo que esto es cierto en un sentido más amplio: hoy América Latina afronta desafíos muy importantes; la tarea que tiene por delante es estar a la altura de esos desafíos y convertirlos en una oportunidad.

Espero que profundicemos nuestro debate sobre estas cuestiones importantes durante los próximos meses, mientras seguimos estrechamente vinculados con la región de cara a «Lima».

Este artículo se publica en colaboración con IMF Direct. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones.

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Autor: Alejandro Werner asumió su cargo actual como director del Departamento del Hemisferio Occidental del Fondo Monetario Internacional en enero de 2013.

Imagen: La famosa estatua del «Cristo Redentor» de Río de Janeiro se refleja en la fachada de vidrio de un edificio en Botafogo, en Río de Janeiro, el 25 de febrero de 2011. BRAZIL-HOUSING/ REUTERS/Ricardo Moraes.

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