Aún podría alcanzarse un acuerdo de última hora para rescatar a Grecia. Pero ¿qué pasaría si fracasan las conversaciones, Grecia entra en impago y asistimos a la primera salida del euro? La opinión convencional apunta a que sería un desastre económico. Pero la historia dice lo contrario: es más probable que las economías se recuperen a que se hundan.
Según Oxford Economics, desde 1945 se han producido más de 70 rupturas de uniones monetarias de este tipo. No hay dos divorcios monetarios iguales, pero, entre estas salidas, tres correspondieron a países con un nivel de desarrollo similar al de Grecia: Irlanda (cuando dejó de usar la libra esterlina como base de su sistema monetario en 1979), Eslovaquia (cuando se separó de la República Checa en 1993), y Argentina (cuando dejó de usar el dólar estadounidense como base de su moneda en 2002).
A partir de la experiencia pasada, estos son siete aspectos que conviene observar si se produce un «Grexit» (salida de Grecia):
El regreso del dracma tras una devaluación importante
Argentina devaluó inicialmente casi un 30%; Eslovaquia, un 10%. Barclays ha estimado que las devaluaciones podrían oscilar entre el 45% y el 85% para países en una situación similar a la de Grecia. El Banco de Grecia tendría que poner en circulación una nueva moneda de la noche a la mañana. Es probable que tenga dificultades. Se considera que los bancos comerciales son vulnerables; es probable que suban los tipos de interés y aumenten las insolvencias.
Medidas para evitar una retirada masiva de depósitos de los bancos griegos
El Banco Central Europeo ya no estaría obligado a respaldar a los bancos griegos. El Banco de Grecia tendría que evitar una retirada masiva de depósitos. Irlanda, Eslovaquia y Argentina recurrieron a controles cambiarios y otros controles de capital para aliviar la presión sobre los bancos, y Grecia tendría que hacer lo mismo para ganar un margen de maniobra. Esperaría evitar el destino de Argentina, que tuvo que congelar los depósitos bancarios.
El regreso a la contracción económica
Los colapsos económicos son poco frecuentes: solo el 8% de las salidas de uniones monetarias desde 1945 registraron una caída del PIB superior al 20%. Algunos analistas ven un paralelismo entre las relaciones de Grecia y Alemania y la ruptura de la unión monetaria entre la República Checa y Eslovaquia en 1993, debida a la divergencia de sus economías. Eslovaquia, el socio más débil de la unión, vio caer su PIB apenas un 4% antes de que luego repuntara. Oxford Economics prevé una caída del PIB griego del 10%.
Caída de los mercados financieros seguida de un repunte
Quizá Grecia se parezca más a Argentina en 2002, cuando los mercados de Buenos Aires ya estaban deprimidos tras un prolongado período de tensión financiera. El mercado argentino cayó otro 70% tras la salida de su moneda, pero solo hicieron falta un par de años para que alcanzara nuevos máximos. La bolsa griega ya está muy por debajo de su máximo previo a la crisis y, una vez superado el impacto del Grexit, podría producirse un fuerte repunte.
Un impago selectivo
Solo 55.000 millones de euros de los 316.000 millones de euros de deuda total de Grecia están en manos del sector privado; el resto está en manos de gobiernos (principalmente de la Unión Europea) e instituciones supranacionales como el FMI, que probablemente recuperarán poco de su dinero. Pero los funcionarios griegos estarán interesados en hacer todo lo posible para mantener abiertas las líneas de crédito comercial. Como Rusia tras su impago de deuda oficial en 1998, es probable que Atenas cumpla los pagos de los préstamos comerciales, posiblemente tras renegociarlos.
Un período de caos posiblemente prolongado
La economía irlandesa apenas se inmutó cuando, en una transición bien anunciada, pasó de usar la libra esterlina como paridad cambiaria a usar el marco alemán. Eslovaquia y la República Checa tardaron solo cinco semanas en adoptar monedas separadas. Argentina, en cambio, tardó más de un año en desvincularse del dólar; durante ese período incurrió en impago, congeló depósitos bancarios y vio desplomarse los mercados financieros: una combinación que hizo caer el PIB un 14,5%. La eurozona nunca ha tenido que gestionar una salida y, cuanto más caótico sea el cambio, mayor será el daño al PIB.
Una rápida recuperación económica
Oxford Economics calcula que dos tercios de los países registraron una expansión de sus economías en el año en que salieron de una unión monetaria —la tasa mediana de crecimiento es del 2,7%— y que uno de los principales motores es el impulso a la competitividad derivado de una fuerte devaluación. Aunque es probable que la economía griega se contraiga al principio, se espera una recuperación vigorosa. Analistas del centro de estudios IFO de Múnich incluso creen que la industria textil griega podría resurgir.
Autor: Mark Jones es editor encargado del Foro Económico Mundial
Imagen: Personas visitan la colina de la Acrópolis; al fondo se ve el antiguo templo del Partenón, en Atenas, Grecia, 5 de junio de 2015. REUTERS/Alkis Konstantinidis


