6 formas de mejorar la nutrición infantil en el mundo en desarrollo

6 formas de mejorar la nutrición infantil en el mundo en desarrollo
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A nivel mundial, se han logrado avances enormes en la reducción de la pobreza extrema durante los últimos 25 años. Sin embargo, el número de personas pobres sigue siendo inaceptablemente alto: poco más de 1.000 millones en 2011, frente a 1.200 millones en 2008, lo que amplía la brecha entre el nivel de vida del 40 por ciento más pobre y el del 60 por ciento más rico de la población. Según el recientemente publicado Global Monitoring Report, el bienestar de los hogares de bajos ingresos sigue siendo inferior al de los hogares del 60 por ciento más rico, lo que afecta directamente a los niños pequeños, que tienen entre 2 y 3 veces más probabilidades de sufrir malnutrición que los de los quintiles de mayor riqueza.

Aunque queda mucho por hacer para cerrar esta brecha, debe prestarse atención a la calidad de la ingesta nutricional para mejorar el bienestar general de los niños. Mi reciente documento de trabajo del Banco Mundial aborda una serie de cuestiones que deben considerarse al formular políticas alimentarias para el desarrollo físico e intelectual de los niños.

Analizar los efectos de la ingesta alimentaria en los resultados de salud es un tema complejo que implica múltiples factores. Stigler (1945) señaló que, dado que «la cantidad óptima de cualquier nutriente depende de las cantidades de otros nutrientes disponibles», la «función de salud definitiva será sin duda muy compleja». Además, la ingesta alimentaria de los hogares está influida por factores culturales, geográficos, socioeconómicos y demográficos. Los factores ambientales, como la falta de saneamiento e higiene, desempeñan un papel importante en el crecimiento físico de los niños. Por ejemplo, es poco probable que los niños de los países en desarrollo alcancen su estatura potencial pese a contar con suficientes alimentos, porque los episodios repetidos de diarrea y otras enfermedades agravan la pérdida de nutrientes. En el otro extremo, desde la Segunda Guerra Mundial, la estatura de la población de los Países Bajos ha superado la de todos los demás países, presumiblemente gracias a los programas escolares de leche que animaban y premiaban a los niños por beber hasta cinco vasos de leche al día, convirtiéndose en «M-brigadiers». La disponibilidad de alimentos nutritivos a precios asequibles para los hogares pobres también es un factor fundamental. En países donde el retraso del crecimiento es frecuente debido a una baja ingesta de calcio, por ejemplo, una mayor productividad de la ganadería lechera y una mayor eficiencia en los sistemas de distribución de alimentos pueden mejorar la calidad de la dieta infantil.

Es probable que la eficacia de las políticas alimentarias dependa de que el diseño incorpore conocimientos nutricionales. Además, la ingesta de nutrientes afecta gradualmente la salud infantil, por lo que resulta útil emplear herramientas alternativas para evaluar las intervenciones a corto plazo frente a las políticas alimentarias a largo plazo. A partir de análisis econométricos detallados de datos de países como Bangladesh, India, Kenia, Filipinas y Tanzania, las principales conclusiones de mi artículo son:

  • Las elasticidades-ingreso estimadas de la ingesta de energía y nutrientes en India, Filipinas y Kenia destacaron el papel de los ingresos familiares en la mejora de la calidad de la dieta. En el caso de micronutrientes como el hierro, las tasas de absorción son bajas, por lo que es importante centrarse en la ingesta de hierro «absorbible» para reducir las deficiencias. Por ejemplo, sería útil diseñar políticas para aumentar el contenido de hierro de alimentos básicos como el arroz y los frijoles, y al mismo tiempo elevar la ingesta de verduras como la batata de pulpa anaranjada, que contiene mayores cantidades de β-caroteno. Estas políticas beneficiarían gradualmente a un gran número de personas, aunque evaluar sus beneficios requeriría un plazo prolongado.

  • Las magnitudes de las elasticidades-ingreso de la ingesta de calcio mostraron aumentos a medida que crecían los ingresos familiares en India, Filipinas y Kenia. Los productos lácteos son buenas fuentes de calcio y aumentan la ingesta de hierro «hemo», que se absorbe fácilmente. Por tanto, es probable que promover la ganadería lechera tenga efectos beneficiosos para la salud infantil. Estas intervenciones han logrado aumentar el crecimiento físico de los niños en países desarrollados, por lo que en los países en desarrollo no es necesario dar tanto énfasis a las evaluaciones a corto plazo.

  • Se destacaron los efectos de factores ambientales como la falta de saneamiento y la calidad deficiente del agua en la morbilidad infantil, porque obstaculizan la absorción de nutrientes. Los datos sobre niños filipinos, kenianos y bangladesíes mostraron la importancia de un buen estado nutricional, evaluado mediante la ingesta de vitamina A y la estatura, el peso y la concentración de hemoglobina, para reducir la morbilidad. Los resultados sobre la concentración de hemoglobina de los niños indios indicaron la importancia de utilizar los servicios de salud.

  • En el caso de los niños en edad preescolar y escolar, las políticas alimentarias y de salud deben mejorar el estado nutricional de los más pequeños, sobre todo cuando los recursos son limitados. Los niveles de morbilidad suelen disminuir con la edad a medida que se desarrollan los sistemas inmunitarios. Los análisis de datos filipinos y kenianos también mostraron efectos beneficiosos de la calidad de la dieta en la estatura y el peso de los niños ajustados por edad. Por tanto, es probable que políticas alimentarias como los programas de suplementación materna durante el embarazo para mejorar los resultados al nacer, la suplementación de madres lactantes para favorecer el crecimiento infantil y los programas de suplementación para niños en edad preescolar mejoren el crecimiento de los niños. Además, los programas de planificación familiar que permiten espaciar los nacimientos reducen la demanda de las escasas reservas maternas de nutrientes en los países en desarrollo.

  • Fomentar la producción ganadera será beneficioso para el crecimiento infantil, porque los productos lácteos aumentan la ingesta de calcio y hierro hemo. Además, el cultivo de frutas y verduras, incluso a pequeña escala, puede aumentar la ingesta de vitaminas A y C, que mejoran la absorción del hierro no hemo. Aunque los recursos disponibles para la ganadería lechera y el cultivo de verduras suelen ser limitados, los ingresos adicionales derivados de gravar los alimentos procesados poco saludables pueden respaldar un mayor consumo de productos de origen animal por parte de las personas pobres. En sexto lugar, el desarrollo cognitivo de los niños es fundamental para la futura oferta de mano de obra cualificada y para el desarrollo económico. Mejorar la calidad de la dieta en cuanto a la ingesta de proteínas y micronutrientes beneficiará el desarrollo físico y cognitivo de los niños. Es probable que los futuros aumentos de la productividad económica derivados de la educación sean considerables, como demuestra el impresionante crecimiento económico de países como Japón, Corea del Sur y China.

  • Por último, es importante diseñar programas educativos e impuestos indirectos sobre los alimentos procesados poco saludables para mejorar la calidad de la dieta. Una menor carga de enfermedades crónicas permitirá, a su vez, destinar más recursos sanitarios a las personas pobres. Sistemas de etiquetado de alimentos más detallados, campañas educativas e impuestos sobre los alimentos procesados calculados en función de su contenido de grasas, azúcar y sal pueden mejorar la salud de la población y la productividad económica en los países en desarrollo.

Esta publicación apareció originalmente en el blog del Banco Mundial

Autor: Alok Bhargava estudió matemáticas en la Universidad de Delhi, y economía y econometría en la London School of Economics.

Imagen: Una alumna sostiene un recipiente para recibir su almuerzo gratuito del mediodía, distribuido por una escuela primaria pública, en la aldea de Brahimpur, en el distrito de Chapra, en el estado oriental indio de Bihar. REUTERS/Adnan Abidi

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