Por qué Europa no puede permitirse seguir rezagándose en digitalización y 5G

5G Sunset Cell Tower: Cellular communications tower for mobile phone and video data transmission
Optimizing European telecoms networks for 5G is crucialImage: Getty Images/iStockphoto
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  • Sin una base digital sólida, Europa corre el riesgo de quedarse atrás, mientras otras regiones avanzan y aprovechan al máximo la nueva era digital.

  • En Europa, la inversión media en infraestructura digital es inferior a la mitad de la realizada por Estados Unidos.

  • Con las acciones adecuadas y una estrategia industrial sólida para el ecosistema europeo de conectividad, Europa todavía puede ponerse al día y posicionarse para liderar la era digital.

En una era marcada por tecnologías digitales avanzadas, como la IA, la computación cuántica y la realidad aumentada, el potencial de cambio transformador no tiene parangón. Estos cambios afectarán al empleo, la competitividad y la acción climática en todos los rincones del planeta.

Los ganadores mundiales de la era digital serán las regiones, países y empresas que realicen las inversiones necesarias en infraestructura digital y creen un entorno que fomente la innovación y el emprendimiento, generando así empleo e inversión.

Este es un momento crítico para Europa. Los informes recientes de Enrico Letta y Mario Draghi han ofrecido una visión de la brecha creciente entre Europa y otras regiones, así como orientaciones sobre cómo abordarla, siendo las inversiones en conectividad 5G avanzada un componente esencial.

Con una nueva Comisión Europea en funciones que sitúa la competitividad y la inversión en lo más alto de su agenda, Europa podría tener ahora la oportunidad de una década. Y es una oportunidad que no debe desaprovechar. Sin una base digital sólida, Europa corre el riesgo de quedarse aún más atrás, mientras otras regiones avanzan y aprovechan al máximo la nueva era digital.

Aprender del pasado: consecuencias de la adopción digital tardía

En la última década, Estados Unidos y China lideraron la digitalización del consumidor gracias al pronto lanzamiento de redes nacionales de datos móviles, el 4G. En Europa, un despliegue más lento del 4G provocó oportunidades perdidas y beneficios económicos desaprovechados.

La brecha creciente entre Europa y Estados Unidos es especialmente tangible. Los índices bursátiles de Europa y Estados Unidos evolucionaron de forma paralela hasta 2009, pero desde entonces, el mercado estadounidense ha superado significativamente a Europa. En cuanto al surgimiento de empresas digitales, en 2023, de las 69 empresas digitales con una valoración igual o superior a 10 000 millones de dólares, solo cinco son europeas. De media, las corporaciones estadounidenses también superan a las europeas en crecimiento y rentabilidad, lo que en gran medida puede atribuirse al sector tecnológico.

Hoy observamos que Estados Unidos y China impulsan de forma similar el despliegue de un 5G de alto rendimiento. También vemos un rápido progreso en otras regiones del mundo, como la India y partes de Oriente Medio.

En Europa, la inversión media en infraestructura digital es inferior a la mitad de la realizada por Estados Unidos. Esto se debe en parte a la escala. Para un operador móvil, la escala importa, y la política de la UE ha favorecido la fragmentación del mercado frente a la escala. El promedio de abonados por operador en Europa ronda los 5 millones, frente a los 107 millones en Estados Unidos y los 467 millones en China. En Europa hay más de 100 operadores, la mayoría de los cuales carece de la escala necesaria para impulsar inversiones suficientes y generar un rendimiento del capital empleado superior al coste del capital.

Europa necesita un 5G real para seguir siendo competitiva

A escala mundial, empezamos a ver el surgimiento de aplicaciones 5G avanzadas. Entre los ejemplos figuran los vehículos autónomos en minas, las líneas de producción automatizadas e inalámbricas y las aplicaciones empresariales cotidianas, como la sustitución de infraestructuras informáticas heredadas mediante la conexión de ordenadores a través de redes 5G.

Además, la digitalización es clave para abordar el mayor desafío de nuestra época: el cambio climático. Un estudio encargado por Ericsson reveló que la conectividad podría ayudar a reducir las emisiones de carbono de Europa en un 15 % para 2030. Poner el 5G a disposición de los principales sectores industriales europeos podría añadir un recorte adicional del 5 %.

Sin embargo, la mayoría de los casos de uso transformadores del 5G y de las tecnologías posteriores aún están por llegar. Serán desarrollados por emprendedores e innovadores que deben tener acceso a capacidades de red avanzadas para impulsar la innovación y mantener la competitividad de Europa.

Estas capacidades avanzadas requieren inversiones significativas en conectividad 5G real y segura, el denominado 5G standalone desplegado en la banda media. Gran parte de lo que observamos hoy en Europa es 5G desplegado en bandas de baja frecuencia y sin la funcionalidad 5G standalone. Dicho de forma simplificada, los consumidores europeos que tienen teléfonos inteligentes 5G a veces ven el símbolo 5G, pero la experiencia de usuario y la velocidad de datos son a menudo equivalentes a una experiencia 4G.

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Se necesita acción política

Creo en el proyecto europeo y estoy convencido de que es necesaria ahora una acción política rápida y audaz para permitir que las fuerzas del mercado impulsen la innovación y el crecimiento sostenible en Europa. La UE y los gobiernos de toda Europa deberían priorizar estos ámbitos:

1. Permitir la consolidación de los mercados nacionales de telecomunicaciones en Europa

Permitiendo fusiones supeditadas a compromisos para el despliegue rápido del 5G standalone en banda media, podemos fomentar un panorama digital más sólido y competitivo. Este enfoque ya se ha aplicado en países como Australia, la India, Estados Unidos y, más recientemente, el Reino Unido.

2. Armonizar los principios de concesión del espectro y equilibrar las ganancias a corto plazo frente a las inversiones en 5G

La concesión del espectro se realiza a nivel nacional, con una gran variación en los calendarios y las condiciones. En toda Europa, muchos países han optado por favorecer los elevados ingresos de las subastas frente a la calidad y el despliegue de la red, lo que obstaculiza las inversiones en el despliegue del 5G. Al compensar las tasas del espectro con compromisos de despliegue, los países europeos pueden garantizar la expansión de redes 5G de alta calidad.

3. Utilizar inversiones públicas tecnológicamente neutras y cuidadosamente focalizadas en la transición digital allí donde la dinámica del mercado lo requiera

Existe una financiación significativa de la UE disponible a través de mecanismos como Next Generation EU y su Mecanismo de Recuperación y Resiliencia, que se han utilizado con éxito para el despliegue del 5G, por ejemplo, en España. Este apoyo debería ser tecnológicamente neutro y dirigirse a las opciones más adecuadas para mejorar la conectividad.

4. Implantar un enfoque armonizado e integral de la seguridad del 5G

A medida que las industrias y los servicios públicos críticos se digitalizan, la ciberseguridad del 5G y la confianza de los usuarios finales en las redes 5G son claves para la resiliencia europea. Las principales instituciones de la UE, así como Mario Draghi, han determinado que la forma de mitigar los riesgos de seguridad es que los Estados miembros apliquen plenamente la caja de herramientas 5G de la UE. Hoy en día, la caja de herramientas de la UE no se aplica de manera coherente, lo que genera incertidumbre en el mercado de las telecomunicaciones y socava la confianza en las redes de Europa.

En juego, la prosperidad futura de Europa

Las decisiones que tomemos hoy determinarán el futuro de Europa: un camino de prosperidad o de lento declive. Con las acciones adecuadas y una estrategia industrial sólida para el ecosistema europeo de conectividad, Europa todavía puede ponerse al día y posicionarse para liderar la era digital. Las soluciones están sobre la mesa; ahora es el momento de actuar.

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